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martes, 27 de enero de 2015

El Propósito de la Vida






Estimada

Me gustaría preguntarle cual considera usted que es el propósito fundamental de la vida.
Algunos dicen que es evolucionar, otras filosofías dicen que estamos en este mundo para ser felices.
¿Cuál es su valiosa opinión?

Muchas gracias
Saludos





Apreciado R.:

Tanto evolucionar como ser felices puede considerarse como propósito de vida ya que no son excluyentes sino equivalentes. Sin importar el reino de la naturaleza al cual se pertenezca provisoriamente, siempre estaremos llamados a ascender a un reino superior, tarde o temprano, y este avance no sería posible si la felicidad, entendida como plenitud, conciencia divina o identificación con lo eterno, no se logra descubrir al interior nuestro. Por eso el camino hacia la felicidad es el mismo camino evolutivo hacia estados cada vez más elevados de Conciencia. Para recorrer este camino estamos viviendo la experiencia humana.

En mis reflexiones personales he considerado como propósitos de vida 3 cosas, es decir, pienso que estamos acá para 3 cosas: Aprender - Servir – Disfrutar.


APRENDER es una acción de crecimiento y cambio permanente, para lo cual la capacidad de asombro y la atención son necesarias. Primero aprendemos a aprender, conociéndonos para manejar nuestros sentidos, nuestras emociones y nuestra mente y evitar ser manejados por ella; luego aprendemos de los demás y de nuestro pasado para poder ver las causas internas de nuestras vivencias y así aventurarnos al aprendizaje más importante de todos, el de Amar para Ser lo que en verdad somos.

Pero ese camino en el cual recibimos aprendizajes, no es posible recorrerse si no damos a los demás lo que aprendemos y lo que vamos siendo.

SERVIR es el acto de compartir y compartirse en la medida de nuestra conciencia. La entrega más noble es entregar a otros las experiencias y saberes que nos han servido a nosotros mismos para tomar conciencia, para crecer y madurar, para superar los conflictos y para despertar el talento que cada uno tiene. Servir es usar dicho talento para construir el bien común. Se aprende sirviendo y se sirve con lo que aprendemos, y en ambos se encuentra como resultado y motivación el Disfrutar.

Y el DISFRUTAR, no es sentir alegría pasajera ni la euforia efímera o agotadora de la vida superficial y cómoda que nos quieren vender. Es más bien, aquel Gozo que solo se alcanza con la paz interior, la serenidad imperturbable del que se llena al dar de sí y se abre al llenarse de los otros y de la vida sin miedos. El Disfrutar es un propósito que pone en equilibrio el Aprender y el Servir, recordándonos que más allá de ellos está la meta final de plenitud humana, la trascendencia a otra realidad mejor. El Disfrutar nos recuerda la belleza de la vida, pues solo se disfruta cuando se agradece y se aprecia cada cosa y se saborea cada instante con el alma despierta; justo en ese presente eterno que nos conecta con Dios.

Gracias por tu pregunta, un abrazo.


martes, 20 de enero de 2015

Preguntas Trascendentales



Petición de canalización:

Quisiera saber quién era, quien soy.
Cuál es la verdad de todo, quién la tiene.
Qué me espera en este grupo.
Qué dones podría tener.
Cómo superar la adversidad.
¿Estoy o voy por el camino correcto?
¿Cuáles seres de luz pueden ayudarnos y de qué forma?
Las incorporaciones de espíritus, ¿son confiables? o son manipuladas por el tal Jehová y sus aliados?
Quienes son salvos y hacia dónde vamos todos
¿Tiene futuro la humanidad?
¿Venimos de alguna galaxia?

GRACIAS
Omar



Buenas noches Omar:

Algunas de sus preguntas no requieren de una sesión canalizada ya que son cuestionamientos muy generales que todos nos hacemos en algún momento. Si me permite nuestro consejo le daré mi opinión sobre ciertos aspectos:

QUIENES SOMOS: Aunque saber esto es quizás la cuestión más importante a resolver en la vida, la respuesta más certera solo la encontrará dentro de usted. Si hablamos en términos filosóficos, todos los seres humanos mortales pertenecemos al Reino Humano pero en un estado de bloqueo evolutivo, a menos que podamos encauzarnos hacia nuestra naturaleza real, la del Alma y no la de los Roles psicológicos que en la mayoría de las personas dominan. Quizás tenga curiosidad por saber como fué su "personalidad" en otras vidas, pero esto nunca le dirá quien ES y ha sido siempre: Su Alma con sus talentos y Esferas de Conciencia únicos, que solo a usted le corresponde descubrir.

LA VERDAD: Es una palabra poderosa y es en realidad un Principio Universal (Un rostro del Absoluto) que en el Alma se manifiesta como Pureza, lo que significa que solo en estado puro podremos acercarnos paulatinamente a ella. Nosotros tan solo somos buscadores de la Verdad. Exponemos los descubrimientos, comprensiones e intuiciones que más se acercan a ella a nuestro parecer, por lo tanto cada tema que desarrollamos es tan solo nuestra "verdad" relativa de la realidad. ESTO ES LO QUE PUEDE ESPERAR DE ESTE GRUPO. Todas las personas, al igual que nosotros, están en posibilidades de acercarse a ella a través de sus propias investigaciones, reflexiones e introspecciones. Igualmente le sugerimos que busque su verdad y su camino dentro de usted mismo.

Si desea saber más sobre nuestros principios y forma de trabajo puede leer los artículos "Quienes somos" y la etiqueta "Propósito":

NUESTROS DONES: Conocer sus talentos es un trabajo personal de autoconocimiento. En las etiquetas de Autoayuda y Psicología trascendental podrá encontrar artículos que puedan inspirarlo a seguir este proceso de descubrirse. Una canalización para preguntarle al Yo superior los dones es como utilizar un teléfono para hablar con su esposa cuando la tiene frente a usted. Le sugerimos que comience este trabajo consigo mismo observando sus motivaciones, sus logros y habilidades y si lo que busca son "facultades psíquicas", todos las tenemos, a veces están "dormidas" y se necesita, para acceder a ellas, aprender primero a ser coherentes y responsables con lo que somos ahora y con nuestra vida.

SUPERAR LA ADVERSIDAD: Para ello se requiere limpiar nuestro Ego de los falsos yoes psicológicos o roles que nos gobiernan. También es de ayuda liberarnos de los fantasmas o engramas que se han instalado en nuestro inconsciente debido a traumas del pasado, así como mantener nuestra energía en una vibración más armónica a través de pensamientos y emociones positivas, actividades que nos permitan disfrutar lo que hacemos y si se requiere, limpiezas energéticas o trabajos de luz que nos apuntalen. Lo importante es comprender que toda adversidad trae en sí misma la respuesta o solución, y son pruebas de la vida a confrontar, que, más allá del dolor que generan, son consecuencias de nuestros actos pasados (aunque no los recordemos) y es necesario afrontarlos con valor y responsabilidad, haciendo lo correcto en adelante, lo que nos corresponde y aceptando lo que no está en nuestras manos cambiar.

EL CAMINO CORRECTO: Mientras sintamos que nuestro nivel de conciencia aumenta, que cada día descubrimos verdades más acertadas que las anteriores, que nuestra actitud positiva y nuestra coherencia está más presente, podemos estar seguros que estamos encaminados hacia un progreso espiritual. Ese camino hacia el encuentro con nuestro propio Ser es el más importante de todos. Todos los demás son medios para esto, caminos que nos pueden acercar o alejar y en esa medida deben ser sopesados como prioritarios o no en nuestra vida. El camino correcto, es un camino ético, noble y liberado de mentiras y autoengaños. Es aquel sendero donde nos sentimos a gusto y en paz con nosotros mismos.

LOS GUÍAS O SERES DE LUZ: Todos somos "Seres de Luz" en Esencia al poseer esa Chispa de la Divinidad. Pero si se refiere a aquellos seres que van adelante del sendero y nos orientan, existen muchos detrás de grandes libros, de grandes obras y proyectos humanos, maestros del pasado y del presente también. Es cuestión de buscarlos y verlos. Estos hombres y mujeres de carne y hueso, o que han trascendido, son nuestros primeros guías. Los segundos son aquellos que algunas veces pueden hablarnos al "oído del alma" y darnos señales sobre a quién seguir, sobre qué emprender, o sobre que decir o comunicar a otros. Muchos tienen sus oídos cerrados, porque no creen en su existencia, otros pueden incluso verlos... Usted puede elegir cualquiera de ellos, y lo importante es diferenciarlos de aquellas voces que estimulan emociones densas, que interrumpen nuestra paz, que nos confunden o que nos llevan a engañarnos a nosotros mismos. Agudice su vista y su oído...  los encontrará.

