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lunes, 3 de noviembre de 2014

Jehová es Satanás




DESENMASCARANDO A UN FALSO DIOS


La astucia más grande de Jehová ha sido hacerse pasar por Dios e instar a sus seguidores  a luchar contra Satanás, siendo que él mismo es también Satanás. No se puede concebir mayor maquiavelismo.
Recuerdo que cuando era niño esperaba con entusiasmo el día de Reyes, en el cual los famosos magos venían con sus camellos llenos de regalos a cumplir nuestros pedidos. También recuerdo que mis amiguitos, menos ingenuos que yo, se burlaban diciéndome que los Reyes eran los padres.
Por supuesto que yo lo negaba porque aún no estaba preparado para saberlo, ya que es sabido que “el secreto se protege solo”, que significa que a uno le pueden decir a toda voz las más grandes verdades y uno simplemente no darse cuenta y seguir con el engaño.
Todo terminó el día en que me di cuenta del bulo  cuando encontré en el armario el papel con el que mis padres habían envuelto los regalos que después encontré en mis zapatitos.
También recuerdo que me lo tomé a risa al pensar en el entusiasmo con el cual había preparado la comida para los “camellos”, lechugas, zanahorias y papas, que por supuesto habían desaparecido supuestamente comidos por estos animales, porque, curiosamente, ese día, en el almuerzo, mi madre había preparado un suculento plato hecho con lechugas, zanahorias y papas.
Menciono esto  porque para muchos, digamos para la inmensa mayoría, les será imposible creer que Jehová y Satanás sean la misma entidad, y que al adorar a Jehová están también adorando a Satanás. Pero no hay verdad más absoluta que ésta.

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En realidad es incomprensible que Jehová haya podido engañar a tanta gente haciéndole creer que es Dios. ¿Cómo puede ser Dios un ser que obliga a su pueblo a sacrificar cruelmente animales e incluso personas y lo hace luchar contra otros pueblos para quitarles sus tierras matando a niños y mujeres indefensas? ¿Acaso un Dios no debería colmar de beneficios y felicidad a su pueblo? No se necesita ser muy sabio ni muy inteligente para darse cuenta de esto, pues basta el sentido común.
Y en este disparate hasta cae el propio Papa Francisco, cuando nos insta a luchar contra Satanás, siendo, como ya señalé, que Satanás es el mismo Dios (Jehová) que adoran los católicos.
Desde ya que los católicos no le llaman a Dios Jehová, sino directamente Dios. Pero el cambio de nombre no significa que no sean la misma entidad. También a Jehová se lo llama Yahvé. Pero se lo llame Dios, Jehová o Yahvé, siempre se trata de la misma entidad: Satanás, o sea el mismo Diablo.
Es sumamente revelador este pasaje del libro “Defendámonos de los dioses” de Salvador Freixedo:


Lo que los Dioses han pedido siempre en la antigüedad y continúan pidiendo hoy, es ni más ni menos que sangre; sangre tanto de animales como de seres humanos. ¿Por qué? No lo sé con exactitud. ¿Extraen ellos de la sangre algún producto que les sirva para algo? Tampoco lo sé; aunque al fin del capítulo le comunicaré al lector mis sospechas.
Lo único que sé con exactitud, y que sabemos muy bien todos los que nos dedicamos a investigar en el mundo de la ovnilogía y de la paranormalogía, es que la sangre y ciertas vísceras, son el común denominador entre los Dioses de la antigüedad, —incluido el Dios de la Biblia— y los ovnis de nuestros días.
 Aunque ya traté este tema en mi libro «Israel Pueblo-Contacto», quiero profundizar aquí en él, porque es una gran clave para desentrañar todo este misterio.
 Los eternos dubitantes que constantemente están pidiendo pruebas concretas acerca de todos estos hechos misteriosos, cuando uno se las da, —como en este caso de la sangre— las encuentran tan extrañas, y tan demasiado concretas, que de ordinario en vez de servir para quitarles la duda se la acrecientan.
Pero el hecho está ahí, atestiguado no sólo por todos los libros de los historiadores antiguos, sino por «el libro» por excelencia, —la Biblia— en donde vemos a Yahvé, página tras página, explicarle a Moisés qué era lo que quería que se hiciese con la sangre y con las vísceras de los animales sacrificados.
Nos imaginamos el pasmo de Moisés cuando tras haberle preguntado a Yahvé cómo quería ser adorado, oyó que éste le contestó dándole una serie de pormenores y de órdenes minuciosas de cómo debía degollar a los diferentes animales, qué es lo que debería hacer con las diferentes vísceras, y sobre todo cómo tenía que manipular la sangre.
Moisés, que seguramente conocía muy bien cómo eran los sacrificios que los egipcios y los pueblos mesopotámicos hacían constantemente a sus respectivos Dioses, debió quedarse de una pieza, viendo que su «Único Dios» le pedía exactamente lo mismo que los otros «falsos» Dioses pedían. Y sólo por el hecho de que exigiese que le entregasen «cosas» (en vez de preferir el diálogo directo y unos ritos de una simbología espiritual y lógica) sino porque esas «cosas» que exigía, eran exactamente las mismas que los otros Dioses pedían y con el agravar de que eran unas cosas raras y en nada relacionadas con la adoración o con el perdón de los pecados.
Porque si lo miramos con una mente sin prejuicios, ¿qué tiene que ver la muerte de un cabrito y diseccionar de sus vísceras de tal o cual modo, o el derramar su sangre en determinados lugares, con la demostración del amor a Dios y de la obediencia a sus mandatos? ¿Qué tiene que ver degollar una vaca, con el sincero arrepentimiento y con el reconocimiento de los propios defectos?

La verdadera historia de Jehová-Satanás ya la hemos expuesto exhaustivamente en otro lugar, bajo el título “La verdad sobre Jehová, el científico que se volvió loco” ,  y hacía él nos remitimos.
Siendo Jehová, como es, entonces, un ser físico como nosotros, incluso también humano como nosotros, aunque con características que nosotros no poseemos, por ejemplo, la inmortalidad (del organismo físico, obviamente), porque gracias a su perversidad nos la quitó al clonarnos, comenzando por uno de sus primeros experimentos, Adán y Eva, la pregunta del millón es dónde se encuentra. Desde ya que es falso, al no ser el Dios verdadero, que todo lo abarca y que por lo tanto también está en nuestro interior.
Esta se lo hemos preguntado a los profesores del Grupo Ruanel, respondiéndonos la profesora Denyse a través del siguiente comentario, muy sugestivo y también prudente, dada la falta de pruebas fehacientes sobre este tema. Cada uno, por lo tanto, lo evaluará según sus conocimientos y propia intuición.
Se trata, fundamentalmente, de responder a los siguientes interrogantes: 1) ¿Dónde está Jehová actualmente?, ¿por qué no se manifiesta como antes?;  2) ¿Hay alguna organización que esté en contacto directo con él?; 3) ¿Es Jehová creador de la especie de reptiles que  lo está ayudando en  el asunto de las ofrendas de sangre y órganos?
Esta última pregunta surge de  “La Biblia III, Testamento de todos los tiempos!”, donde  Jehová les dice a Adán y Eva que debió haber continuado sus experimentos con los reptiles en vez de dedicarse a ellos. Si es así, ¿en dónde encajan los Grises en todo esto?.


