Mostrando entradas con la etiqueta Esferas de Conciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esferas de Conciencia. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de febrero de 2015

El Discernimiento


Tomado del libro “A los pies del Maestro” de Krishnamurti



La primera cualidad es el DISCERNIMIENTO. Se denomina así, generalmente, a la facultad de distinguir entre lo real y lo ilusorio, y la cual guía a los hombres para entrar en el Sendero. Pero también es mucho más que esto, y debe practicarse no tan sólo en los comienzos del Sendero, sino en cada una de sus etapas, diaria¬mente, hasta el fin.
Vosotros entráis en el Sendero porque habéis aprendido que tan sólo en él pueden encontrar-se las cosas dignas de ser alcanzadas. Los que no saben esto trabajan para adquirir riqueza y poder, pero esto dura a lo más una vida tan sólo y, por lo tanto, no es real. Hay bienes mayores, reales y perdurables, cuando los hayáis alcanzado, ya no desearéis jamás aquellos otros.
En el mundo hay dos clases de seres: los sabios y los ignorantes. Esta sabiduría es la que nos interesa. La religión que un hombre profese, la raza a que pertenezca, importan poco; lo realmente importante es que los hombres conozcan el plan Divino. Porque el plan de Dios es la evolución. Una vez que el hombre realmente lo reconoce, no puede sino identificarse con sus designios y trabajar de acuerdo con él, porque es tan glorioso como bello. Así, conociéndolo, permanece al lado de Dios, firme para el bien y resistente contra el mal, trabajando para la evolución y no por egoísmo.
Si está al lado de Dios, está unido a nosotros, y no importa lo mínimo que se llame hindú o buddhista, cristiano o mahometano, ni que sea indio o inglés, chino o ruso. Los que están al lado de Dios saben por qué están aquí y cuál es su misión, y procuran cumplirla; los demás no saben todavía lo que han de hacer, y así obran a menudo erróneamente e intentan trazarse vías que imaginan placenteras sin comprender que todos somos uno y que, por lo tanto, tan sólo lo que el Uno quiere puede ser verdaderamente agradable para todos. Ellos van en pos de lo irreal, en vez de lo real. Hasta que aprendan a distinguir entre los dos, no se colocarán al lado de Dios, y, para aprenderlo, discernimiento es el primer paso.
Pero, aun después de efectuada la elección, debéis recordar que hay muchas variedades de lo real y lo irreal, y por lo tanto debemos discernir también entre lo justo y lo injusto, lo esencial y lo accesorio, lo útil y lo inútil, lo verdadero y lo falso, lo egoísta y lo altruista.
Aquellos que, deseosos de seguir al Maestro, han resuelto servir a lo justo a toda costa, no hallan dificultad en la elección entre lo justo y lo injusto. Pero el cuerpo es distinto del hombre, y la voluntad del hombre no siempre coincide con el deseo del cuerpo. Cuando vuestro cuerpo desee algo, deteneos a pensar si vosotros realmente lo deseáis. Porque vosotros sois Dios, y queréis únicamente lo que Dios quiere; así, debéis buscar profundamente en vosotros mismos para hallar el Dios interno y escuchar Su voz, que es vuestra voz. No confundáis con vosotros mismos ni vuestro cuerpo físico, ni vuestro cuerpo astral, ni vuestro cuerpo mental, porque cada uno de ellos pretenderá ser el Yo, a fin de obtener lo que desea. Debéis conocerlos todos y reconoceros por su dueño.
Cuando se ha de hacer un trabajo, el cuerpo físico quiere descansar, pasear, comer y beber; y el ignorante se dice a sí mismo: "Yo quiero hacer estas cosas y debo hacerlas." Pero el sabio dice: "Lo que en mí desea no soy yo, y puede esperar." A menudo, cuando se presenta alguna oportunidad para ayudar a alguien, el cuerpo incita a pensar: "¡Qué molestia me causa esto! Dejemos que otro lo haga." Pero el hombre le replica a su cuerpo: "Tú no me estorbarás para practicar el bien."
El cuerpo es nuestro animal, el caballo en que cabalgamos. Por lo tanto, debéis tratarlo y cuidarlo bien; no debéis fatigarlo; debéis alimentarlo tan sólo con comidas y bebidas puras, y llevarlo escrupulosamente limpio de la más leve mancha. Porque sin un cuerpo perfectamente limpio y sano no podríais llevar a cabo el arduo trabajo de preparación, ni podríais soportar el esfuerzo incesante. Pero vosotros debéis gobernar constantemente al cuerpo, nunca el cuerpo a vosotros.
El cuerpo astral tiene sus deseos a docenas; él os inclina a la cólera, a la injuria, a la envidia, a la avaricia, a codiciar los bienes ajenos, a sumiros en la depresión. El cuerpo astral quiere todas estas cosas y muchas más, no porque desee perjudicaros, sino porque le gustan las vibraciones intensas, así como el cambio constante de ellas. Mas vosotros no necesitáis estas cosas, y por esto debéis saber distinguir entre vuestros deseos y los de vuestro cuerpo.
Nuestro cuerpo mental desea pensar orgullosamente que es algo separado de lo demás; pensar dándose mucho valor a sí mismo y poco a los otros. Aun cuando lo hayáis apartado de las cosas mundanas, persiste en especular sobre sí mismo, en incitaros a pensar en vuestros propios progresos, en vez de pensar en la labor de los Maestros y en ayudar a los demás. Cuando meditéis, tratará de haceros pensar en las diferentes cosas que él desea, en vez de pensar en lo que vosotros queréis. Vosotros no sois esta mente, sino que ella está a vuestro servicio, y así también en este caso es necesario el discernimiento. Debéis vigilar constantemente, so pena de fracaso.
El Ocultismo no tiene compromiso entre lo justo y lo injusto. Debéis hacer a toda costa lo justo; debéis dejar de hacer lo injusto, sin importaros lo que el ignorante piense o diga. Debéis estudiar profundamente las leyes ocultas de la Naturaleza, y cuando las conozcáis, ordenad vuestra vida de acuerdo con ella, empleando siempre la razón y el sentido común.
Debéis saber distinguir lo importante de lo secundario. Firmes como una roca cuando de lo justo y de lo injusto se trate, dad siempre la razón a los demás en cosas de poca importancia. Porque debéis ser siempre amables y cariñosos, razonables y condescendientes; habéis de conceder siempre a los demás la misma libertad que necesitáis para vosotros mismos.
Tratad de ver lo que es más meritorio que hagáis, y recordad que no debéis juzgar las cosas por su aparente grandeza. Es mucho más meritorio hacer una cosa mínima pero útil a la labor del Maestro, que otra de mayor apariencia de las que el mundo llama buenas.
Debéis distinguir no tan sólo entre lo útil y lo inútil, sino entre lo más útil y lo menos útil. Alimentar a un pobre es bueno, útil y noble; pero alimentar su alma es todavía más noble y más útil que alimentar su cuerpo. Cualquier rico puede alimentar el cuerpo de un necesitado, pero tan sólo los sabios pueden alimentar su alma. Si sois sabios, vuestro deber es ayudar a otros en el logro de la sabiduría.
No obstante, por sabios que seáis, tenéis mu¬cho que aprender en este Sendero, y por esto también en él es preciso el discernimiento. Debéis pensar cuidadosamente lo que es mejor que aprendáis. Todo conocimiento es útil, y llegará un día en que lo alcancéis; pero mientras tan sólo poseáis una parte, cuidad de que ésa sea la más útil.
Dios es tanto Sabiduría como Amor, y cuanta más sabiduría alcancéis, mejor podréis manifestar a Dios. Estudiad, pues; mas, en primer lugar, estudiad lo que os ayude a ayudar a los otros. Estudiad pacientemente, no porque los hombres os llamen sabios, ni aun por tener la dicha de serlo, sino porque tan sólo el sabio puede ayudar sabiamente. Por mucho que deseéis ayudar, si sois ignorantes, podréis hacer más mal que bien.
Debéis saber distinguir lo falso de lo verdadero; debéis aprender a ser verídicos en todas las circunstancias, en pensamiento, en palabra y en obra.
Primero en pensamiento; y esto no es fácil, porque en el mundo hay muchos pensamientos falsos, muchas supersticiones tontas, y nadie que esté esclavizado por ellas puede progresar. Así pues, no debéis sostener una idea precisamente porque otros la sostienen, ni porque se haya creído en ella durante siglos, ni porque esté escrita en algún libro que los hombres tengan por sagrado. Debéis pensar acerca de aquel asunto por vosotros mismos, y juzgar si es razonable. Recordad que la opinión de un millar de hombres acerca de algún asunto que desconozcan no tiene ningún valor. Los que piensan hollar el Sendero deben aprender a pensar por sí mismos, porque la superstición es uno de los mayores males del mundo, una de las ligaduras de que totalmente debéis desembarazaros.
En lo tocante a los demás, vuestros pensamientos deben ser verídicos; no debéis pensar acerca de nadie lo que no sepáis. No supongáis que los demás están siempre pensando en vosotros.
Si un hombre hace algo que parezca perjudicaros, o dice algo que creáis que se refiere a vosotros, no penséis entonces: "Quiere ofenderme." Probablemente ni siquiera piensa en vosotros, porque cada alma tiene sus propias tribulaciones y pensamientos, que flotan principalmente alrededor de ella. Si un hombre os habla colérico, no penséis: "Me odia, trata de herirme." Quizá otra persona o alguna otra cosa lo han contrariado, y porque tropieza eventualmente con vosotros, descarga su cólera en vosotros. Él obra imprudentemente, porque toda clase de cólera es prueba de insensatez; pero vosotros no os debéis formar de él un juicio equivocado.
Cuando seáis discípulos del Maestro, podréis poner siempre a tono la pureza de vuestros pensamientos comparándolos con los Suyos. Porque el discípulo es uno con su Maestro, y debe procurar fundir su pensamiento con el Suyo y ver si coinciden. Si no están a tono, su pensamiento no es recto, y debe variarlo inmediatamente, porque los pensamientos del Maestro son perfectos, puesto que Él lo sabe todo. Los que todavía no han sido aceptados por Él, no pueden hacerlo del todo; pero pueden ayudarse mucho deteniéndose a pensar a menudo: "¿Qué pensaría el Maestro en estas circunstancias?" "¿Qué haría o qué diría el Maestro acerca de esto?" Porque no debéis nunca hacer, decir o pensar lo que no podáis imaginar al Maestro haciéndolo, diciéndolo o pensándolo.
Aun al relatar habéis de ser verídicos, exactos y sin exageración.
Nunca atribuyáis intenciones a otro; tan sólo su Maestro conoce sus pensamientos, y él puede estar obrando por razones de que no tenéis idea. Si oís que dicen algo en contra de alguna persona, no lo repitáis; podría no ser verdad, y aun cuando lo fuese, es caritativo callar. Pensad bien antes de hablar, no sea que incurráis en inexactitudes.
Sed verídicos en la acción; jamás pretendáis ser otro del que sois, porque toda pretensión sirve de impedimento a la pura luz de verdad que debe brillar a través de vosotros como la luz del sol brilla a través de un diáfano cristal.
Debéis distinguir entre el egoísmo y el desinterés; porque el egoísmo se presenta bajo muchas formas, y cuando creáis que al fin lo habéis destruido en algunos de sus aspectos, surge en otro tan fuerte como siempre. Pero gradualmente os irá animando tan por completo el pensamiento de ayudar a los demás, que no habrá lugar ni tiempo para pensar en vosotros mismos.