EL FUTURO DE LA HUMANIDAD: Estamos creándolo en este momento presente, con la suma de todas las acciones humanas. Los despiertos llegarán a despertar a muchos más. Los activos a agrandar los círculos de quienes están dispuestos a no esperar sentados el futuro. Y los dormidos seguramente recogerán la manzana podrida que les caiga en la cabeza, el fruto de sus actos y de sus indiferencias. ¿Podemos hablar de un futuro "uniforme" para todos? No lo lo creo. Pero en la vida del planeta y del Universo hay ciclos que terminan, momentos cruciales donde la cosecha debe por fin ser recogida y es allí donde los frutos de las almas maduras podrán convertirse en el vino sagrado de la eternidad: LOS SALVOS mencionados por las religiones, quienes seguramente no pertenecerán a ninguna de estas, porque la evolución de conciencia, el ascender a otro Reino o la purificación del Alma no admite odios y separatismos, ni soberbias por tener la razón sobre Dios, ni dogmatismo alguno. El futuro no está escrito. Está en cada hombre de acuerdo a sus obras. Y es el peso de las mayorías lo que llevará a la muerte de muchos y la regeneración planetaria, o a la restauración colectiva que ofrezca nuevas oportunidades a esta subreino humano mortal.

NUESTRO ORIGEN: Nuestro sistema es parte de una Galaxia mayor y todos pertenecemos a ella. Nuestros Espíritus son rayos de luz procedentes del Absoluto. Nuestras Almas, la más bella creación de nuestro Logos planetario. Nuestros cuerpos físicos el hermoso resultado de la evolución de las formas gestadas por nuestra Madre Tierra, a pesar de las omisiones traviesas de un hermano inmortal. ¿De dónde somos? Del suelo que pisamos, de la luz que recibimos, de la energía que está en todas las cosas. ¿No es acaso suficiente con sabernos hijos de la Tierra y del Cielo? (¿A dónde quisiéramos huír?)

Nosotros no incorporamos espíritus. Esto no es posible desde nuestra perspectiva. Hay seres que son mediums de incorporación porque permiten que una entidad desencarnada (su Alma) tome posesión de sus cuerpos. -Esto no lo hacemos nosotros. La canalización telepática es un asunto diferente de lo cual puedes conocer en la etiqueta "Canalizar"

Por otro lado sí existen canalizaciones manipuladas a través de psicotrónica como el caso de muchos contactados extraterrestres. También pueden haber errores de canalización porque ningún humano mortal es infalible, lo cual es en general manipulaciones de los propios roles del ego del canalizador. Por eso todo dato canalizado debe evaluarse a la luz de la experiencia comprobada y personal de cada consultante y a la investigación científica.

Gracias por tus preguntas.


martes, 6 de enero de 2015

La Depuración del Ego




La Integración Psicológica es la tarea que cada individuo debe realizar de alinear su personalidad o Ego o Personalidad Real a la naturaleza de su Alma inspirado por la Luz Espiritual. Para lograr esto, la Catarsis o Depuración del Ego representa la primera y más esencial de las fases a aplicar de manera que se logre el trabajo de diluir aquello que no es El Alma, es decir, el “No-Yo” del que se habla en los textos orientales, conformado por las máscaras o yoes del ego. La liberación de estos parásitos conlleva al logro de producir la integridad del Ser, la unificación de nuestra Identidad o Conciencia diferenciada, con nuestro propósito trascendente de volver al sendero evolutivo.
El término “catarsis” viene de raíces griegas cuyo significado es “puro” o purificación y fue adoptado por el pueblo cátaro, del cual deriva su nombre. Los cátaros eran reconocidos por sus prácticas enfocadas a la catarsis, costumbres de purificación que no solo estaban relacionadas con el mantenimiento del cuerpo físico sino también de la depuración del Alma.
El trabajo de Catarsis o Depuración del Ego del que hemos hablado en otros artículos, y que también otros autores como Gabriel Silva*, explican ampliamente, se centra en la Observación, Regulación y Superación de las emociones básicas densas que obstaculizan nuestro acceso a nuestro Verdadero Ser expresado en nuestra Alma y sus Esferas de Conciencia. Para comenzar a identificar nuestro mundo emocional y purificarlo, es necesario entrenar nuestra mente operativa o concreta y ponerla al servicio del autocontrol emocional, para, posteriormente, ser capaces de retroalimentar positivamente nuestros pensamientos y dirigir nuestra atención hacia lo más elevado de nuestra naturaleza humana (Ver artículos en la etiqueta “Meditación” de este blog).

A continuación proponemos para la Depuración, como primera parte del proceso de Integración, los siguientes pasos:

1.     
  “Aprender a verse”: Que es el desarrollo de la atención como facultad mental puesta al servicio de la Autobservación de nuestras acciones cotidianas, de manera que podamos detectar nuestras emociones, vernos actuar los respectivos roles o “personajes” que interpretamos y, al reconocerlos, aprender a conocernos. El autoconocimiento por lo tanto es el paso inicial para descubrir de qué manera estamos siendo dominados por dichos impulsos, muchos de ellos automatizados a fuerza de hábitos o costumbres arraigadas, aprendidas o reprimidas que salen de la memoria inconsciente de manera abrupta cuando son estimulados a través del dolor. Este ejercicio inicial se realiza primero con una meditación intelectual o racional (Fases 1 y 2 de la Meditación Psicológica –Ver artículos de meditación en el blog-), la cual es el estado de conciencia básico en el cual centramos la mirada, fría y objetiva, en nuestros patrones de conducta sin juzgarlos ni justificarlos, sino que, a lo sumo, comprendiendo desapasionadamente (análisis, razonamiento y aceptación)  las causas o razones ocultas que se encuentran detrás de nuestras acciones negativas. Cuando una emoción emerge, empezamos a entrenarnos en la autoobservación, tomando dicha emoción como una “señal”, un indicador sincero y transparente que nos permitirá conocer el “yo” que nos domina en el acto. En esta primera fase permitimos que las emociones se expresen y no intervenimos, ya que solo es un proceso de reconocimiento y asimilación, auxiliados por nuestra Inteligencia Divina.

2.     
  “Aprender a detenerse”: En este paso comenzamos a actuar (aplicación catártica), movidos por la Voluntad del Alma hacia el Autodominio de las emociones que aprendimos a reconocer en las distintas situaciones. Cuando una emoción presenta cierto patrón de aparición, nuestro estado de alerta desarrollado nos permitirá detenernos antes de su expresión. Este segundo nivel de Conciencia nos exige por lo tanto un mayor esfuerzo y concentración para lo cual la Meditación Psicológica (en su fase 2 y 3) es muy necesaria, acompañada de ciertos ejercicios o métodos que mejoren el autocontrol, promuevan cierto nivel de serenidad y claridad mental mínima y estabilicen la energía física –sugerencias que se brindarán de acuerdo a las características propias de cada consultante, ya que sin estos elementos podemos caer presos de reacciones imprevisibles. Vale la pena presentar el siguiente párrafo del libro “La Biblia III” donde claramente el autor explica la clave de la Catarsis:

La técnica clave es así: El Yo Psicológico no debe ser asociado con otro. Debe ser observado sin permitirle hacer uso de la aplicación de nuestra voluntad. No hay que dejarlo actuar. Pero tampoco hay que dejar que se oculte ni buscar pensar en otra cosa. Si lo dejamos hacer, lo nutrimos; si huimos de él nos atacará con más fuerza. Así que hay que enfrentarlo (esto es ser francos con nosotros mismos), observarlo y diferenciarlo diciéndonos a nosotros mismos: "Eso no soy Yo. Eso es un programa erróneo de mi cuerpo emocional. No debo dejarlo actuar ni dejar de mirarlo". No hay que perder oportunidad de observarlo. Cuando la Conciencia del Yo Verdadero observa al Yo Psicológico, hace el mismo efecto que el sol sobre las raíces de una cizaña desenterrada. No le dejamos semillar, aunque semillas quedan y volverán a brotar... Cada vez con menos fuerza, hasta extinguirse para siempre. Es muy importante no dejarlo actuar, pues si dejamos que se salga con la suya, es como darle las armas al enemigo. Si se sale con la suya, le dejamos parasitar nuestra Voluntad. Pero si dejamos de mirarle y –buscando sentirnos bien- tratamos de pensar en otra cosa, será como darle la espalda al peor enemigo, y atacará en cuanto nos descuidemos.”