“Daniel y yo hemos percibido como posible acierto que este ser demiúrgico se encuentra actualmente en una construcción-ciudad subterránea ubicada en el África, sin embargo no es algo que hayamos podido corroborar por ninguna fuente. Lo único que se acerca a esto es la “supuesta” declaración del personaje Credo Mutwa de quien recibió información David Icke sobre los reptilianos, ya que estas entidades avistadas por este personaje, asociadas a algunas culturas de allí como ‘dioses ancestrales’ son demonios astrales y algunos físicos que se encuentran como custodios de estas construcciones. Como digo, no es algo que hayamos podido corroborar así que puede tomarlo como simples conjeturas.
Tampoco considero, de manera personal, que esta entidad se encuentre únicamente en esta zona, sino que se desplaza subterráneamente por diversas zonas del planeta coordinando las diferentes ‘cabezas’ de su jerarquía demoníaca (humanos y humanoides que son de su familia primigenea ancestral) que son solo vistos o entrevistados por contados representantes del sionismo internacional.
Esto es algo que he visualizado por desgracia y que me genera bastante rechazo, por lo que suelo evadir hurgar mentalmente en ello y en dicha entidad. Las visiones son poco agradables y es importante cuidarse de ello. Por eso es solo lo que puedo decirle y hasta donde me atrevo a investigar de esta manera canalizada.
La secta que usted intuye es efectivamente el sionismo que ha existido desde tiempos ancestrales, y solo unos cuantos siglos antes de Jesucristo se autodenominaron judaísmo como “secta religiosa”. Sin embargo quienes realizan voluntariamente las acciones demiúrgicas organizadas de esta jerarquía son solo una minoría elitista, que en muchos casos ni siquiera se muestran como judíos. Los judíos como grupo masivo, son mayormente sirvientes de esta ideología antikrística pero no siempre conscientes de su origen y propósitos, sino personas programadas y engañadas al igual que el resto de la humanidad. 
Con respecto a los reptiles tenemos la fuerte sospecha de que efectivamente son creaciones de Jehová cuyas manipulaciones mal llamadas evolutivas de los antiguos dinosaurios, terminó en formar entidades a su servicio, de una tremenda frialdad emocional pero muy inteligentes (astutos más bien). Ésta es posiblemente la principal razón por la cual confunden a estos seres con ‘creadores’ de la raza humana, ya que pueden haber participado en manipulaciones genéticas de los humanos y de especies animales. Todo esto está sin corroboración fiable y documentada, por lo que debes tomarlo como opiniones nuestras.

Naturalmente que el tema de Jehová da para para extendernos mucho más, pero en honor a la brevedad creemos que resulta mucho mejor detenernos aquí e indicar, para aquellos que quieran profundizar más sobre este falso dios, algunas lecturas complementarias, siendo clave, a nuestro entender la ya mencionada Biblia III.

LECTURA RECOMENDADA
Credo Mutwa-David Icke- Reptiles (video explicativo)
http://granmisterio.org/2014/09/22/los-chitauri-y-la-historia-de-credo-mutwa/

LECTURAS COMPLEMENTARIAS
Ramiro de Granada, La Biblia III, Testamento de todos los tiempos
Mutilación de animales
http://gruporuanel.com/mutilacion-de-animales/
Somos el alimento de los dioses
http://www.grupoobnosis.com/somos-el-alimento-de-los-dioses/
El quid de los sacrificios humanos


En este blog en "Conspiraciones"
La verdad sobre las religiones judeocristianas
Jehová y la clonación de Adán y Eva  

viernes, 17 de octubre de 2014

Religiones Judeocristianas: Un engaño planetario


por Horacio Velmont



El tema de las religiones ha sido debatido hasta el hartazgo y tiene tantos defensores fanáticos como críticos acerbos, pero ninguno de estos grupos antagónicos ha brindado jamás los datos verdaderos sobre ellas como para decidir para un lado o para el otro.
En realidad, más que debates sobre lo positivo o lo negativo de las religiones en general, las discusiones se han centrado en cada una de ellas, sosteniendo los que las defienden, como era lógico, que la verdadera es la que se profesa.
Este debate, que aún continúa, no cae en la cuenta de que ninguna religión es verdadera porque todas parten de bases falsas. Más aún: tampoco existen bases verdaderas, porque las religiones han sido inventadas solo para manipular a las masas.
Para que se entienda lo que queremos decir, las religiones, no importa de cuál se trate, no son más que venta de humo. Por lo tanto, quien defiende a su religión, lo que en realidad está haciendo –sin saberlo, por supuesto, descontamos su buena fe– es defender la venta de humo. Expresado de otra manera, las religiones no son más que una descomunal estafa planetaria. Sinceramente no sé cómo ser más explícito.
Empecemos por examinar a Jehová. Voy a transcribir su biografía, es decir, lo que se tiene de él por verdadero, que no es más que un bulo *)
(*) BULO: “Noticia falsa que se difunde, generalmente para perjudicar a alguien”