También debéis distinguir en otro sentido. Aprended a reconocer a Dios en todos los seres y en todas las cosas, prescindiendo del mal que puedan presentar en la superficie. Podéis ayudar a vuestros hermanos por medio de lo que tenéis de común con ellos, esto es, la Vida Divina. Aprended a despertarla y a vivificarla en ellos, así los salvaréis de lo falso.

Maestro Krishnamurti

domingo, 28 de diciembre de 2014

Promiscuidad sexual



Hola Denyse . Quería consultarte acerca de tu opinión sobre la promiscuidad sexual, es decir, de esas personas que tienen relaciones con uno y luego con otro, sin tener pareja estable. También quería preguntarte acerca de tu opinión acerca de las relaciones sin compromiso, es decir, sin relacionarse sentimentalmente uno con otro, y hasta qué punto es eso bueno. Sobre todo porque el sexo sin compromiso, promiscuo u ocasional es una moda.

Como pensamiento personal, yo creo que lo ideal es encontrar a alguien con quien congeniar y crecer como persona para tener relaciones, es decir, creo que es necesario una relación de amor. Sobre todo porque son energías muy íntimas que se ponen en contacto y que no hay que tomar a la ligera.

También creo que habiendo acuerdo de partes, sería razonable mantener cualquier tipo de las relaciones que mencioné, pero siempre respetando la libertad del otro. Sin embargo, mi consulta es más de índole espiritual, es decir, de que es lo que resulta más conveniente para alguien que es espiritual en estos casos.