Además, cuando nos proporcionamos satisfacción personal, descanso adecuado y promovemos hábitos físicos y mentales sanos (alimentación adecuada, lecturas sanas, relaciones personales empáticas, actividades estimulantes y contemplativas como el arte, etc), este paso puede llevarse con mayor éxito, pues el estado de alerta mejorará gracias a la energía positiva que nos propiciemos.
Por otro lado, no debe confundirse el detener la emoción emergente o el drama protagonizado por el falso yo, con la represión, ya que esta implica una distracción que los oculta temporalmente o el posicionamiento de un rol de hipocresía. En ciertos momentos donde la fuerza de la emoción negativa es muy fuerte conviene permitir su expresión de manera moderada sin perder del todo la conciencia a causa del dolor emocional, buscando el silencio como estrategia de aislamiento o aplacamiento temporal; pero cuando el silencio es usado a modo de agresión o es tomado por otros como provocación, usar una máscara provisional (hipocresía) será preferible a permitir la salida de emociones como el odio o la ira ciega. Estos últimos son los primeros que deben ser erradicados de manera absoluta, siguiendo en su orden aquellos derivados del miedo y finalmente los vicios, de los cuales discernimos aquellos deseos que si pueden sernos útiles. Una vez vencidos los impulsos violentos más primarios, podremos combatir su otra cara -el “yo hipócrita”-, observándolo y no dejándolo expresarse, ayudándonos del arte de la asertividad: decir al otro solo lo necesario, verdadero y positivo, en el momento adecuado y de la manera correcta, con respeto y serenidad, de acuerdo a la naturaleza de nuestra relación.

Esta serie de pasos son, por lo tanto, un proceso a veces lento, en el que solo el tiempo y la constancia, nos entrenarán debidamente para que al final podamos experimentar el último de los falsos yoes: el “Yo Vacío”, caracterizado por la sensación de “no sentirse” o “estar a la deriva”, momento en el cual dirigimos la mirada a nuestro Ser Espiritual para que la luz ocupe este aparente espacio del Alma.

3.      
“Aprender a liberarse”: Todo el proceso antes descrito no es lineal ni homogéneo, razón por la cual es posible que a lo largo de toda nuestra vida, resurjan emociones que creímos vencer o aparezcan nuevas emociones que antes no experimentábamos. Suele ocurrir, por ejemplo, que luego de vencer estados depresivos, una persona descubre dentro de sí a un “tirano” o “violento”, o a un orgulloso enmascarado detrás de un rol de superioridad; o logre ver un “Síndrome de Gurú”, que lo hace creerse mejor persona que el resto de la humanidad… Esto implica que la atención nunca debe de estar ausente y tengamos el deber moral de Autovigilarnos permanentemente.

Con la experiencia adquirida por la práctica también estaremos más habilitados para dar los primeros pasos hacia la segunda parte del trabajo de Integración que consiste en ir acercándonos, en esos momentos de serenidad, silencio y “vacío” a esos Sentimientos que aspiramos a vivenciar, visualizándolos como un ejercicio de “polarización”, en el cual, al detectar anticipadamente una emoción negativa y lograr frenarla, nos auxiliamos de la mente para realizar una visualización del sentimiento correspondiente o faltante en determinada circunstancia, guiándonos con el Mapa Psicoespiritual que puedes encontrar en este blog (Ver etiqueta “Esferas de Conciencia” o “Roles”) Se trata de buscar la asistencia de la Luz-color más útil en cada situación de manera que podamos invertir la emoción emergente, aumentando nuestra vibración. Con esto logramos re-identificarnos con nuestra Alma, recordar nuestro propósito superior, previniendo con más fuerza las dramatizaciones del ego inferior. Sin embargo este ejercicio (Meditación conectiva) solo debe realizarse en momentos breves y precisos sin pretender canalizar los rayos de manera continuada a menos que sintamos la seguridad de haber aprendido a dominar nuestras emociones. Las canalizaciones de los Rayos o Esferas Superiores de Conciencia, de manera continua, así como la posterior práctica de la Meditación Trascendental se realizará plenamente en las siguientes fases de la Integración, para evitar nutrir, por falta de preparación, los parásitos que puedan persistir en nosotros.

*Gabriel Silva en su libro “Catarsis Cátara”, realiza una ampliación de este proceso de depuración haciendo mención a los diferentes roles del ego o “demonios psicológicos” que deben vencerse en el proceso y brindando algunas pautas y sugerencias para realizar este arduo proceso. Nuestra recomendación, además de hacerse a la lectura seria de este libro, es fortalecerse previamente en el autodominio mental mediante la práctica de la meditación de primer nivel.


Para todos los que quieran iniciar un proceso de Catarsis y desean un apoyo continuado en su proceso, y además quieran recibir información de otras fuentes complementarias para el desarrollo de la meditación en todos sus niveles y otras prácticas que ayudan a la Integración Psicológica, pueden solicitar la Orientación Psicoespiritual (Ver encabezado del blog). Aclaramos que en ningún momento esta orientación pretende enseñar a realizar la Catarsis como tal –mostrar al consultante sus roles-, sino brindar herramientas y acompañamiento para que él mismo pueda combatir en su guerra interior, ya que el proceso catártico es personal e intransferible.

sábado, 3 de enero de 2015

La búsqueda de pareja




Para muchas personas, la búsqueda de una pareja tiene un carácter básico y primordial y suelen darle un valor muy elevado dentro de sus metas personales, lo cual es comprensible cuando aquello que pretenden, de manera consciente o inconsciente, es repetir un modelo familiar donde los padres han sido unidos y han tenido una relación basada en la expresión del afecto y el respeto mutuos, o por el contrario buscan vivir una experiencia opuesta a la desunión y al maltrato del cual fueron testigos en la infancia.
Sin embargo, más allá de ser una búsqueda noble y sana, es importante diferenciar hasta qué punto dicha búsqueda se puede convertir en una "necesidad inmovilizante" que limita el flujo de la vida cotidiana o bloquee la propia autorealización y "felicidad" que en el fondo se busca.
Cuando cualquier meta, se convierte en una necesidad apremiante, poniéndose por encima de todos los demás aspectos de la vida personal (otras relaciones afectivas - compañeros, amigos, familia-, crecimiento personal, desarrollo de talentos y otras actividades que complementan el proyecto de vida), se corre el riesgo de caer en una obsesión en vez de ser una sana posibilidad que venga a nuestra vida como resultado natural de nuestro bienestar interior.
La obsesión se diferencia de una búsqueda sana, en que la primera genera perturbación, tristeza y vacío cuando aquello que se desea no está presente, al punto de generar una fijación mental y afectar negativamente los demás aspectos de la vida. Es común experimentar esto cuando la autoestima se ve afectada por la vivencia de momentos de soledad o pérdida (en la infancia o la adultez) o por una separación de pareja; sin embargo algunas personas logran superar estas vivencias aprendiendo de ellas y adquiriendo experiencia, no para desconfiar en adelante de nuevas relaciones, sino para evitar caer en la dependencia emocional que muchas personas experimentan, como resultado de su miedo a ser abandonadas o a no recibir el afecto que esperan. Esta actitud positiva de aprender de la experiencia puede fortalecer el Alma ya que permite la autovaloración y el amor hacia sí mismo, más allá de que se tenga o no compañía.
Desafortunadamente esta actitud no es la más elegida entre las personas y la tendencia generalizada es a conservar las heridas de viejas relaciones que terminan sumándose o proyectándose sobre nuevas relaciones de pareja, o enclaustrando los sentimientos hasta tal punto que se prefiere “estar solo que mal acompañado”.
Por eso es importante visualizar la relación de pareja como un aspecto importante y benéfico más no totalmente indispensable,  en el desarrollo personal e intransferible de la autorealización. Cuando digo "intransferible", me refiero a que la felicidad, tal como denominamos a este estado de equilibrio y bienestar personal, no debe estar condicionado por nadie fuera de sí mismo. De hecho, no es a través de búsquedas como la pareja, el "éxito" profesional, la satisfacción material, la vida dedicada al placer, entre muchas otras, lo que determinan la felicidad; sino más bien que éstas cosas surgen y se disfrutan en la medida en que cada persona decide y es consciente de la felicidad que YA lo alberga, como estado de conciencia superior, como plenitud interna o como conexión espiritual verdadera -hay muchas maneras de verlo-. Este estado, no llega bajo ninguna forma específica ni dentro de un tiempo límite o situación particular, sino que se "despierta" en el aquí y el ahora, o por momentos se percibe o se  deja de percibir de acuerdo al avance  propio en el desarrollo evolutivo.
La sociedad en general suele etiquetar la felicidad con búsquedas externas. Esto explica porque a menudo, personas maduras y sin pareja suelen recibir comentarios negativos de sus compañeros o amigos, surgidos del dogmatismo y las falsas creencias que tienen sobre la “soltería” en personas por encima de los 30 o 40 años. Dichos comentarios o burlas de mal gusto pueden afectar a los solteros de acuerdo a su nivel de autoestima y la forma de responder a ellos muestra mucho acerca de nuestras máscaras y roles. Mientras que unos expresan abiertamente estados depresivos ante tales comentarios o presiones, otros pueden resguardarse en sí mismo con evasivas o indiferencia que no es precisamente producto de su seguridad sino lo contrario, una simple necesidad de aparentar firmeza (un Yo autosuficiente), necesidad que solo oculta emociones de orgullo como opuesto equivalente a la pena o tristeza interior que tal situación le genera en lo profundo a la persona.  Ambas actitudes se nutren de un miedo al futuro, a ese “no poder encontrar su media naranja”.