"Jehová es el nombre propio empleado en la Biblia para denominar a la deidad suprema de las religiones judeocristianas, o sea Dios. 
El antiguo testamento, escrito en hebreo antiguo no usaba vocales: por lo tanto, el nombre con el cual se lo denominaba a Dios era a través de las siguientes consonantes: YHVH, que se pronunciaba como yavé. Cabe destacar que Yavé, Jehová, así como Yahweh, Yahvé, Iehová, Jehovah y Jah , son algunas de las denominaciones más empleadas para designar a Dios.
En tanto, para las religiones judeocristianas, Jehová es el absoluto responsable de la creación, de todo cuanto habita en el mundo y además se ocupa de supervisar todo cuanto acontece en el universo.
Aunque en lo mencionado no se agota la mano de Dios, ya que él en si mismo supone el camino a la salvación y a la vida eterna. Por su enorme amor a los hombres y por su misericordia, Dios hizo que su hijo Jesús se hiciese un hombre de carne y hueso, para así recalar en la tierra y salvar a la humanidad del pecado original. Dios, que es hijo, padre y espíritu santo al mismo tiempo, fue capaz de sufrir el dolor físico más grande con la misión de salvar a todos los hombres del pecado.
Cabe destacar que ha sido el Cristianismo la primera religión monoteísta en concebir a Dios como una especie de observador que se halla por fuera del mundo; Dios nos observa en las alturas y cuando queramos, a través de la oración, es posible entrar en contacto directo con él.
Entre los atributos más destacados que se le atribuyen a Jehová, se cuentan: omnipotencia (poder sin límites, infinito e inagotable), omnipresencia (capacidad de estar presente en todos los lados simultáneamente), omnisciencia (la facultad de saberlo todo o saber todo lo que se necesita saber en un determinado contexto), omnibenevolencia (disponer de buena voluntad en todo), simplicidad divina (Dios no posee partes) y existencia eterna y necesaria."

Si todo lo que anteceden, como ya advertimos, es falso, la pregunta del millón es: ¿Quién entonces es Jehová?
Jehová es un Primordial, un habitante del Jardín del Edén o Paraíso, o dicho más prosaicamente, de la Tierra hueca. Sí, aquí, en la Tierra hueca, está el famoso Jardín del Edén, no en la superficie.
Los habitantes de la Tierra hueca o del Jardín del Edén son humanos inmortales en el sentido de que su organismo físico perdura indefinidamente. No se trata de un milagro, sino simplemente sucede que los organismos físicos no se deterioran. Incluso la ciencia misma ha dicho que no hay ninguna razón científica válida por la que los organismos físicos deban deteriorarse. 
Pero entendámonos, como espíritus los seres humanos somos inmortales, pero aquí estamos hablando del organismo físico. El hecho de que nuestro promedio de vida actual sea alrededor de 70 años tiene un responsable: Jehová, que nos limitó la existencia en el plano físico con la idea egoica de que no seamos como él.