Apreciado N.:

Mi opinión es similar a la tuya en cuanto a estos dos asuntos. Personalmente no estoy de acuerdo con la promiscuidad sexual, entendida como la relación indiscriminada con diferentes personas sin establecer compromisos afectivos estables y con relativa permanencia en el tiempo.
No se puede negar que el asentar nuestras emociones y nuestros instintos en una persona puede generar muchos más aprendizajes, ya que es en la permanencia de una relación, en la experiencia de su ciclo natural, donde podemos conocer al otro realmente y conocer más nuestro interior. Es en las relaciones estables donde aparecen las pruebas, se profundiza el amor, se aprende a ver con claridad las emociones y salen a la luz las más profundas sombras de nuestro inconsciente. Mantener una relación bajo todos esos aprendizajes es un reto necesario para el crecimiento del alma.
También el intercambio de energías durante la relación sexual e incluso durante los encuentros emocionales sin sexo, que es algo que pocos admiten o conocen, es un asunto que debe manejarse con delicadeza e inteligencia. No es inteligente exponerse a diferentes tipos de energía, con la posibilidad de que algunas sean incompatibles con las nuestras; sin mencionar que todas las personas cargamos algún nivel de energía negativa o densa como resultado de nuestros conflictos y traumas personales y es durante el acto sexual donde mayormente se adhieren estas a nuestra aura. ¿Con cuánta energía negativa estamos dispuestos a lidiar?
Quienes estamos buscando vivir con más coherencia y con mayor fidelidad a nuestros principios superiores (tus los llamas espirituales, aunque todos somos espirituales en diferente grado), vemos tanto la promiscuidad como la falta de compromiso en las relaciones de pareja como una especie de atadura que mantiene al ego satisfecho; ciertamente fundamentar la vida en el placer temporal y llevar una vida sin una estructura firme ni un proyecto de vida claro no es algo que busque una persona que comienza a despertar sus estados superiores del Alma.

Gracias por tu pregunta y espero que quieras compartirla.


Muchas gracias Denyse por la réplica. Realmente, luego de haber leído tu respuesta, te comento que tengo precisamente el mismo pensamiento, que justamente es una necesidad que proviene del ego, ya sea por condicionamientos sociales, por requerir la aprobación de los demás o por una necesidad fisiológica.
Por tal razón siempre entendí el comportamiento de muchas personas respecto a este tipo de casos, pero quería compartir este pensamiento con alguien más.



lunes, 15 de diciembre de 2014

Ser compasivo no es sentir lástima


Consulta realizada en el 2009



En esta oportunidad quería consultarles a cerca de "La Compasión" puesto que tengo días buscando un punto limítrofe de este sentimiento, pues está bien sentir compasión por el caído, por quien está en aprietos, por quien está en desgracias, pero también la compasión es causante de unos buenos engramas. También pienso que el ser compasivo en muchas ocasiones puede ser una manifestación de un rol del ego, tanto de quien es compasivo como de quien demanda compasión, entonces me surge la inquietud de hasta qué punto está bien ser compasivo y hasta qué punto ya es más un rol del ego que otra cosa.
Si ustedes pudieran aclararme tal inquietud o pueden referirme a un material que me ayude a tener una visión más amplia con respecto a este tema ¡mucho agradecería!!! ¡Un Abrazo!

Hola,
Dentro de la enseñanza que hemos tenido la oportunidad de recibir, nos han aclarado que es muy común confundir la Compasión con la “lástima. Si bien ambos son emociones, la primera es fruto del alcance de un nivel de amor más elevado y puro, mientras que la segunda es fruto del ego. Este último es de alguna forma una expresión de irrespeto frente a la capacidad innata de todo ser humano de salir adelante y superar sus conflictos, sean cuales fueran las condiciones en las que se encuentra, y a menudo se convierte en una escusa para el servilismo o el falso altruismo, actitudes parásitas derivadas del rol básico de baja estima, o en el otro extremo una manera de disimular ante los demás las actitudes de indiferencia y vanidad propias del rol de superioridad. Muchas veces se siente lástima de una condición que en el fondo nos parece inferior a la nuestra. El ego se alimenta de esta emoción reemplazando su verdadero impulso del Alma a la bondad. Para que la lástima sea superada y se transforme en Compasión, que es el amor expresado en términos de servicio activo, es decir, lo que se llama comúnmente , "extender una mano y enseñar a pescar en vez de dar el pez", se requiere salir de la ignorancia de nuestra propia condición. Reconocer si estamos “jugando” el juego de los roles o si estamos en vías de superar las necesidades de aprobación, afecto y control que nos hace ponernos las máscaras de la baja estima o de superioridad.
Hace poco le explicaba a un consultante que hasta que no alcanzáramos esta virtud de manera real, acompañada de entendimiento y conocimiento de nosotros mismos, no es posible alcanzar el mayor fruto del amor que es la comprensión. Le decía que la compasión es la capacidad de ponernos en los zapatos del otro sin pretender SER el otro ni hacer por él lo que solo a él le corresponde; es sentir al otro desde nuestro interior porque ya hemos vivido lo que él vive y es nuestra experiencia la que se ofrece en servicio y no nuestras creencias. Y esto solo se logra si tenemos el suficiente amor propio fortalecido y verdadero como para respetar el camino que el otro decida emprender, y para no tener necesidad de escudarse detrás de la emoción de tristeza que nos causa el otro por su condición y pretender con ello sentirnos aliviados con nosotros mismos. Es común pensar que el que siente lástima es buen "prójimo". La Compasión no es un sentimiento contaminado de tristeza o pena sino unido a la acción del servicio. Quien tiene una mayor visión de la vida por su propia vivencia, sabe que "no hay mal que por bien no venga". El que en realidad siente Compasión tiene la capacidad de mostrarle a su hermano el lado positivo de su aparente desgracia, ayudarle a descifrar el lenguaje en que la vida le habla para su transformación y crecimiento mejorando con ello su sentido de responsabilidad y alejando sentimientos de culpa o su rol de víctima, y por ninguna razón está a favor de perpetuar su condición con el error inconsciente de apañar su dolor culpabilizando al mundo por ello. El compasivo da la mano y enseña a perdonar como acto de liberación; el que siente lástima solo estimula el odio o la baja estima del que sufre. La manera más común de grabar engramas es a través de la vulnerabilidad de nuestros propios roles, pero quien tiene verdadera compasión ya los ha dominado y su ego trabaja para él, no lo domina. Casi todos somos proclives a sentir lástima porque nuestro amor propio es débil y nos dejamos engañar por las ilusiones de la vida. Pero esto no quiere decir que podamos con el tiempo ser cada vez más compasivos.