Una persona soltera puede sentirse con verdadera seguridad y confianza en sí misma, si se siente agradecida plenamente con la vida, con esa serenidad que le permite recibir a manos llenas lo que el futuro le traerá sin condicionarse por el hecho de no tener una pareja. Una persona con tal seguridad no solo hace caso omiso a las voces sociales que lo estigmatizan sino que además sabe dominar sus propias voces interiores capaces de generarle ansiedad por la expectativa de una pareja, pues entiende que dicho deseo solo es una posibilidad - una puerta abierta de experiencias positivas-, y no un pilar limitante sobre el cual pretende sostener toda su presente vida.
Esta es la razón por la cual sugerimos darle una mirada distinta a esta búsqueda, empezando a trabajar más sobre la propia seguridad personal y un mejoramiento del magnetismo personal, bien sea por medio de ayudas externas -como los trabajos energéticos que pueden acelerar este proceso- o por el esfuerzo personal de centrarse en todas aquellas cosas que se disfrutan y se aman apasionadamente y elevan la vibración áurica. Sentirse bien consigo mismo y disfrutar de la vida son el mejor atrayente de pareja que se puede encontrar.
Pero mientras las personas sigan en un estado de duda, miedo, decepción, autocompasión por estar solas; mientras sigan viendo la soledad no como ese momento exclusivo para sí mismas, que las motiven a emprender aquello que desean realizar para sí, entonces continuarán repeliendo o asustando a esas personas que pueden convertirse en una pareja estable para ellas. Cuando mentalmente se desapeguen de la idea obsesiva de tener pareja y se abran a la posibilidad de complementarse primero internamente, esa pareja aparecerá como añadidura perfecta, como una experiencia más en todo lo que implica Vivir.



La vida no se puede reducir a la espera de un príncipe azul, no importa la edad que se tenga. La meta de este camino evolutivo, si bien se facilita con una relación de pareja sana y estable, no se ve impedida si, aún estando solos, se procura hacer lo más importante: mejorar y crecer de manera individual, venciendo todas las trabas psicológicas que la mayoría de los humanos tenemos. No sirve de mucho buscar una pareja cuando uno mismo es un detonante negativo de futuras rupturas y conflictos por falta de esta depuración personal.
Es también importante aceptar y reconocer que el nivel de exigencia con respecto a la pareja puede ser a veces muy alto (idealización) cuando se tiene este deseo tan arraigado. Si bien es importante el valorarse y no caer en relaciones enfermizas, también se debe reconocer que en un conflicto de pareja siempre participan dos y es muy importante entender qué parte del propio carácter y conductas han sido los atractores de situaciones de deterioro dentro de una relación pasada. Amar implica un esfuerzo consciente de admitir los defectos, carencias, traumas y todo el bagaje de experiencias que se tienen y que puede tener la pareja: Sus vicios, costumbres y sus propios parásitos emocionales son transferidos a nuestra aura de manera energética, y si el amor es firme y fuerte, gracias al carácter sano de uno mismo, se podrá sobrellevar o superar estas trabas y en general todo conflicto, mejorando en consecuencia el nivel de amor. Y esto es algo que requiere tener los pies sobre la tierra, autoconocimiento y una gran dosis de paciencia.



Todo lo anterior explica la vital importancia de la Integración psicológica, como una vía que puede hacer de cada persona un ser coherente, centrado y seguro, capaz de proyectar lo mejor de sí mismo y convertirse en un candidato potencial hacia una vida en pareja estable y enriquecedora. Sin duda, todo trabajo que logre armonizar energética y psicológicamente a una persona se verá reflejado en esa actitud abierta que le facilite tal encuentro, siempre como un propósito sano –y no limitante-; además de ser un medio ideal de autoconocimiento y de desarrollo evolutivo integral.

Solicita tu Orientación Psicoespiritual contactándote conmigo a este correo: contactosdeluz@gmail.com

martes, 23 de diciembre de 2014

Meditación psicológica. Parte 2




Retomando lo que se explicó en la primera parte, en este nivel de meditación debemos comenzar la preparación de la mente aprendiendo a enfocarla con voluntad consciente en objetos externos e internos, mediante ejercicios diversos como los mencionados en el artículo anterior. Una vez tenemos un mediano control de la mente como para centrar nuestra atención en aquello que nos interesa realmente, cuando somos capaces mínimamente de darnos cuenta de nuestra dispersión para recobrar la concentración y de “dejar pasar” las ideas circulares  o fijas que nos perturban para continuar en nuestras simples tareas cotidianas, cuando estamos más conscientes de nuestro Presente como única posibilidad de cambio y vivencia plena y enseñamos a nuestra mente a prestar atención a los detalles de las actividades, al disfrute de los pequeños momentos e incluso, al arte de contemplar la belleza oculta de las cosas que nos rodean; entonces podemos decir que estamos listos para la fase de Observación profunda.