¿Entonces Jehová creó a Adán y Eva como se dice? La respuesta es que no, no los creó, sino que los clonó. Cuando hablamos de clonación, ya todos sabemos de qué se trata. Ésta es la verdad de la “creación” de Adán y Eva, es decir, el origen de la raza humana. El hecho de que las religiones hayan tomado a Jehová por el Creador no fue más que una astucia de este ser degradado para manipularnos.
Adán y Eva no estaban conformes con muchas cosas de Jehová y se rebelaron. Para comprender esto imaginemos a un científico genetista que clona de sí mismo a un hombre y una mujer y luego éstos se rebelan contra él por el motivo que sea y entonces éste los echa de su casa. Tal cual es lo que sucedió con Jehová y Adán y Eva. Lo estoy explicando de la manera más simple posible para que lo puedan entender todos. Repito, entonces, que hay que hablar de clonación y no de creación. Y también repito que la falsa idea de que Jehová es el Creador fue influida por el mismo Jehová.
Voy a dar un ejemplo claro para que se entienda mejor esta cuestión. Imaginemos un pastor que sea un científico genetista, experto en clonación. De pronto se le ocurre clonar ovejas capaces de pensar como él. Naturalmente que no las clonará exactamente cómo él, no vaya a ser que después lo pasen por encima. Entonces hace una clonación defectuosa, y eso es lo que hizo Jehová con nosotros, y por eso no somos inmortales como él, ni tampoco tan inteligentes ni tan pillos. Si fuéramos tan inteligentes y tan pillos como Jehová no estaríamos en la situación de rebaño en la que estamos. No sé cómo ser más explícito sobre esto.
Los habitantes del Jardín del Edén, hermanos –para decirlo de alguna manera– de Jehová,  estaban disgustados con los experimentos que estaba haciendo y finalmente terminaron por echarlo,  es decir, lo enviaron a la superficie.
El problema con Jehová consiste en que como es un ser degradado que fue presa del ego y quiso ser Dios, en lugar de alimentarse de las energías del verdadero Creador se nutre de las emociones humanas: dolor, miedo, angustia, etc.


Para obtener estas emociones a mano tomó bajo su “protección” al pueblo hebreo y todos sabemos de los sacrificios de animales e incluso de humanos que le ordenó hacer. También sabemos cómo los hacía masacrar pueblos, donde no perdonaban ni a los niños ni a las mujeres embarazadas. Todo  para obtener su “alimento”. Esto es historia, de modo que no tengo que explicar nada más.
No solo Jehová obtiene –obsérvese que no digo “obtenía”– su alimento de estos sacrificios, sino también de los conflictos, tanto a nivel doméstico como mediante las guerras que conocemos. Todos ellos son provocados por Jehová. Y éste es el “Dios” que adoran de las religiones, no importa como lo llamen.
Es bastante sugestivo el hecho de que hayamos tardado tanto en darnos cuenta del engaño, de que éste “dios celoso” no es más que un aprovechador. ¿Cómo un dios que se supone debe ser todo amor por sus criaturas nos puede ordenar, como si fuera algo excelso, sacrificar cruelmente tanto animales como seres humanos?
La religión, por lo tanto, no fue más que un invento de Jehová para lograr que los seres humanos hagan su voluntad sin protestar. Para Jehová nosotros no somos más que un rebaño de ovejas que hay que utilizar.


Ahora es el momento de presentar a Jesús. Este maestro esenio habitaba, en su encarnación anterior, en el Jardín del Edén, es decir, en el mismo lugar que habitaban los clonados Adán y Eva, la Tierra hueca. Cuando Jesús decía que debíamos recuperar el Paraíso se refería precisamente a este lugar. Y también cuando hablaba de que su reino no era de este mundo (del mundo de la superficie) y que en su reino el sol no se ponía, la referencia era también a la Tierra hueca-Jardín del Edén-Paraíso.
Jesús era uno de los que estaban disgustados con los experimentos de Jehová, que no solo había clonado a Adán y a Eva, sino que también había creado seres monstruosos, y por eso decidió encarnar en la superficie para advertirnos sobre Satanás, que era también uno de los nombres de Jehová. Reitero: Jehová es Satanás.
Este Maestro esenio es el verdadero Jesús, no el de la Biblia, que fue inventado. Como lo hemos dicho muchas veces, la misma crucifixión nunca existió y la razón de esto era que Jesús estaba protegido por Roma, especialmente porque formaba parte del grupo de los Esenios, que tenían las mismas pautas éticas que los emperadores, por lo menos de las primeras épocas.
También ya hemos dicho que el mismo Nerón era cristiano, habiéndose inventado que era un ser monstruoso. Nada que ver. Tiberio y Poncio Pilatos no solo eran discípulos de Jesús, sino también sus devotos amigos y muchas veces concurrió a sus banquetes, junto con sus discípulos, invitado por ellos.
El bulo de la crucifixión fue inventado bajo la influencia de Jehová para hacer creer que solo la mansedumbre nos salvará. En otras palabras, que nuestra conducta debe ser similar a la de las ovejas que van al matadero: si queremos ir al Paraíso no debemos decir ni “mu”… perdón, ni “beeee”.
Para reforzar la idea de que la rebeldía no es el camino de la salvación, se le hizo decir a Jesús que el que se humilla será ensalzado o que si a uno le pegan en una mejilla tiene que poner la otra, etc.
No quisiera extenderme más sobre esto porque esta historia es muy larga y está expuesta mucho mejor y con la profundidad que muchos gustan en los links que se indican al pie.
Para los que aún le queden dudas, les recuerdo las palabras de Leo X (1513-1521)  sobre Jesús para que las mediten: “Cuán bien conocemos qué superstición más útil ha sido para nosotros esta fábula de Cristo”.