Un mensaje adicional: Si nosotros viéramos un niño jugando en la arena y vemos que aquello que construyó y a lo cual llamó pastel, fuera derribado por la lluvia; y si le preguntamos al niño porque llora y nos dice “porque no voy a poder comerme el pastel que había hecho”, ¿Qué sentiríamos: lástima o compasión?. Quien sienta lástima es otro niño que se igualó con éste fortaleciendo su creencia de que nunca podrá comer pastel por esta razón y ayudándolo a maldecir la lluvia…Quien sienta compasión no podrá más que sentir ternura, ponerse en su lugar porque entiende que significa ser “niño”, pero animarlo a construir otro pastel….Y eso es lo que hacen los Maestros con nosotros.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Violencia vs Defensa Consciente



El Maestro Jesús fue muy claro al advertir: "Yo no vine a traer la paz sino la guerra", aunque nadie entendió esto, porque su actitud era de un ser pacífico -no pasivo, ni manso- que a menudo saludaba al estilo esenio: "Paz a vosotros". Él sabía que estaba generando una separación entre los judíos, y su impacto fue tal que por eso los que se negaron a su mensaje se fanatizaron más, pero muchos otros le siguieron y se dispersaron a otras regiones para evitar la persecución, aliándose con Roma y con la tribu Esenia y otras poblaciones kristianizadas -con conocimientos de la antigua religión teúrgica: En Egipto y Oriente-. El mensaje quedó sembrado. sin que fuera necesario dejarse asesinar, el marcó historia al punto de que los fanáticos de Jehová tuvieron que esconder su mensaje contaminándolo con falsas historias y manipulando las escrituras a su antojo; pero como dice una canción que conozco: "Aunque las llamas devoren tantos libros de los hombres y se aparten de la vista los legados de los dioses, aquellas almas que luchan por vencer a sus temores han grabado la enseñanza con fuego en sus corazones". La verdad tarde o temprano sale a la luz y en el corazón de los sinceros están las respuestas.
Un Ser como el Maestro Jesús, tuvo un nivel de comprensión y autodominio tal, que ni siquiera se permitió la violencia. Hay que saber diferenciar muy bien que no toda acción que a ojos de otros resulte agresiva, lo es en realidad desde el sentimiento y finalidad de un iniciado. Es muy similar a lo que tiene que hacer un cirujano: Usa el bísturí abriéndote de arriba a abajo el abdomen procurando hacerte el menor daño posible y sin embargo sin hacerte esa herida no puede ayudarte y "arreglar" lo que anda mal dentro de ti. Cuando se corta una oreja en advertencia o incluso se mata cuando la vida propia está en peligro, pensando no en sí mismo, sino en la imposibilidad del otro de comprender el karma negativo que se está generando y con sentimiento de verdadera compasión (acción por comprensión), el iniciado asume la responsabilidad del acto porque lo hiso con plena conciencia, poniendo en balanza los efectos con anterioridad.
Un iniciado conoce las leyes universales y sabe que si bien son inmutables, son relativas entre ellas y las elecciones se sustentan de acuerdo a estas. Una herida física o la vida del cuerpo nunca será más importante que el Alma de un ser, aunque sea su enemigo. Además un iniciado cuando libra una guerra exterior lo hace para "liberar y proteger" no para esclavizar. Y si la muerte física del enemigo es la última opción que le queda para liberar a ese enemigo de su propio karma -sus propios actos cargados de odio-, lo ejecutará.
En condiciones menos extremas seguramente tendrá muchas más salidas en caso de peligro y aunque sepa manejar un arma con verdadera sabiduría, no necesitará levantarla en la mayoría de los casos, porque un ser cercano a al estado Krístico tiene unos poderes muy superiores al humano mortal corriente; es un verdadero Mago y ya sabemos todos lo que un verdadero mago puede hacer. Siempre se evita hacer el menor daño posible cuando se tiene tal conciencia y por eso nosotros no podemos compararnos con un ser así, sobretodo porque estamos llenos de distorsiones psicológicas.

Una persona con nuestras limitaciones solo puede sopesar hasta cierto punto los efectos de los actos, pero el problema es que nuestros actos nacen siempre de nuestra emocionalidad, que en la mayoría de los casos es muy densa. Ninguno de nosotros atacaría a otro sino es porque el ego inferior nos domina, por emociones de orgullo, ira, rechazo, antipatía, aunque nos justifiquemos en la injusticia o una guerra contra la mentira...Por eso en nuestro caso, mientras depuramos todo ello, debemos actuar con prudencia, refrenando la agresión y evitando caer en las justificaciones que abran la posibilidad de hacer daño alguno. Ninguno de nosotros es capaz aún de generar heridas o muertes por verdadero Amor, a lo máximo intervenir con inteligencia para evitar la hipocresía y la total indiferencia si las circunstancias nos permiten hacerlo, sopesando los efectos de acuerdo a nuestros principios.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Meditación y Despertar de Conciencia




Cuando en un artículo pasado hablamos de la importancia de aprender a meditar o iniciarse en la meditación, escalando niveles, nos referíamos propiamente a que era necesario preparar nuestra mente para esa anhelada conexión espiritual que finalmente se busca con esta práctica. Y esta “preparación” no es otra cosa que el entrenamiento de la mente, buscando que podamos focalizar nuestra atención, lograr el control de nuestras emociones y pensamientos, de manera que podamos posteriormente oprimir ese “botón de off” o alcanzar ese estado de “vacío” necesario para acceder a ese nuevo estado de trascendencia, donde nuestro Verdadero Ser está Presente. Se trata, entonces, de saber cuándo detener la mente, con la diaria práctica de saber detener nuestros pensamientos, emociones e incluso nuestros actos. En definitiva: Actuar cada vez de manera más consciente.
Por eso, mientras vamos poniendo en práctica los niveles de meditación, nuestra Conciencia, va mejorando al dirigirse hacia aspectos cada vez más profundos de nuestra identidad y la percepción de la realidad que nos rodea. Por ejemplo, en el primer nivel de meditación, adquirimos la conciencia de nuestro ego, como instrumento de nuestra Alma que está “detrás” dirigiéndolo. En este nivel “nos damos cuenta” de sus desvíos, de cómo nuestra Alma se encuentra en un sueño mientras que permite a su ego actuar sin rumbo a través de diferentes máscaras como un actor que se disfraza y juega a interpretar múltiples papeles, casi siempre trágicos.
A este nivel aprendemos que la atención puede ser centrada en este ego, es decir, aprendemos a que el Alma comience a enterarse de sí misma, a “ocupar la casa invadida”, y se prepare  a desalojar a los indeseables invasores. Para ello, adquirimos conciencia de nuestro cuerpo y empezamos a autopercibir nuestros demás vehículos como herramientas. “Nos damos cuenta” de que no somos nuestro cuerpo, ni nuestra energía, ni nuestras emociones, ni pensamientos, sino esa Identidad que las dirige para llevar a cabo nuestros propósitos. Tomamos también conciencia de esos “propósitos” del Alma, pero solo después, de haber comprendido cómo nuestras acciones mecanizadas han sido producto de estas falsas identidades o “yoes” del ego a las cuales hay que vencer.
Nuestra Alma, es como un Rey o Reina que reclama su reino usurpado. La primera Meditación pretende ayudar a que el ego pueda “Ver las cosas como son”, para poder entrar en la batalla de reconquistar tal Reino, que no es otro que el de la Vida misma. De esta guerra ya hemos hablado antes y no es otra que la Depuración Psicológica o Catarsis. Sin embargo la meditación psicológica, analítica, consciente o lúcida como otros la llaman, es el medio indispensable para lograr realizar ese ejercicio de discernimiento requerido, que nos permita distinguir cada uno de nuestros vehículos, cada una de nuestras máscaras, cada emoción densa que nos advierte como alarma manifestada corporalmente de que aún estamos necesitados de aquella Luz que solo nuestras Esferas Superiores del Alma pueden darnos.
Luego de “tomar conciencia” de estas realidades más próximas a nosotros, continuamos enfocando nuestra atención al siguiente nivel: el nivel de nuestra Alma purificada. Pero acceder a los tesoros del Alma es algo que requiere desenterrarlos del lodo donde están sepultados, es decir, estar en la guerra psicológica y haber ganado al menos gran parte de sus batallas. Así como es difícil ver la luz del sol entre las tinieblas de un día lleno de nubes tempestuosas, es igualmente difícil acceder al Amor, a la Verdad, a la Voluntad plena, a la Inteligencia superior, a la armoniosa Salud, a la Abundancia, a la Transmutación total y la Inmortalidad, sin haber despejado el camino de los demonios internos. Por eso la Catarsis es tan fundamental. Nadar en las aguas “límpidas” del Alma y manifestar en la vida personal su Esencia solo es posible si nos purificamos.
Sin embargo, a medida que meditamos al primer nivel y nos depuramos, podemos ir accediendo a dos de estas Esferas, la Transmutación, cuya Luz Violeta nos ayudará a diluir los Roles o demonios, y la Verdad, cuya Luz Blanca nos permitirá ver los engaños externos e internos y ver aquellos parásitos que se esconden para reconocer nuestras fallas en el proceso. Esto será ampliado más adelante, así como la práctica de la meditación psicológica. Por ahora, en términos de conciencia, es importante aclarar, que a un segundo nivel, la conciencia va más allá del “darse cuenta” y entra a un terreno más sutil, donde la mente interviene un poco menos y se le permite a nuestras energías y sentimientos a través de la Intuición, emerger progresivamente. Nos volvemos más conscientes de esa Presencia que está más allá de nuestro ego y con la cual nos identificamos plenamente. Con la meditación anterior, finalmente logramos ver de manera clara nuestra “personalidad”; pero en este segundo nivel aprendemos a ver nuestra Individualidad, como ese único Ser que Somos y utiliza los aspectos o cualidades de dicha personalidad.