Observación: El arte de verse a sí mismo



Esta fase representa el núcleo de la meditación psicológica, siendo la anterior una preparación como hemos señalado, para aprender progresivamente a vernos en “acción”. Si bien el concentrarnos en una actividad e incluso entrar en ese estado de flujo que mencionan algunos psicólogos actuales, es parte también de ese manejo y liberación mental requerido para llevar a cabo nuestras actividades, la Observación profunda o el desarrollo de la Mente Testigo, es una capacidad que está más relacionada con la Inteligencia emocional, como una habilidad para “vernos desde la tribuna” como espectadores de la película de la vida que nosotros mismos protagonizamos. Esta especie de “desdoble” de conciencia, nos permite visualizar nuestros roles actuando como “papeles protagónicos” en las diferentes escenas de la cotidianidad, nos permite identificar nuestras emociones cuando se desbordan o cuando intentan erupcionar desde nuestro interior hacia el exterior en nuestras relaciones o en nuestra solitaria intimidad, nos ayuda a ver lo que hay atrás del escenario, lo que le sucede al “otro” y que detona en nuestras reacciones, y las necesidades de base o de supervivencia del propio ego de las cuales se sustenta para mantener nuestras conductas.
Adquirir esta habilidad o desarrollarla si la tenemos de manera innata como una capacidad de autoanalizarnos, es escalar hasta un punto de nuestra conciencia desde la cual vemos lo que ocurre “desde afuera” y aprendemos a ver de manera cada vez más clara a esos “personajes internos y sus dramas” como aspectos separados de nuestra verdadera identidad.
Para convertir esta capacidad en un hábito y una disciplina no tenemos que esperar a que surja un conflicto que nos confronte a ver en su peor momento a nuestros roles o demonios en pleno drama, que usualmente nos agarran desprevenidos o cansados y con dificultades de autodominio por falta de este entrenamiento. Es muy importante que diariamente nos preguntemos a nosotros mismos sobre nuestro estado emocional, que tengamos un pequeño plan de acción para cada día y organicemos nuestro tiempo, de manera que podamos estar muy atentos en cada acción a realizar; y también es importante evaluar nuestro día, ya que, aunque no hayan explotado bombas de discusiones o conflictos, los roles siempre están actuando y aprender a detectarlos es la habilidad más importante de esta meditación. Solo de esta manera estaremos más despiertos cuando los conflictos o tensiones aparezcan.
La destrucción de roles y la liberación emocional son en sí mismas la función de la Catarsis o Depuración, para lo cual se requiere una ampliación de este proceso en otros artículos. Pero en esta fase, la meditación psicológica nos lleva a identificar cada uno de los participantes de las comedias o dramas que diariamente vivimos. Más allá de sentir que se lograron los “objetivos” del día, o de que experimentemos placer o satisfacción con nuestras actitudes, con una meditación sincera y analítica, podemos aprender a desenmascarar los demonios ocultos de nuestra psique, e incluso reconocer dos de ellos que suelen enceguecer a la mente, a la hora de ver nuestra conducta con ecuanimidad: El rol de Justificador y el rol de Juzgador. Esta pareja de roles, a la que llamo J.J. a menudo hecha por tierra la claridad con la cual nos observamos a nosotros mismos. Por eso son los primeros que recomiendo observar nítidamente.

EL JUSTIFICADOR

Este personaje aparece cuando al momento de meditar con el propósito de revisar una conducta que hemos considerado inapropiada o estaba cargada de emociones densas, comienza a “decirnos mentalmente” que nuestra acción tenía un “porqué”, que “no teníamos o tenemos otra opción”, que “el otro merecía nuestra respuesta” etc. Es el eterno excusador, el que pone el “pero” al momento de ver fríamente nuestras fallas. Cuando logramos ver este pero y lo acallamos, al menos temporalmente, la meditación puede continuarse con la compañía del sabio y humilde silencio, pues no existe ninguna razón que justifique el nutrir nuestras más aberrantes conductas ni nuestros más oscuros pensamientos y emociones.

EL JUZGADOR

Es la cara opuesta del justificador. Es el que nos incita a la culpa por nuestros “fracasos”. Ciertamente, no es fácil verse a sí mismo, pues todos estamos plagados de defectos y de monstruos internos que estropean nuestro avance espiritual. Pero este demonio suele aprovecharse de la más mínima emoción de pena o tristeza ante la realidad de nuestro mundo interior y alimentada por ella comienza a castigarnos –con voces interiores-, por aquellas cosas que hicimos mal, quizás como una proyección inconsciente de esa autoridad infantil que minaba nuestra estima ante nuestras “fallas”. Detectar este Juzgador es muy importante para frenar el crecimiento del poderoso rol de La Víctima, que suele ser una fuerte causa de nuestro estancamiento y durante una meditación debemos ser lo más claros posibles como para no caer en esta trampa de considerarnos inferiores o “lacras humanas” por poseer roles; no solo porque todos tendríamos que estar en esta guerra interior para crecer, sino especialmente porque el Alma “sabe” que ella no está hecha de estas máscaras, sino que es una identidad iluminada por la Luz de nuestro Ser Divino y puede superar todas estas conductas.
Como podemos ver, la práctica de esta meditación ya nos confronta con un mínimo proceso de catarsis al frenar en seco estos dos roles. Sin  embargo una catarsis completa requiere detener a J.J en todo momento y en cada situación, lo cual es un proceso que exige mucha atención de nuestra parte.


¿Cuándo realizar esta fase de la meditación psicológica?

Cuando se comienza el proceso de autoobservación es recomendable tener un momento específico del día para realizarlo. Personalmente sugiero que antes de iniciarlo se comience con ejercicios de la fase 1 (enfoque mental en un objeto externo o interno) y luego realizar un repaso del día para ver sus comportamientos, por lo que es mucho mejor hacer esto antes de dormir. Es muy común visualizar roles que durante el día no percibimos, emociones que estaban ocultas, pensamientos que eran erráticos u obsesivos. Y cuando esta mera observación se realiza junto con la Catarsis, podemos usar el Rayo Violeta como auxiliar para transmutar lo que encontramos con la visualización.
Si bien la canalización del Rayo Violeta es parte de la Meditación de segundo nivel (Conectiva), una vez adquirimos el conocimiento general de los diferentes niveles de meditación  podemos integrarlos a ambos en una misma sesión para apoyar el proceso de Catarsis, solo con El rayo Violeta y el Blanco. A veces podemos avanzar al Rojo dependiendo de los demonios que hemos combatido. Este tema se ampliará en el tema de la Meditación Conectiva.
Una vez logramos la disciplina de destinar un espacio de tiempo para esta meditación, podemos pasar a la fase 3:

Identificación: “Soy mi Alma, soy lo que Soy”



Esta fase consiste simplemente en lograr practicar la meditación psicológica, no solo durante un momento específico del día, sino durante todas nuestras actividades cotidianas. Para esto recomiendo que en cada espacio de su casa o lugar de trabajo tenga elementos de apoyo donde pueda enfocar la mirada y simplemente detenerse a observarlos para luego centrarse en su interior – por ejemplo un cuadro, un punto en un cuaderno, etc.-. Es importante que nos volvamos cada vez más sensibles para detectar nuestras propias emociones, ya que ellas son la “alarma” que se activa en el momento en que aparecen en escena los roles.
A veces suele ser difícil separar emociones-reacciones, ya que suelen presentarse casi de manera inmediata, en especial si están fortalecidos por engramas. Pero la Observación atenta y permanente nos permitirá ver esta situación, darnos cuenta de los patrones de conducta, es decir, esas reacciones y comportamientos repetitivos bajo las mismas circunstancias, provocaciones o estímulos exteriores. Cuando se realiza junto a la catarsis hay un proceso de frenar tales patrones para lo cual requiere constancia y un hábito de esta meditación. Sin embargo, mientras no iniciamos la Catarsis, esta herramienta de detectar nuestros patrones nos dará una idea de la dificultad que tenemos para aislarnos y vernos a la distancia de las situaciones, evitando la personalización (sentirse atacado) de aquello que sucede o nos dicen; y también nos mostrará cuales son nuestros mayores obstáculos –o mejor, nuestros mayores retos- a superar en nuestro trabajo interior. Para cuando se comience la Depuración psicológica, ya tenemos este avance de vernos claramente sin autoengañarnos y podremos reflexionar y hacer anotaciones sobre estas conductas en este proceso.
El logro más crucial en la práctica de esta meditación al alcanzar esta fase final, es la desidentificación con aquello que no pertenece a nuestra verdadera naturaleza. Empezamos a sentirnos ese Testigo silencioso, esa Fuente de luz y calma que nos permite tener claridad para vernos, para aprender la mejor manera de actuar de acuerdo a cada situación que se presente en el día a día, comenzamos a identificarnos con nuestro Yo íntimo y único que somos y ya no como un loco actor que interpreta múltiples dramas sin sentido y sin dirección alguna. Adquirimos la seguridad de que somos un Alma con cuerpo, pensamientos y emociones, pero no estamos poseídos por ellos, sentimos la mediana libertad de decidir más consciente mente por estos aspectos y no ser esclavo de nuestra reactividad.
Mientras no se haga Catarsis siempre seremos meros espectadores de todos estos personajes y estaremos a expensas de situaciones emocionales agitadas. Pero con la mera práctica de esta meditación, sabremos que no somos esas emociones, lo cual es fundamental para fortalecernos y avanzar en las demás prácticas de Integración (Catarsis, Meditación II o Conexión, Purificación de Chakras, Tantra, Yoga) que en su momento procuraremos transmitir.