NOTA ADICIONAL DE HORACIO VELMONT

Después de subir esta página al sitio recibí un atinado comentario de Denyse haciéndome algunas observaciones,  especialmente haciéndome notar que no sería justo meter a todas las religiones en la misma bolsa, sino a aquellas que, como la Católica, son las que más sojuzgan al hombre. Es importante, entonces, que este artículo se entienda dirigida fundamentalmente a las religiones que tienen a Jehová como el Demiurgo. Hago la salvedad, asimismo, que modifiqué el título original: “La verdad sobre las religiones” por el que ahora se exhibe: “La verdad sobre las religiones judeocristianas”, a fin de adaptarlo a las sugerencias de Denyse, cuyo comentario transcribo seguidamente.

Hola Horacio: Me ha parecido muy buena la síntesis que se habla en esta página sobre Jehová y el Maestro Jesús. Sin embargo, pienso que al mencionarse solamente a ellos debiera aclararse que específicamente la religión cristiana actual es un bulo, y no todas las religiones. Si bien ninguna religión es perfecta, en especial porque se deidifica a los maestros cuya doctrina enseñan sin haber sido los artífices de ninguna religión, sino sus seguidores, no todas tienen origen en las demiúrgicas intenciones de Jehová, ni están tan distorsionadas como el cristianismo actual. Así que echar abajo a todas las religiones por igual, sin ni siquiera hablar de las más importantes, no creo que sea una postura justa. Si hacemos esta aclaración, podríamos subirla con un título más ajustado al enfoque que se da, sobre el cristianismo. Me parece mejor que extender el artículo y entrar a analizar a otros sistemas de creencias sin la debida profundidad que esto exigiría. Un abrazo. Denyse.

LECTURAS RECOMENDADAS
La Biblia III, Testamento de todos los tiempos


Contiene los más importantes conocimientos esotéricos, sin las
adulteraciones  y distorsiones que ha sufrido toda la bibliografía esotérica,
afectada por los planes de manipulación masiva internacionales.

El Evangelio de Nerón

LECTURAS COMPLEMENTARIAS
¿Jesús era un Anunnaki?
El verdadero Santo Grial
http://gruporuanel.com/el-verdadero-santo-grial/
Somos el alimento de los dioses 
La raza humana es un rebaño


Ver en este blog en "Enigmas y Misterios" :
El enigma de la Tierra hueca 
El descenso de Jesús “a los Infiernos”
Sudario de Turín ¿verdadero o falso?

martes, 30 de septiembre de 2014

La Verdad sobre los actos hostiles

por Horacio Velmont

Infierno

Uno de los engaños más vergonzosos de las religiones es hacernos creer que existe el Infierno, al cual iremos por toda la eternidad si “pecamos”. La idea de un Infierno no ha sido más que un invento del clero con la idea de amedrentarnos y hacernos sentir culpables, que no es más que un medio de manipulación. Si alguien quiere manipular a un semejante, basta con hacerlo sentir culpable de cualquier cosa.
Por supuesto que junto a ello se encuentra el otro invento vergonzoso de que solo con la intermediación de los sacerdotes de turno no salvaremos del Infierno.
No es necesario ahondar más en estas premisas porque son conocidas por todos. Lo importante aquí es poner las cosas en claro.
La idea del Infierno  –en esoterismo se conoce como “La Octava Esfera”– como un sitio al que iremos si nuestra conducta es muy mala, es absolutamente falsa. Incluso al mismo Jesús se lo hizo descender en los textos bíblicos a ese lugar como para dar mayor veracidad a su existencia.


