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sábado, 4 de octubre de 2014

Igualdad de Género





Emma Watson en su discurso ante la ONU en representación de la campaña HeForShe









¿Somos iguales los hombres y las mujeres?


Como se explicó recientemente en el artículo sobre la Ley de Generación (Ver en “Género”), es evidente que en nuestra sociedad predomina un grave desfase en la expresión de las cualidades femeninas y masculinas, más allá de que esto se vea reflejado concretamente en la injusta realidad que sufren muchas mujeres del mundo en la actualidad. Si bien este estado de represión que han sufrido muchas mujeres desde varias generaciones atrás, despierta en la mujer moderna un natural impulso de alienación y de búsqueda de igualdad, esto no debe confundirse con el verdadero equilibrio de género, como polaridades de la naturaleza, tal cual fue explicado en el artículo en mención.
¿La razón? El feminismo como corriente que se ha desembocado producto de estos desequilibrios psicosociales, busca un reconocimiento social de la mujer pero deja a un lado la propia naturaleza esencial y sagrada de la misma, como expresión viva de las cualidades de género femeninas. Si bien su noble búsqueda ha llevado a que la mujer pueda tener un mayor acceso a los derechos de los cuales gozan los hombres en algunos de los países del mundo, su intensión oculta o tal vez la mala interpretación de su filosofía ha llevado a que las mujeres estén actualmente desconectadas más aún de sus instintos e intuiciones y se encuentren abocadas a satisfacer sus necesidades de reconocimiento y protagonismo, como reacción compensatoria a una historia llena de abusos y desvalorizaciones. Esto es simple y llanamente pasar de un rol a otro: de aquellos roles de bajaestima y victimismo donde nos hemos encargado de subestimar y desacralizar el poder de administrar El Hogar, pasamos al juego de interpretar los papeles de “exitosas” y líderes  (políticas, profesionales, comunicadoras) en múltiples campos del arte y del saber. La mujer “moderna” cayó en la trampa de cambiar a la gallina de oro por sus huevos con fecha de caducidad.
Lastimosamente el paradigma actual de los diversos roles humanos, ha puesto por encima los superficial, lo competitivo, lo visible o notorio, las “ramas del árbol”, cualidades propias de la energía masculina en detrimento de lo profundo y espiritual, el servicio y cooperativismo, lo sutil y oculto, las “raíces y semillas”, propias de la energía femenina con las consecuencias que todos conocemos; pero lo grave es que la mayoría de las mujeres, principales promotoras de estas últimas, se han enganchado en este falso discurso desequilibrado, perdiéndose a sí mismas, desvinculándose de lo afectivo y lo sensible por validar la razón que de manera innata poseen y no tienen porqué conquistar…
Por nuestras naturalezas tanto psicológicas cómo físicas tan distintas, al ser expresiones correspondientes de cualidades de género sutiles y complementarias, tanto hombres como mujeres necesitamos, ser visiblemente DIFERENTES para que en la sociedad pueda resurgir este equilibrio perdido. Una igualdad espiritual que por naturaleza es preexistente y que se refleje en la vida humana haciéndonos dignos Seres Humanos con derechos a la vida, a la libertad y a las múltiples expresiones de ambos principios en el mundo, lo cual no es incompatible con la expresión de la sagrada diferencia que nos caracteriza.
Hombres y mujeres sin ser iguales, sino complementarios, merecemos las mismas oportunidades para expresar nuestras cualidades de género sin la obligada exigencia de un sistema cerrado y desvirtuado donde lo femenino pareciera estar excluido o prohibido. Es urgente que el concepto “igualdad de género” cambie por “igualdad de derechos y oportunidades, en ambos sexos y en todos los estamentos sociales, respetando la diversidad cultural, racial y las diferencias en los roles de género entre hombres y mujeres”
El poder femenino (no solo de la mujer), para el observador despierto, es innegable; tan es así que los grandes maestros espirituales y las sociedades propias de los más grandes Imperios sabios de la antigüedad, honraban su energía y procuraban manifestarla en la cotidianidad; no es gratuito que en consecuencia la mujer de pasadas épocas era digna ciudadana del mundo y se le haya venerado como “señora y dueña” de sus espacios, la viva encarnación del Amor y la Vida, de la misma manera en que se veneraban a los hombres valerosos y poderosos conquistadores, y defensores de la Verdad; aunque esta parte de la historia haya quedado cercenada. ¿Tanto miedo genera la mujer como expresión de este poder femenino, que las grandes religiones, la ciencia y la política, aún la mantienen al margen de las directrices que sostienen la vida en este mundo en crisis? Esa sería la única razón por la cual el cambio social nunca podría ser el resultado de una simple búsqueda “igualitaria” de derechos, sino del despertar colectivo en cuanto a la recuperación de este poder en hombres y mujeres se refiere.
Sin embargo no deja de ser noble que el activismo femenino esté presente en un mundo que nos exige a gritos el despertar de la humanidad. Si el trato digno a la mujer como compañera y complemento del hombre en todas las acciones sociales no se hace visible, permitiéndole acceder a las mismas oportunidades de expresión y actividad política que el hombre ejerce, mucho menos podrá permitírsele la sagrada tarea de nutrir, cuidar, educar, e impregnar de espiritualidad a las generaciones y a todos los espacios donde la vida humana pueda florecer. Por eso nos ha parecido interesante el discurso de esta joven actriz Emma Watson, cuya participación en la campaña HeForShe (Ellos por Ellas), demuestra un empeño noble de procurar estas mínimas condiciones sociales que buscan recuperar la dignidad de la mujer.
Más allá del aparente trasfondo feminista, miremos más allá en este video de su discurso ante la ONU, la necesidad imperiosa de mejorar las condiciones sociales de las mujeres en el mundo para devolverles ese viejo poder perdido que solo inspirado en El Amor y la Vida pueden sanar la humanidad:











Ley de Generación


“La generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos”
Hermes Trimegistro – El Kybalión


He aquí la Ley final del Gran Principio Universal de la Voluntad-Poder, la clave a través de la cual se genera la realidad de lo existente. Comprendiendo anteriormente el origen mental y sutil de todo, los planos de manifestación de la Energía Espiritual, sus movimientos dentro de cada plano y polaridad, y su poder de generar efectos, entramos finalmente a dilucidar el cómo de la propia creación. Esta ley explica de qué manera la unión de la polaridad más poderosa que existe genera la vida: lo masculino y lo femenino operando en todos los planos y cuyos movimientos y proporciones han sido tomados por sagrados desde la antigüedad. Este acto de unión ha sido, pues la base, de las doctrinas espirituales a lo largo de los tiempos, y una muestra de ello es la marcada presencia de “dioses” con sus respectivas consortes, en toda la amplia mitología antigua. En la cultura oriental el Tao compuesto por el yin y el yang, es un ejemplo muy conocido de la unión inevitable entre este par de opuestos, que para el buen observador penetran toda la naturaleza existente.
Desde lo más visible lo masculino y femenino se expresa en el ser humano a través de su sexo, como forma material o biológica de manifestar la polaridad de manera más marcada. Una mujer expresa las cualidades femeninas de manera más visible mientras que sus cualidades masculinas permanecen más ocultas, mas no ausentes. En el hombre es lo opuesto, y de esta forma se genera un equilibrio y complementariedad en la relación de ambas expresiones. Pero es importante aclarar que para darse dicha manifestación natural, los masculino y lo femenino deben operar de manera fluida y clara desde otros niveles más sutiles, es decir desde la psique o Alma. Lo biológico es consecuencia de lo inmaterial y por lo tanto, si un ser tiene un Alma desconectada de los arquetipos o Principios Espirituales, la polaridad sagrada masculino/femenino también sufrirá distorsiones.
Algunas de las formas más conocidas del bloqueo de esta ley de generación son todos los conflictos relacionados con la confusión en la identidad y práctica de la sexualidad. No solo la homosexualidad puede ser entendida en este sentido como una dificultad de manifestar la polaridad sagrada, sino también la heterosexualidad que se aleja de la complementariedad de estas dos energías. El actual abuso del poder de la energía masculina y la negación del poder femenino que se puede observar a simple vista a través de las disfunciones sexuales, la promiscuidad, la pornografía y la violencia de género, entre otros conflictos, son muestras concretas de este mismo bloqueo.
Sin embargo los resultados de la generación de vida o realidad en tales circunstancias son mucho más profundos y se extienden a muchos otros problemas sociales. El conflicto individual por el abandono de nuestros principios sagrados femeninos y masculinos, son una causa clara del conflicto familiar y en cadena, del conflicto social; pues los efectos no solo se limitan a la expresión biológica de los mismos, sino especialmente a los roles psicosociales asumidos produciendo un desequilibrio total entre estos principios que recae sobre el estilo de vida del humano moderno. Para comprender esto sería necesario profundizar acerca de las cualidades masculinas y femeninas y cómo la sociedad actual –el ser humano dormido- ha dado prevalencia a unos sobre los otros generando un estado de caos. Por ahora mencionaremos algunas de estas cualidades:























LO MASCULINO                                              LO FEMENINO
Activo                                                                 Receptivo
Racional                                                              Intuitivo
Fuerte                                                                 Vulnerable
Competitivo                                                       Cooperativo
Independiente                                                    Apegado
Protector                                                            Conservador
Objetivo                                                             Subjetivo
Planificador                                                       Estratégico
Autónomo                                                         Confiado
Funcional                                                           Estético
Audaz                                                                Precavido
Controlador                                                       Sensibilizador
Reflexivo                                                          Meditativo
Superficial                                                        Profundo
Visible (Expuesto)                                           Oculto (Preservado)
Aplicativo (conocedor)                                    Práctico (experiencial)
Metódico                                                          Creativo-Recursivo
Limitador                                                         Conciliador -Flexible
Dirigente                                                          Ejecutor- Gestor
Conquistador                                                    Mantenedor
Exterioriza                                                        Interioriza

Es evidente que nuestra sociedad humana está enferma por la generación de una realidad donde los principios masculinos prevalecen sobre los femeninos rompiendo de esta manera el equilibrio natural que se requiere para generar una vida coherente y plena. Pocos seres humanos tienen un equilibrio dentro de sí mismo de estas cualidades, muchas mujeres para ser reconocidas socialmente y abogar por sus derechos han reprimido sus propias cualidades naturales para ir en búsqueda del paraíso ilusorio de la igualdad; muchos hombres han convertido su naturaleza en un muro infranqueable que impide el contacto con su propia alma femenina limitando el acceso a dimensiones superiores de su Ser. Y como consecuencia de todo ello los hijos fecundados y engendrados de tal distorsión han sido la enfermedad humana y social en todos los niveles.

Como parte fundamental de esta tarea que tenemos como seres humanos está, entonces, recuperar y darle su merecido lugar a las cualidades de esta polaridad sagrada, iniciando con la vida de cada uno de nosotros. La alquimia interior es un trabajo más que necesario para poner en orden nuestro mundo personal, reconociendo en primer lugar las emociones polarizadas negativamente tanto activas (que vienen del deseo) como receptivas (provenientes del miedo) y cuáles son los estados superiores de los cuales carecemos para fecundar sentimientos elevados y dignos. De igual manera nos permitirá ver los aspectos de nuestro ego que viven en campal enfrentamiento sin sentido y nos hacen olvidar lo esencial de despertar nuestras cualidades masculinas y femeninas, cuya complementariedad consciente nos permite generar una vida íntegra. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

La Polaridad de nuestro cerebro




Dentro de nosotros se esconde un universo en miniatura donde las Leyes Naturales se cumplen permanentemente. La Polaridad es una de esas leyes que fácilmente podemos distinguir, en especial cuando se trata de nuestro cerebro, esa maravillosa máquina que nos conecta también con nuestra Alma y nuestro Ego. Es a través de él que la polaridad, en este caso de género, se expresa de tal manera que, gracias a ello, podemos, no solo percibir la realidad que nos rodea de dos maneras distintas y complementarias, sino especialmente, podemos re-crearla.
Sin embargo hoy en día, la humanidad mortal, sufre de serias dificultades para lograr recrear su realidad de manera integral y equilibrada. Como la propia Ley de correspondencia nos muestra, existe una crisis tanto afuera –social- del ser humano, como dentro de él –psicológica-. Una crisis que tiene un fundamento de desequilibrio en cuanto a la polaridad de género, ya que se ha dado preponderancia más al lado masculino-activo de la vida que al femenino-receptivo y esta es la razón por la cual estamos desconectados del verdadero sentido de la Existencia. La vida del hombre actual, por lo tanto está opacada por el apego al pasado y la angustia del futuro, con el presente –regalo- sepultado por la racionalidad excesiva; una vida de incansable búsqueda de sustentabilidad sin satisfacción alguna pues su contraparte –el Principio Vida- está relegado, vacío de conciencia trascendente.

Nuestro cerebro es el receptor de nuestra energía Mental y está hermosamente diseñado a imagen del Alma con su polaridad activa-receptiva, hemisferio izquierdo que le da anclaje al Alma como identidad a través del Ego, y el hemisferio derecho, que le permite al Ego conectarse con la Luz Espiritual en beneficio del Alma. Ambos en perfecto equilibrio representan un potencial grandioso para la realización humana; en desequilibrio, los ejemplos de conflicto humano sobran.


Un maravilloso ejemplo del funcionamiento de la mente a través de cada uno de los hemisferios nos lo presenta claramente la científica y neuroanatomista Jill Bolti, cuya experiencia le permitió entender de manera increíble la gran importancia del trabajo de nuestra maravillosa máquina cerebral y la necesidad que hoy en día representa para la humanidad el equilibrarlos a ambos, en especial, recuperar el papel valioso del hemisferio derecho para comprender y vivir la vida con toda plenitud.