Síntesis y Recomendaciones



Haciendo un breve recorrido por lo expuesto sobre la Meditación Psicológica podemos realizar las 3 fases sin que se vuelvan rígidas sino adaptadas a las necesidades de cada lector:

FASE 1: ENFOQUE. Preparar el cuerpo y la mente. Es necesario que se inicie tomando conciencia del cuerpo y la respiración. La relajación inicial es una ayuda. Luego comenzar a autopercibirse logrando que la energía vital sea también detectada para centrar nuestra atención en alguno de estos aspectos (respiración, cuerpo físico, energía o aura). Centrar la atención en la observación de objetos o un sonido externo y luego en objetos, figuras o colores visualizados internamente. Estos ejercicios deben realizarse diariamente en momentos específicos del día, elegidos por cada persona. Durante el día practicar la atención plena en cada actividad cotidiana, en algunas acciones concretas que elijamos o en la contemplación de un lugar especial donde podamos estar.

FASE 2: OBSERVACIÓN. A lo largo del día detenerse a observar o reflexionar sobre circunstancias especiales que se presenten y en las cuales involucramos nuestra emotividad y reactividad. Detectar los personajes que “hablaron” por ti en diferentes momentos. Tomar nota de ellos en lo posible y meditar aisladamente sobre ellos al final de día – sin dejar los ejercicios de la fase 1-, y frenando la participación de J.J (justificador-juzgador). Una lista de todos los roles que puedes ir identificando los puedes encontrar en el cuadro inferior del Mapa Psicoespiritual (Ir a la etiqueta “Demonios internos”).



Preguntas que pueden ayudar:
·         ¿Qué estoy sintiendo en este preciso momento?
·         ¿Cómo reacciono ante…(persona, situación, etc)? y ¿cómo afronte este día hoy?
·         ¿Qué estoy pensando sobre…(una persona o situación o cosa)?
·         ¿Qué estoy haciendo en este momento?
·         ¿Cómo respondí o que palabras dije en “x” situación? ¿Quién habló por mí (roles)?

FASE 3: IDENTIFICACIÓN. Utilizar las actividades cotidianas como herramienta para reconocernos como Almas que viven tal experiencia y estar atentos a nuestras emociones, pensamientos y reacciones cuando tengamos oportunidad, sintiendo que somos quien los maneja. Se sugiere para ello realizar momentos de “stand by”, es decir, descansar, respirar, detener lo que hacemos y reflexionar solo para vernos a nosotros mismos. También se pueden realizar pequeñas meditaciones aisladas de 3 a 5 minutos en determinados momentos claves del día donde se puedan realizar ejercicios de enfoque, de autobservación y finalizar con la autopercepción de nuestra Alma, centrando nuestra atención en el chakra cardiaco –“Soy lo que soy”-. Este ejercicio ayuda a centrarnos y recuperar la identificación con nosotros mismos y no con nuestros roles. Además de anotar los roles detectados antes de la meditación nocturna, puedes incluir un espacio frente a cada rol anotado, para escribir las ideas estratégicas que te servirán posteriormente para hacer tu Catarsis, como por ejemplo: Guardar silencio cuando visualices determinado rol, algún método de relajación y respiración en un momento del día o frente a una actividad o persona en particular, disminuir el volumen de la voz al hablar de un tema, etc.
Espero que con estas recomendaciones puedas animarte a convertir la Meditación psicológica en parte de tus actividades diarias y te encuentres en verdad cada día más cerca de ti mismo.


Para asesorías personalizadas ver Orientación Psicoespiritual en la cabecera de este blog.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La Conciencia Testigo




La Conciencia Testigo u “Observador Silencioso” es aquel estado en la cual el Alma humana puede tomar posesión de sí misma y ser la espectadora de todos aquellos aspectos que su ego o personalidad expresa en las acciones cotidianas. Estos aspectos son las emociones, los pensamientos, los impulsos, los vicios o compulsiones, las necesidades de supervivencia y las actitudes (roles) que engloban a estos mostrándolos en la relación diaria consigo mismo y con el mundo exterior.
Esta Conciencia es en realidad una capacidad propia de la mente despierta que ha salido del adormilamiento propio del estilo de vida degradante del humano actual o que es usada de manera natural por personas cuya Inteligencia emocional supera al promedio. De cualquier manera es una habilidad que debe desarrollarse y mantenerse durante toda la vida, ya que ella representa el acceso directo hacia el Alma cuando se logra Ver que el ego es solo un instrumento y no nuestra verdadera identidad, y que todo lo que expresa el ego, en especial si se esconde detrás de las máscaras o roles, solo son partes que deben integrarse coordinadamente para actuar en la vida con coherencia.
El desarrollo de esta Conciencia Testigo es un logro que puede alcanzarse mediante la práctica de la Meditación Psicológica (Ver artículos en etiqueta “Meditación”). Uno de los ejercicios que pueden realizarse para afianzarse en esta meditación en su fase de Observación, es el que se plantea en el siguiente texto:

EJERCICIO PARA DESPERTAR LA CONCIENCIA TESTIGO
Fuente: José María Doria, de su libro "Inteligencia del Alma"

Ken Wilber señala un Ejercicio para despertar al Testigo Consciente que se formula así:

Tengo un cuerpo pero no soy mi cuerpo. Puedo ver y sentir, y lo que se puede ver y sentir no es el auténtico Ser que ve. Mi cuerpo puede estar cansado y excitado, enfermo o sano, sentirse ligero o pesado, y eso no tiene nada que ver con mi yo interior. Tengo un cuerpo y no soy mi cuerpo.
Tengo deseos, pero no soy mis deseos Puedo conocer mis deseos y lo que se puede conocer, no es el auténtico Conocedor. Los deseos van y vienen, flotan en mi conciencia y no afectan a mi yo interior. Tengo deseos, y no soy mis deseos. Tengo emociones pero no soy mis emociones. Puedo percibir y sentir mis emociones y lo que se puede percibir y sentir no es el auténtico Perceptor. Las emociones pasan a través de mí, pero no afectan a mi yo interior. Tengo emociones y no soy mis emociones.
Tengo pensamientos pero no soy mis pensamientos. Puedo conocer e intuir mis pensamientos, y lo que puede ser conocido no es el auténtico Conocedor. Los pensamientos vienen a mí y luego me abandonan, y no afectan a mi yo interior. Tengo pensamientos pero no soy mis pensamientos. Soy lo que queda, un puro centro de percepción consciente.
Un testigo inmóvil de todos esos pensamientos, emociones, sentimientos y deseos.

Las escuelas de crecimiento interior afirman que si una persona, cada mañana al despertar y a lo largo de 40 días, persevera en la formulación de este texto, experimentará cambios extraordinarios en la consciencia de su propia identidad. A los pocos días de practicar se observará capaz de mantener un lúcido estado de sosiego en situaciones que anteriormente se vivían como tensas y agitadas. Y conforme se vayan recitando las palabras haciendo consciente su significado, descubrirá que sus emociones, de aversión y de fascinación, se equilibran y se templan. Tras el período de cuarentena, la persona considerará los extremos emocionales tan sólo como olas periféricas y superficiales de la conciencia. Observará que ha despertado la propia identidad Testigo, un estado desde el cual la vida se contempla de manera más ecuánime, sin perder las risas ni las lágrimas de nuestra calidad interna.
Una vez instalado en el Testigo, sucederá que cuando brote el vaivén de sus luces y sombras, usted será espectador de sus tendencias. Si surge una aversión a ese sentimiento, asimismo será usted veedor del mismo. Si la aversión le provoca a su vez aversión, también observará dicho bucle de fuerzas internas. No hay nada que hacer, pero si surge un hacer, lo presenciará en calma. Al entender que todo ello no es “usted”, ya no rechazará sus aflicciones ni se complacerá en ellas.
Aquello que conoce ciertas cosas, no puede tener en su propia naturaleza ninguna de ellas. Es decir, que si por ejemplo, nuestro ojo fuese de color rojo, no sería capaz de percibir los objetos rojos. Asimismo el pez no es consciente del agua, hasta que salta a la superficie y se da cuenta. Hasta que no saltamos por encima de las mareas del pensamiento y lo observamos, no nos percatamos de que no “somos” el pensamiento, sino el Testigo que lo observa. Hasta que no saltemos fuera del océano de la aflicción, no nos daremos cuenta de que no somos la aflicción, sino el Testigo de esa aflicción. El problema está en que el que ve, se identifica con los instrumentos de la visión.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Ser compasivo no es sentir lástima


Consulta realizada en el 2009



En esta oportunidad quería consultarles a cerca de "La Compasión" puesto que tengo días buscando un punto limítrofe de este sentimiento, pues está bien sentir compasión por el caído, por quien está en aprietos, por quien está en desgracias, pero también la compasión es causante de unos buenos engramas. También pienso que el ser compasivo en muchas ocasiones puede ser una manifestación de un rol del ego, tanto de quien es compasivo como de quien demanda compasión, entonces me surge la inquietud de hasta qué punto está bien ser compasivo y hasta qué punto ya es más un rol del ego que otra cosa.
Si ustedes pudieran aclararme tal inquietud o pueden referirme a un material que me ayude a tener una visión más amplia con respecto a este tema ¡mucho agradecería!!! ¡Un Abrazo!