Nuestra conciencia se unifica aún más y al mismo tiempo vislumbra los diferentes aspectos de lo sagrado en nosotros (Rayos de color de las Esferas Superiores del Alma). Nuestra atención comienza a enfocarse en los sentimientos más elevados que nos representan como parte del Reino Humano y de acuerdo a nuestra inclinación o herencia racial, aquellos arquetipos sagrados se hacen visibles. Es a este nivel que traemos a la mente, recuerdos de quienes somos y nuestra tarea en la vida, obtenemos información de lo que necesitamos para plasmarla, recibimos orientación espiritual y respuestas a nuestras inquietudes, se enciende nuestra maravillosa habilidad de “Crear”.
Y una vez estos dos niveles de conciencia se vuelven práctica cotidiana a través del enfoque de nuestra atención tanto en el ego-personalidad- como en nuestra Alma, entonces-y solo entonces-, somos dignos de acceder al sagrado templo interior: La conexión unificada con nuestro Yo Divino. La Chispa Divina en nosotros, Nuestro Espíritu Eterno que nos une a todas las cosas y nos vincula directamente con Dios o con la Fuente Una, se hace presente en nuestra conciencia, solo a este tercer nivel. Esos momentos de “iluminación”, que a veces son instantáneos, son solo pequeñas muestras de que estamos aún más allá de nuestra realidad temporal, de que somos una pequeña manifestación del infinito Universo.
Esta es la Consciencia Madre, la consciencia plena del Yo Soy de la que hablan los gnósticos, con la cual todo lo visible y perceptible desaparece. Pero esta Consciencia es como el Vino de Dionisio, del cual un solo sorbo puede embriagar al más descuidado de los “sedientos”. Por eso se debe llegar sin sed y más bien repletos con la gloria que alcanza el Alma al percibirse con todas sus luminosas vestiduras. Llegar acá, es el sendero del cual habla el hermoso libro “La Voz del Silencio”, memorizado y traducido por la maestra H.P. Blavastky, el cual recomiendo leer y cuya comprensión se va haciendo clara cuando la conciencia se eleva.
Para finalizar dejo este cuadro síntesis donde expongo también la relación de cada nivel de meditación con el Principio Trino Universal más predominante en cada proceso, de los cuales también se ampliará en próximos artículos.


NIVEL DE MEDITACIÓN
PRINCIPIO AFIN
FINALIDAD
ATENCIÓN CENTRADA EN:
Meditación Psicológica
Inteligencia
Ver y Verse.
Mayor comprensión de la realidad personal e inmediata.
Manejo de la atención básica y desarrollo de la concentración.
Vencer la dispersión y las fijaciones.
1.El cuerpo físico
2.El espacio que nos rodea, la naturaleza
3. Un foco u objeto externo
4.Un objeto imaginario y/o un color
5. Una acción, actitud (rol o parásito) o procesos internos y externos
Meditación Conectiva
Voluntad
Canalizar las Esferas Superiores del Alma
Manifestar la Luz del Alma en las acciones cotidianas
Interiorizar y exteriorizar el mensaje de los Arquetipos
1. El Rayo Color de cada Esfera, de manera pausada y progresiva.
2.Polarizar las emociones en sentimientos y elevar la vibración áurica
3. Runas o símbolos /Decretos o Conceptos del Yo Superior
Meditación Trascendental
Amor
Unificarse con la Fuente y el Todo
El Ser


Ver también los artículos de "Psicología Trascendental"

Una Psicología que si llega al Alma
Falsa Espiritualidad ¿Evadimos nuestra Realidad?
¿Sabemos orar?
¿Meditación o "desconexión"?

martes, 28 de octubre de 2014

Canalización: Sobre canalizar a Dios


(Fragmento de una sesión realizada en el 2008)
Canalizadora: Denyse
Interlocutor: Daniel