Si alguien ha cometido actos hostiles contra sus semejantes, por supuesto que dichos actos le pesarán, no es que saldrá librado al desencarnar como si nada hubiera hecho. Pero no irá a ningún sitio o espacio, ni físico ni psíquico, solo sentirá en sí mismo las sensaciones que se vinculan a sus actos hostiles. Y por supuesto que no será algo agradable.
Los Maestros siempre nos advertido de las consecuencias de nuestros actos: “La siembra es libre, la cosecha obligatoria”; “Quien siembra vientos recoge tempestades”; “El que a hierro mata a hierro muere”. Pero todos estos refranes significan lo mismo: “El que las hace las paga”. Estamos hablando de consecuencias de nuestros actos, no de la Ley del Talión.
A estas alturas quienes están leyendo se preguntarán si no estamos perdiendo el tiempo con algo tan remanido, y la respuesta es que es solo el preámbulo porque hay algo más.


Para explicar ese algo más tengo que remontarme a una experiencia propia en Cienciología, tan combatida por aquellos que no saben lo que significan en realidad los descubrimientos de L. Ronald Hubbard sobre la mente y la conducta humana. Antes de él no se sabía por qué los hombres actuaban tan aberradamente. En otras palabras, no se conocía la ciencia de la mente. Su contribución a la humanidad fue precisamente darla a conocer por primera vez en la historia de este planeta.


Hubbard inventó un aparato que denominó “Electropsicómetro” (abreviatura: “E-Metro”), que en Cienciología se define como “aparato religioso utilizado como ayuda espiritual en la auditación”. Esta definición es falsa, porque el aparato no tiene nada de religioso ni es una “ayuda espiritual”.
Cienciología no es una religión aunque se la haga aparecer como que lo es. Funciona como religión porque de esta manera aquellos que con gusto verían que desaparezca no pueden hacerlo porque los cultos están protegidos por la ley. Hubbard no tuvo otra alternativa, en sus comienzos, que inscribirla como religión porque estaba siendo atacada, especialmente por la Psiquiatría, y su existencia peligraba.
Realmente fue genial eso de “aparato religioso” y “ayuda espiritual”, con lo cual logró engañar a todos los que lo atacaban. Por supuesto que eso ahora no es tan necesario y solo funciona como religión en aquellos países donde se la combate. En la Argentina, por ejemplo, funciona como asociación civil.
El error de muchos al atacar a Cienciología es confundir la institución, que es rigurosamente científica, con los cienciólogos, que son los que la aplican, y que en muchos casos no se comportan correctamente. Pero esto es harina de otro costal.
Cienciología no tiene nada que ver con la religión, salvo para protegerse de aquellos cuyo cerebro es tan pequeño como para comprenderla. ¿Qué es, entonces? Pues simplemente es una organización científica que aplica conocimientos científicos para resolver el problema de la conducta aberrada.
No me voy a centrar en los descubrimientos de Hubbard, porque ellos están claramente expuestos, por lo menos los básicos, en su libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”. Aclaro que Dianética fue el principio, luego continuó con mas descubrimientos que aglutinó en lo que denominó “Cienciología”.
Mi experiencia con el E-Metro dará la pauta de que los “castigos” a nuestros actos hostiles no serán aplicados en un “más allá” sino en un “más acá”, y bastante rápido por cierto. Diría casi “instantáneo”.
No es un relato inédito porque ya lo hice en algunas oportunidades, pero siempre es bueno reiterarlo para aquellos que se les pasó por alto.
Cuando entré en la Asociación Dianética, hace un par de décadas  (su sede estaba en Lavalle al 900) me hicieron una prueba con el aparato. El auditor me pidió que tomara las latitas y que hiciera mentalmente el recorrido que había hecho desde mi casa hasta la sede de la Asociación. Lo hice y cuando crucé (mentalmente, claro está) la calle Carlos Pellegrini llegando ya a la sede, el auditor exclamó: “¡Eso es!”. Estas palabras son la clave de que la aguja del cuadrante se había movido marcado carga. Es decir que en ese lugar había sucedido un incidente que había implantado carga en mi mente reactiva.
Realmente estaba sorprendido y muy escéptico porque en ese momento no recordaba ningún incidente en ese lugar. Pedí volver a repetir el recorrido y el resultado fue el mismo. Pedí repetir una vez más la experiencia con la expectativa de burlar al aparato y para hacerlo fui con mi mente por otros lugares que realmente no había recorrido. El auditor se mantenía en silencio. De pronto, crucé mentalmente a toda velocidad otra vez la calle Carlos Pellegrini y el auditor volvió a exclamar: “¡Eso es!”. La prueba había sido concluyente: el aparato algo registraba de mi mente y que tenía carga.
Por supuesto que más tarde, en una sesión de auditación, averigüé qué había sucedido en ese lugar, pero su relato carece de interés en este momento, en el que solo trato de exponer que los actos hostiles tienen consecuencias inmediatas en nosotros en forma de carga.