Hola,
Dentro de la enseñanza que hemos tenido la oportunidad de recibir, nos han aclarado que es muy común confundir la Compasión con la “lástima. Si bien ambos son emociones, la primera es fruto del alcance de un nivel de amor más elevado y puro, mientras que la segunda es fruto del ego. Este último es de alguna forma una expresión de irrespeto frente a la capacidad innata de todo ser humano de salir adelante y superar sus conflictos, sean cuales fueran las condiciones en las que se encuentra, y a menudo se convierte en una escusa para el servilismo o el falso altruismo, actitudes parásitas derivadas del rol básico de baja estima, o en el otro extremo una manera de disimular ante los demás las actitudes de indiferencia y vanidad propias del rol de superioridad. Muchas veces se siente lástima de una condición que en el fondo nos parece inferior a la nuestra. El ego se alimenta de esta emoción reemplazando su verdadero impulso del Alma a la bondad. Para que la lástima sea superada y se transforme en Compasión, que es el amor expresado en términos de servicio activo, es decir, lo que se llama comúnmente , "extender una mano y enseñar a pescar en vez de dar el pez", se requiere salir de la ignorancia de nuestra propia condición. Reconocer si estamos “jugando” el juego de los roles o si estamos en vías de superar las necesidades de aprobación, afecto y control que nos hace ponernos las máscaras de la baja estima o de superioridad.
Hace poco le explicaba a un consultante que hasta que no alcanzáramos esta virtud de manera real, acompañada de entendimiento y conocimiento de nosotros mismos, no es posible alcanzar el mayor fruto del amor que es la comprensión. Le decía que la compasión es la capacidad de ponernos en los zapatos del otro sin pretender SER el otro ni hacer por él lo que solo a él le corresponde; es sentir al otro desde nuestro interior porque ya hemos vivido lo que él vive y es nuestra experiencia la que se ofrece en servicio y no nuestras creencias. Y esto solo se logra si tenemos el suficiente amor propio fortalecido y verdadero como para respetar el camino que el otro decida emprender, y para no tener necesidad de escudarse detrás de la emoción de tristeza que nos causa el otro por su condición y pretender con ello sentirnos aliviados con nosotros mismos. Es común pensar que el que siente lástima es buen "prójimo". La Compasión no es un sentimiento contaminado de tristeza o pena sino unido a la acción del servicio. Quien tiene una mayor visión de la vida por su propia vivencia, sabe que "no hay mal que por bien no venga". El que en realidad siente Compasión tiene la capacidad de mostrarle a su hermano el lado positivo de su aparente desgracia, ayudarle a descifrar el lenguaje en que la vida le habla para su transformación y crecimiento mejorando con ello su sentido de responsabilidad y alejando sentimientos de culpa o su rol de víctima, y por ninguna razón está a favor de perpetuar su condición con el error inconsciente de apañar su dolor culpabilizando al mundo por ello. El compasivo da la mano y enseña a perdonar como acto de liberación; el que siente lástima solo estimula el odio o la baja estima del que sufre. La manera más común de grabar engramas es a través de la vulnerabilidad de nuestros propios roles, pero quien tiene verdadera compasión ya los ha dominado y su ego trabaja para él, no lo domina. Casi todos somos proclives a sentir lástima porque nuestro amor propio es débil y nos dejamos engañar por las ilusiones de la vida. Pero esto no quiere decir que podamos con el tiempo ser cada vez más compasivos.




Un mensaje adicional: Si nosotros viéramos un niño jugando en la arena y vemos que aquello que construyó y a lo cual llamó pastel, fuera derribado por la lluvia; y si le preguntamos al niño porque llora y nos dice “porque no voy a poder comerme el pastel que había hecho”, ¿Qué sentiríamos: lástima o compasión?. Quien sienta lástima es otro niño que se igualó con éste fortaleciendo su creencia de que nunca podrá comer pastel por esta razón y ayudándolo a maldecir la lluvia…Quien sienta compasión no podrá más que sentir ternura, ponerse en su lugar porque entiende que significa ser “niño”, pero animarlo a construir otro pastel….Y eso es lo que hacen los Maestros con nosotros.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Meditación Psicológica (Parte 1)



Como habíamos anunciado en pasadas oportunidades, ampliaremos cada uno de los niveles que proponemos de meditación.
Si bien en todos los niveles, los principios trinos que nos deben asistir (Inteligencia, Voluntad y Amor) nos guían en todos los procesos de preparación, aplicación y desarrollo de cada meditación, en este primer nivel la principal guía es nuestra Inteligencia, ya que esta nos permitirá la finalidad primera de esta meditación que es el “Aprender a Ver”, para la cual debemos despertar progresivamente varias habilidades relacionadas con la mente y el sano ejercicio del Discernimiento.
Algunos autores subdividen este tipo de meditación más relacionado con nuestro ego o personalidad en varios tipos: La meditación que es instintiva, intuitiva o de conexión innata del hombre con la naturaleza, la meramente intelectual o reflexiva, propia de las personas creativas que “piensan y no son pensados” y la analítica autoperceptiva que es el trabajo más importante de esta meditación psicológica, cuyo objetivo es alcanzar a vernos clara y objetivamente a nosotros mismos, como apoyo a la Depuración Psicológica o Catarsis. En este nivel trataremos de englobar estas formas de meditar pues actúan en conjunto y a veces de manera simultánea.
Hemos mencionado ya de comenzar a entrenar la mente en el autoconocimiento y la capacidad de ver la realidad que nos rodea a la luz de la Inteligencia. La razón como hemos dicho de que este sea el comienzo de nuestra trascendencia, es porque no es posible para un humano mortal como nosotros pretender acceder a lo sagrado, a la Fuente o Dios, como le llamemos, sin conocer primero nuestro Yo básico y especialmente, aquello que nos aleja de esas realidades superiores. Nuestra tarea en este nivel, es entonces despertar a ese “observador silencioso” o Mente Testigo que está siempre presente y que no “sentimos” a causa del intermitente ruido de nuestra legión de voces interiores disonantes que nos hablan y hablan por nosotros: los roles, parásitos, monstruos o demonios internos de los que tanto hemos hablado.
Para ello nos preparamos aprendiendo a enfocar nuestra atención en cosas elementales como primer medida: Objetos, sonidos, imágenes internas, colores, frases, “decretos” y nuestro propio cuerpo, con lo cual logramos un anclaje en el Presente. Luego de descubrir ese “otro”, que parece salido de nosotros mismos, pero que está dentro nuestro y puede ver la película de nuestros pensamientos circulares o fijaciones, de nuestras emociones que se agitan como mar incansable y puede visualizar cómo ha sido nuestra actitud en la vida o en un día o un momento específico, entonces nos permitimos Ser ese observador, o más bien, nos damos cuenta que nuestra Alma es justamente nuestra identidad divina que no juzga, que vigila, nos dirige y lo más importante: es la fuente de nuestras más elevadas cualidades. A continuación miraremos estas tres fases: Enfoque, Observación e Identificación con más detenimiento.