Denyse:   Con relación a la canalización del Absoluto, sólo voy a decir que realmente todos podemos canalizarlo…
Interlocutor: Yo me estoy refiriendo a esto, porque se va a interpretar mal: algunas personas creen que cuando decimos ‘canalizar’  significa que el canalizador puede incorporar entre comillas a “Eón”, y puede traducir, y que Eón hable y hable y diga todas sus grandes cosas…
Denyse: No se trata de canalización… De hecho la canalización sería obsoleta, innecesaria y poco productiva, para la finalidad de lo que significa ‘comunicarse con el Absoluto’. Lo aclaro: si estamos hablando del principio de la emanación, y este nos dice que el Absoluto está en todos y en todo; que todo lo que está hecho tiene su Sustancia, tiene su Chispa, tiene su Luz, absolutamente todo, por más pequeña que sea, quiere decir que todos y todos tienen a Dios en su interior, al Padre como parte de su naturaleza.
¿La dificultad es cuál? abrir los ojos, descubrirlo, levantar el velo que nos limita acercarnos a Él; nosotros no tenemos que hacer sesiones para preguntar al Dios lo que Dios nos dice en secreto al corazón, al oído conceptual de cada uno de nosotros; porque las palabras, o el mensaje más simple que el Absoluto nos puede decir es más simple de lo que nosotros creemos, Él simplemente nos comunica a diario que no es necesario que nuestra mente nos acorrale, nos encierre, tener tantos hijos de la mente; es decir, multiplicar las ideas a menos que sea para fines de Servicio, y de creatividad en Servicio a otros, pero multiplicar las ideas inoficiosamente generando concepto, tras concepto, tras concepto, para acercarse a Él,  es alejarse cada vez más de Él, porque en la simpleza está la verdad, la belleza de Dios es más simple de lo que nosotros podemos concebir.
Interlocutor: Voy a aclarar esto para que se entienda la diferencia; yo entiendo lo que quieres decir, yo lo pienso así; pero como se han venido enseñando como que un canalizador canaliza a Dios, todo eso después muchos preguntan –como me ha pasado a mí- que quieren una sesión con “Eón”; entonces yo dije que no, que no me consideraba tan atrevido como para traducir los conceptos del Absoluto en relación a determinadas preguntas complejas que me hacían, no sé si me explico lo que quiero decir…
Denyse: Todos aquellos que, haciendo uso de su canalización, han pretendido canalizar al mismo Abosoluto están haciendo una proyección del Dios que habita en ellos. Con esto quiero cerrar para que esto lo mediten.
Interlocutor: Bueno, gracias por todo, hasta pronto.

ACLARACIONES SOBRE LA CANALIZACIÓN DEL ABSOLUTO



Continuación de la sesión (Parte dos)
(Fragmento de sesión del 2008)

Interlocutor: Quería aclarar esto: Cuando finalizamos la sesión anterior tú dijiste que todos podemos canalizar al Absoluto, tenemos una parte de Él en nosotros, y dijiste algo así como “canalizar nuestro propio Yo interno”, esa parte de Dios, entonces se puede malinterpretar porque muchos pueden decir ‘sí, yo entonces la puedo canalizar esa parte de Dios'; y que aclares porque lo que dijiste es un concepto, que lo amplíes para que no se malentienda, porque muchos creen que es una sesión con Dios, donde muchos dirían ‘quiero preguntarle sobre Ud., que cómo era antes de Ud., según su naturaleza, etc’, entonces ahí se puede llegar a interpretar mal, creo. Lo digo porque me ha pasado con personas; entonces te dejo la consulta para ti.
Denyse: Bueno, yo entiendo tu preocupación, pero creo que también dentro del grupo de Contactos de Luz hay personas con una capacidad de poder reflexionar y de construir, como hemos insistido siempre, por sí mismos este tipo de conceptos que son generales.
La primera parte, cuando se habló del tema de canalizar al Absoluto, mi propósito era transmitir un mensaje directo de que cada uno de nosotros -cada ser humano-, está llamado, como parte de una tarea fundamental de crecimiento espiritual, a comunicarse con su Esencia Sagrada profunda y divina que es la chispa que todos tenemos de Dios al interior de nosotros.
Lo que se dijo fue un llamado, más que una explicación abstracta de las posibilidades de canalizar al Padre, en fin. Era directamente una intención clara que ‘desde arriba’ hemos tratado de hacer, que los seres humanos no pierdan la conexión con la Luz; y ¿qué es la Luz? es nuestro concepto de Bien, nuestro concepto de Amor, nuestro concepto de Servicio.
Esto puesto de manera consciente en cada una de nuestras mentes es la puerta de entrada para quien pretende comunicarse con lo que yo llamé en la última frase ‘el Dios interno’.
Interlocutor: O sea que uno entre más se eleva, más se puede acercar a esa canalización; pero nunca traducir al 100%, ¿o sí?
Denyse: Exactamente, por eso mencioné que la canalización era totalmente obsoleta e inefectiva para la comunicación con el Absoluto, porque hay una cosa que nos cuesta mucho entender desde nuestro plano, cuando hablamos del Absoluto y lo concebimos como un “ser”, que si bien en el Génesis se hizo el hombre a semejanza de Dios, parte de la explicación de esto es en cuanto a la Luz que nos habita; ¿sí?...
Es como decir que la planta se asemeja al sol; ¿en qué se asemeja? en que tiene, contiene, la luz transformada en sus procesos de fotosíntesis, al interior de sus procesos de lo que es, como planta. La planta es realmente luz convertida en algo material, biológico, en la savia que lo transforma. Eso es la planta, y la semejanza con el sol está en la parte del sol que quedó en ella.
Si lo hacemos similar a la humanidad, o a todos los seres capaces de percibir esta Luz que viene de Dios, que tienen esa chispa, que es el puente para comunicar con eso inmensamente grande, abstracto, que es nuestro Dios Absoluto.
Entonces estamos hablando de que hay ahí una semejanza, pero no que el sol es una planta; entonces no es que el Absoluto sea un humano, no es que el Absoluto sea un “ser” con una identidad única y diferenciada como todos los demás, sino que es más bien la fuente de la multiplicidad de seres que existen, que existimos en el universo.
Por lo tanto nosotros no podemos establecer una comunicación como si fuera ‘persona a persona’ como se ha pretendido explicar, y no solamente lo que se hace, y tú sabes bien, sino como se ha dicho también en otras visiones, en donde se ha pretendido que Dios sea el anciano de barba, que esa palabra Dios nos hace remitir siempre a la memoria infantil de un ser que está cargándonos, cuidándonos, construyendo nuestra vida, ayudándonos a crecer; que metafóricamente hablándolo es así, pero no directamente es así en nuestras imágenes.
Entonces cualquier concepto que percibamos, por eso decía en la última frase, realmente es un reflejo de ese Dios interno tal y como lo podemos concebir; y más si es en el caso de una canalización que está realizada obviamente con un componente egoico y con un componente mente, de conocimiento mental adquirido en procesos anteriores de vida, o incluso en la vida presente.
¿Qué quiere decir eso? que, te pongo a ti como ejemplo, si tú intentaras canalizar a este “Ser”, a esta gran energía suprema y absoluta, vas a necesitar conectarte con esa chispa de Luz que habita en ti. Ahora, la pureza con que recibas esa información siempre va a estar condicionada con todas las cualidades que te rodean, que rodean esa chispa de Luz que es tu propia personalidad, tu carácter, incluso lo que llamamos tu ego, más el lenguaje que aportes en esa canalización, que sería producto de todo lo que tú has elaborado conceptualmente de estudios, aprendizajes previos, sobre el determinado tema que se consulte al Dios.
O sea, el nivel de pureza de un concepto del Absoluto va a estar totalmente condicionado por ti mismo, en síntesis. Por eso se dijo esa frase final para que captáramos lo difícil que sería entonces poder hacer un intento de canalizar directamente a Dios. Primero por lo que ya se dijo, pensamos que es un ser en similitud de condiciones a nosotros, con quien conversar y entablar una relación persona a persona como si fuera una entidad separada a nosotros, lo cual no es posible.