Otra experiencia brindará mejor esta pauta. Siempre con el E.-Metro y manteniendo en mis manos las latitas, el auditor me preguntó si alguna vez me copié en la escuela. No acabó de preguntármelo cuando exclamó: “¡Eso es!”. A los pocos segundo recordé que sí me había copiado. El E-Metro había detectado la carga de ese hecho. No el hecho, aclaro, sino la carga, ya que el aparato ignora a qué se debe la carga, solo la registra.
La mejor experiencia de cómo funciona este aparato la brindó el hecho de cuando el auditor me pidió que me pellizque el brazo. Lo hice y después de pasado unos minutos me pidió que recordara el pellizco. Mostrándome el cuadrante, yo mismo vi cómo la aguja marcaba la carga de ese hecho (la carga se implante a nivel celular). Repasé el pellizco y la carga se borró y la aguja flotó libremente.
¿Qué sucedería, entonces, con nuestros actos hostiles graves si el hecho de un simple copiado cuando somos niños implanta carga en nuestra mente?


Estoy convencido de que si un corrupto, por exponer un caso extremo, toma las latitas y el auditor le pregunta si alguna vez cometió un acto de corrupción, la aguja del cuadrante marcará el máximo de carga, si es que el aparato no revienta, valga la ironía.
No existe ningún “Dios Castigador”, pues somos nosotros mismos, aunque no lo sepamos, el que nos castigamos. Y no hay forma de cubrirnos, porque estamos constituidos así. Solo podemos eliminar la carga una vez que “pecamos” (el verdadero pecado son los actos hostiles contra nuestros semejantes, aunque también contra nosotros mismos, por ejemplo cuando nos copiamos en la escuela).
El procedimiento para eliminar la carga de nuestros actos hostiles, que no es tema de este artículo, se aplica en las organizaciones de Cienciología. Es el procedimiento más doloroso de todos porque uno tiene que enfrentarse con el daño que hizo a sus semejantes.

Curiosamente, la confesión de los pecados de algunas religiones es un remedo de esta técnica. La recompensa viene después, cuando la aguja del cuadrante flota indicando que las cargas han desaparecido y uno siente el consiguiente alivio.

Quienes han pasado por esta experiencia saben en carne propia lo que significa el refrán: “La siembra es libre, la cosecha obligatoria”, y como ya dije, eso no sucede en ningún hipotético más allá, sino en un bien seguro más acá. Y lo que también es seguro es que lo que uno libera en el plano físico no se lo lleva al plano espiritual.

Para más información sobre los efectos de los actos hostiles y la Ley de Causa-Efecto ver artículos en "Karma" y "Consultas"