Enfoque: Preparando la mente



Una de las fallas más comunes al intentar el ejercicio de la meditación es que no sabemos manejar nuestra mente básica. Nuestra Mente Superior, propia del Alma es la fuente real de las Inspiraciones más elevadas y Conocimientos superiores que tenemos; sin embargo esta energía se refleja en nuestro ego como una herramienta más densa o concreta: la Mente básica o inferior: llamada por los orientales la “mente de deseos o egoísta”, ya que en esta esfera, la energía mental se convierte en un vehículo para la activación del sistema nervioso central, el “disco duro” de nuestra computadora biológica y “aterriza” aquellos ideales, imágenes inspiradoras, conocimiento ancestral, al mundo de la cotidianidad a través de operaciones básicas como la interpretación, la clasificación, la división, el ordenamiento, la deducción y el entendimiento de las experiencias adquiridas y de las percepciones sensibles del mundo físico. Es esta mente concreta o básica, la que nos permite estar atentos a nuestra realidad inmediata para tomar decisiones sobre nuestras impresiones. Es quien elabora conceptos, justificaciones, explicaciones y nuevas ideas para entender la realidad y reconstruirla, cuando creamos nuestra propia interpretación de ella. Nos permite crear ideas nuevas y reformular nuestros aprendizajes.
Sin embargo, en una gran parte de la humanidad actual, estas habilidades se encuentran sofocadas o atrincheradas, no solo por el efecto de las emociones densas que tienen un poderoso control sobre ellas, sino también por el ambiente en el cual hoy en día se desarrolla, desde nuestra propia infancia: un medio social que nos atiborra de creencias y no de certezas espirituales, de información engañosa y distorsionada, y de preceptos moralistas cargados de rechazo y discriminación. Esta pequeña mente, a lo largo de toda una vida, se ha “atiborrado” de indigesta comida racional producto de una sociedad desintegrada, donde prevalecen intereses espurios y abunda el miedo dominante de toda acción humana.
En medio de esta selva y en conjunto con un mundo interior poco luminoso a causa del miedo, del apego y del rechazo que nos domina, esta pequeña mente se encuentra enmohecida, subutilizada en el mejor de los casos o tremendamente dormida. Es manejada por la corriente de pensamientos ajenos, de las opiniones de parientes, amigos y expertos, de la moda social del momento, de cualquier información que caiga en ella, menos por nosotros mismos. Por eso la primera acción es recobrar el poder de pensar de verdad y una vez recuperado esto proceder al acto de pensar en sí mismo.
En lo primero no nos extenderemos ya que el mero ejercicio de leer estas páginas y de investigar acerca de esas verdades que nos oculta el sistema es señal de que nos hemos atrevido a cuestionar “lo establecido, lo oficial”, aunque no deja de ser importante señalar que quien busca la trascendencia no debe dejar jamás el ejercicio de profundizar en los hechos de la historia humana, en el funcionamiento del mundo y en esa amarga realidad que el humano mortal vive actualmente. Solo así comienza el verdadero despertar de conciencia. No es posible, entonces, acceder a una espiritualidad sin haber abierto los ojos y haber sacado el velo del engaño masivo en el que estamos todos.
Cuando investigamos y “no tragamos entero” lo que nos dicen, sino que pasamos toda información por el tamiz de la razón, el sentido común, en conjunción con nuestra intuición y nuestras experiencias personales, nos encontraremos progresivamente haciendo lo segundo: Pensar por nosotros mismos. Tener criterio propio. Crear nuestro camino.
La meditación psicológica al comienzo implica ser capaces de ser cada vez más objetivos y diferenciar las cosas como son de aquellas que nos parecen, las cuales a menudo son producto de nuestros roles que buscan hacernos creer que todo anda bien en nuestro mundo interior, que somos “felices” a pesar de…, incluso que no tenemos defecto alguno o somos tan espirituales que todo nos resbala. Un espejismo que solo nos sirve para evadir la realidad, como ya se ha mencionado en otro artículo. (Ver: “Falsa espiritualidad: ¿Evadimos nuestra realidad?”)



Este primer paso nos entrena para agudizar el sentido de la observación atenta, esos detalles de la cotidianidad que se nos escapan. Si hemos ya realizado el ejercicio de ser críticos (no pesimistas), con el mundo exterior, también nos será fácil observarnos con sano juicio al interior. ¿Cómo ir logrando esta atención centrada?. Focalizándola inicialmente en cosas concretas y luego en cosas cada vez más abstractas.
Para las personas que no tienen esta habilidad de concentrarse fácilmente en algo, es esencial realizar varios ejercicios que los lleven a aprender a focalizar la atención: desde sentarse a observar un paisaje, luego mirar un lugar específico u objeto de ese paisaje; luego usar elementos geométricos o un punto en la pared, luego visualizar esas figura al interior, o un color determinado, preferiblemente el violeta, luego prestar atención al cuerpo parte por parte, observar la respiración, hasta lograr percibir la energía pránica. Algunos incluso imaginan y ponen atención a cada uno de sus chakras. Todos estos ejercicios que adaptamos o recomendamos en nuestras sesiones de Orientación, pueden realizarlas cada persona de acuerdo a su conocimiento y lo que siente más útil para él.
Otro ejercicio muy importante y que es el comienzo mismo de la segunda fase de Observación, es el aprender, desde el enfoque, a estar presente en cada acto físico que se realice, como bañarse, comer, cocinar, limpiar…Cada día de nuestra vida el solo hecho de traer la mente de vuelta a nosotros para que ella no se disperse en pensamientos infructuosos del pasado o en fantasías de un desconocido futuro, ya es un comienzo vital para el que aspira llegar a despertar el observador como paso siguiente.
Si la persona tiene facilidades para concentrarse y atender con cuidado todas o la mayoría de sus acciones cotidianas o un asunto en particular, es necesario que evalúe si no presenta el otro extremo del mal manejo mental, la otra cara de la moneda: la fijación obsesiva.
Cuando la tendencia que existe es la del “pensamiento circular”, el mal hábito de usar la mente como medio para “alimentar” de manera continua, recuerdos, generalmente negativos, del pasado, o ideas repetitivas sobre algo o alguien, así como los temores sobre “lo que puede pasar”, estamos ante una fijación, que no tiene nada que ver con concentración consciente, sino de otra manera que usan nuestros roles para mantener viva la emoción densa que los mantienen vivos. El miedo como fondo común suele ser la comida predilecta de roles de fracaso, inseguridad, culpa, resentimiento, etc., que “obligan” de manera inconsciente a la mente a recrear una y otra vez los sucesos de dolor, las palabras que nos hirieron, las acciones que desaprobamos, las “mentiras” que no aceptamos, los pensamientos de derrota y los hechos que interpretamos como señales de un “mal” futuro. Usamos la mente para crear en su peor sentido, sin dirección y sin límite, los pensamientos “maleza” que asfixian nuestras ideas positivas y la verdad de lo que somos y lo que nos sucede.
En estos casos es muy importante el aprender a frenar el ruido interior, usando los ejercicios señalados, por ejemplo, dejando pasar todos los pensamientos que se presenten –como palomas que revolotean, se asientan y se van-, y continuar con la focalización de la atención. Centrar la atención en la respiración, imaginar que tenemos un radio encendido adentro y tenemos el poder de apagarlo y continuar el ejercicio elegido, prestar atención a los sonidos externos sin juicios desarrollando la capacidad de contemplación, etc. son solo algunas de las recomendaciones para vencer las fijaciones. Obviamente, en los momentos en que nos encontramos con las situaciones confrontadoras y en cuanto nos descubrimos en aquella fijación mental, es muy útil detener nuestras acciones, respirar, hacer el “apague” mental y soltar el pensamiento en cuestión para luego retomar la actividad que se está realizando con más presencia y concentración.
Cada persona es un mundo y de acuerdo a como la mente suele “manejar” al ego, se puede comenzar a despertar ese Observador que procurará tomar las riendas y ser él quien maneje la mente. En la segunda parte hablaremos sobre las siguientes fases mencionadas profundizando en este Testigo silencioso, su utilidad para la Catarsis y la identificación con nuestra Alma y su Mente superior.

Si no has leído los anteriores artículos de este tema puedes ir a la etiqueta: “Meditación” y “Psicología Trascendental”
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