Y segundo, porque ese filtro de Luz que poseemos del Absoluto, que sacamos del Absoluto, a boca nuestra, no va a estar totalmente puro sino condicionado a nuestra propia personalidad, carácter y conocimientos.

martes, 14 de octubre de 2014

Somos espíritu



Montones de corrientes religiosas, filosóficas y esotéricas, bibliotecas enteras y millones de personas instruidas en el mundo han estudiado al hombre de múltiples maneras y bajo visiones diversas. Pero acá estamos de nuevo hablando del ser humano sin cansarnos, porque siempre habrá una manera de comprender mejor una enseñanza, y más aún, cuando encontramos a menudo, no la unión de las pequeñas verdades, sino la ilusoria separatividad de los criterios confundiendo nuestra vista y nuestra mente.
Nuestro intento ahora es compartir, bajo una postura abierta, una visión del hombre y su constitución que pueda dar cabida a lo que los Maestros de la humanidad han venido enseñando desde hace bastante tiempo y ha sido interpretado de diversas formas; formas tras las cuales buscamos lo esencial. Uno de esos conceptos esenciales es que el ser humano es un fractal del Universo y de Dios.

La frase célebre de Pitágoras: “El hombre es la medida de todas las cosas”, quizás pueda interpretarse como una expresión del egocentrismo humano. Pero si vamos más allá de la apariencia y sin pretender que alrededor del hombre gire el Universo, vemos al ser humano como parte de la Naturaleza, y no podemos negar que en sí mismo contenga la expresión de los reinos de la naturaleza que conocemos (mineral, vegetal y animal) e intuir que si además hay algo en él que lo diferencia de estos reinos, es porque ese “algo” lo comparte con otros reinos que aun desconoce quizás, por ser superiores al suyo.

Ese “algo” que muchos asocian con la mente y con la conciencia del “yo”, diferenciándolo de los otros reinos inferiores, es aquello que a la vez lo conecta con una realidad superior: el plano espiritual. Es por eso que la gran mayoría de las corrientes esotéricas ubican al ser humano en un estado evolutivo intermedio y no en una cúspide de realización. Las enseñanzas antiguas enseñan que el hombre actual, una vez logre concebir su verdadera naturaleza humana, superando lo más denso de sus estados físicos y emocionales,  comenzará a despertar a su vida real, la vida del Espíritu. Esta enseñanza nos muestra, entonces, que somos una interesante mezcla entre el mundo de lo objetivo, de los sentidos, de lo físico, y el mundo subjetivo de las ideas, de lo “invisible”; una mezcla entre la tierra y el cielo, lo cual, si lo vemos de manera integral, nos muestra que en el ser humano se expresan todos los planos de la manifestación en sus diferentes órdenes.
Si a esto le sumamos lo dicho anteriormente: “Una parte del todo refleja al todo”, esto explica porque somos un microcosmos, en medio de un Macrocosmos al que le llamamos Universo, y que podemos conocer a este último, conociéndonos a nosotros mismos. Esto ha sido dicho ya por muchos pensadores de todos los tiempos y también, por aquellos a quienes llamamos “Maestros” de la humanidad, quienes seguramente hacen parte de esos “reinos desconocidos”. Son ellos también quienes han enseñado bajo diversas formas la clave numérica de aquello que constituye al hombre.

¿Por qué numérica? Los números son un lenguaje universal, que en el plano físico ayudan en la interpretación de la realidad física por medio de la ciencia y yendo más allá, para la ciencia esotérica se descubren como “principios y leyes”. De esto, solo podemos mostrar evidencia cuando observamos, la expresión del número “7” en la naturaleza. Ejemplos demostrados por la física son por ejemplo la degradación de la luz en siete colores, las siete formaciones cristalinas, el sonido musical expresado en siete notas, los ciclos de la gestación de la vida que llevan el ritmo lunar de 28 días, 4 fases de 7 días. En la mujer el ciclo menstrual también comprende 4 fases de 7 días y el tiempo de gestación mínimo en el que un feto está completamente desarrollado para poder nacer es de 36 semanas (9 ciclos de 28 días) y se estima que debe nacer a las 40 semanas (10 ciclos de 28 días).

También el número “3” ha sido considerado un número sagrado y mayormente se ha visto en innumerables explicaciones del origen del Universo y del hombre, a través de la mitología de las civilizaciones antiguas. La “triada “más conocida en occidente a través del cristianismo es la del Padre, Hijo y Espíritu Santo que se definen como las tres naturalezas de un solo Dios o “tres personas distintas” en la Unidad. Pero no es la única expresión triple que se ha dado de la Divinidad. Varias civilizaciones antiguas han expresado esta característica triple de sus dioses, asociándolas a fuerzas o principios en todo el universo cuya presencia se extiende a toda la creación repitiéndose el esquema a medida que llega a sus reinos inferiores. Los griegos asocian estas tres naturalezas o fuerzas a los dioses Zeus, Poseidón y Hades; los egipcios tuvieron tres triadas diferentes, de las cuales la más conocida fue la de Osiris, Isis y Horus; en la india se conoció bajo los nombres de Brahma, Visnu y Shiva. Y los ejemplos abundan.
Así pues, la insistente presencia del “3” y del “7” en diversas expresiones religiosas y en las enseñanzas de los guías espirituales de la humanidad, sin que existan aparentemente algún nexo entre estos, solo nos muestra que detrás de ello hay un orden natural pre-establecido que los rige a todos; por eso, el hombre como parte del Universo no está exento de tener en sí mismo ese orden.
Esto no es gratuito ni casual. Todas ellas expresan, según lo explica la teosofía y otras corrientes que estudian comparativamente esos símbolos, los “arquetipos primordiales” o principios inherentes en el Universo y que provienen del “Absoluto”, o como lo llaman algunos “Aquel de quien nada puede decirse”. Ellos han interpretado, a través de la enseñanza antigua, estos principios como: Voluntad, Amor e Inteligencia. De igual manera las siete formas o leyes en que se expresan estos principios dan lugar a la organización de toda la creación, de ahí que todas las cosas muestren poseer siete componentes.
También son muchos los autores que han escrito acerca de los llamados “cuerpos” del ser humano; pero hay algo en lo cual coincidimos todos: en que el ser humano es en realidad un Ser Espiritual que está viviendo una experiencia humana en varios planos de expresión que pueden resumirse en tres: El plano de manifestación física, el plano mental o de conciencia, el plano Espiritual o Monádico, que es el plano del origen, de donde todo procede. En el “Kybalion”, se explican estos planos y se dan a conocer sus correspondientes divisiones séptuples.
Parece difícil entender cómo todo procede de ahí, cuando es invisible y no lo podemos ver; cuando carece de forma y no lo podemos tocar; pero es así, más allá de que nuestra mente aún no esté preparada para asimilarlo. Sólo podemos decir que ésa es la enseñanza de todos los tiempos y en varias formas dicha; y quienes van avanzando en el descubrimiento de sí mismos van encontrando en su progreso evidencias de que es así. En realidad, nadie puede convencernos de eso, cada uno lo descubre a su paso.
Cuando un ser está encarnado y tiene la hermosa experiencia de vida en el Plano Físico, necesita herramientas para poder expresar su Espíritu. De cada Espíritu emanan sus vehículos como una flor que se abre en sus diferentes pétalos, como una máquina que requiere de sus antenas para percibir y las extiende. Los ejemplos son muy pobres a la hora de expresarlo, pero el Espíritu, se proyecta a sí mismo, para poder reconocerse como identidad independiente. Dicha identidad la llamamos Alma, y a la suma de ambos podemos llamarlo Yo Superior cuya experiencia es humana y física, para diferenciarlo de nuestra personalidad o yo encarnado o inferior.
En los diversos textos esotéricos se encuentra el concepto del “Ego Humano” como identidad que posee el atributo divino de la Autoconciencia, y no como algo inferior que deba rechazarse. Hay que diferenciarlo del concepto común asociado a la expresión de una identidad enmascarada que está influenciada por el miedo al dolor y movido por el deseo egoísta. Ese concepto, en realidad, es el reflejo de la luna sobre el agua, la ilusión que refleja aquello que es el verdadero Ego sobre la personalidad o “ego inferior” (El No-yo). Pero cada uno es libre de utilizar los términos que mejor le parezcan. La aclaración es para evitar la confusión común del lector de textos ocultistas que a menudo incluyen el término “ego” refiriéndose a esta parte del Alma. El Espíritu, posee entonces un Alma, identidad que permanece y aprende en sus múltiples experiencias de vida y que al alcanzar la evolución humana, posee esa autoconsciencia y con la cual intentamos conectarnos una vez la reconocemos. El alma es el puente que relaciona nuestro “ego”, no-yo o personalidad, con nuestro Espíritu.



El Espíritu (cuyo hábitat es el plano Espiritual) que tiene consigo un Alma humana (que se mueve en el plano Mental o de conciencia), requiere para actuar y aprender en el Plano de Manifestación Física sus propios instrumentos, vehículos o herramientas a los cuales también se les suelen llamar “cuerpos”. Algunos imaginan estos cuerpos como envolturas del Espíritu. Nuestra visión nos inclina a pensar que a diferencia de esta imagen donde el Espíritu pareciera estar atrapado en dichos cuerpos, preferimos visualizar a un Espíritu que es parte y creador de sus vehículos, desplegando sobre éstos los tres principios antes mencionados y que en el hombre pueden verse así:
1. El principio de Voluntad que le da el poder de volición (decisión) y libre albedrío (elección) a nivel mental y astral (emocional, a través del deseo); y a nivel más básico se expresa como principios de Ley y Orden manifestados en las leyes que rigen la naturaleza física y en la existencia misma de la materia (véase el Kybalión).
2. El principio de Amor, principio de unión y atracción, cuya expresión se diversifica desde los estados más bajos de instinto hasta el reconocimiento del sentimiento y del altruismo, que opera a nivel emocional y mental; a todos los niveles, representa el Impulso o motor vital que permite el movimiento y la existencia misma.
3. El tercer principio de Inteligencia se expresa a través de las facultades propias de la razón llevada a la acción, de la inspiración creadora, la autopercepción y en síntesis a todo desarrollo que conduce al Conocimiento Superior o Conciencia Espiritual. A nivel físico participa del automatismo adquirido en el sistema biológico del cuerpo humano permitiendo la comunicación de y transmisión de la información genética.

Para visualizar de una forma menos abstracta el descenso del Espíritu desde el plano Mental al Físico podemos tener en cuenta el siguiente ejemplo: Imaginemos una luz magnética que se proyecta desde el “cielo” hacia la tierra, pero que para atravesar dicha “atmósfera” y llegar a la tierra debe atravesar primero el “aire”, el “agua” y finalmente sumergirse en la “tierra” misma. Si esa luz magnética (que es como un fuego que no quema), el equivalente al Alma (Yo superior), va descendiendo, atraerá para si progresivamente los componentes del “aire” (plano mental), y van formando un vehículo, un instrumento para la mente; atraviesa el “agua” (plano astral) y va atrayendo los átomos o los ingredientes que proceden del agua y así se va formando el vehículo que llamaríamos emocional. Y a medida que atraviesa la “tierra” (plano físico) va usando la esencia de la materia disponible en el planeta (que al comienzo provienen de un cuerpo ya formado) todo se unirá finalmente para formar un organismo físico tal y como lo conocemos. El Espíritu por su parte que es éter en su estado más puro acompaña al alma en este descenso para dar Vitalidad a todos estos componentes mencionados y proporciona el torrente eléctrico-magnético necesario para sostener la vida de todos los vehículos formados.



A continuación resumiremos las principales características de los “componentes” de un ser humano encarnado, organizados de manera septenaria, reflejo mismo de la naturaleza, y descritos en orden ascendente (de lo denso a lo más sutil):
Orden
VEHÍCULO
DESCRIPCIÓN
1
Cuerpo Físico Denso
Cuerpo orgánico o biológico, constituido de materia física densa, fácilmente reconocido por nuestros sentidos comunes.
2
Cuerpo Físico Etéreo y Energía Vital
Comprende la parte del cuerpo físico que escapa a nuestros sentidos comunes y que mantiene la estabilidad celular, los fenómenos eléctricos y magnéticos de dicho cuerpo y es receptor y conductor de la energía solar (Prana). Este vehículo al estar unido a esta “corriente de vida” o Prana, forma todo un sistema de órganos (chakras) y canales energéticos, que son visibles al desarrollar los sentidos psíquicos despiertos.
3
Cuerpo Astral
Es llamado por algunas corrientes cuerpo “Emocional” ya que una de sus funciones es el desarrollo de la sensación en sus diversas etapas. También incluye la percepción, por medio de sus sentidos astrales, del mundo físico más sutil.
4
Cuerpo Mental Inferior
Es el cuerpo que alberga parte de la Mente humana cuando entra en contacto con el plano físico y permite la realización de las funciones básicas analíticas, deductivas, ordenadoras, creadoras, entre otras; conserva una memoria limitada a su vida presente, aunque muestre reacciones inconscientes por vivencias anteriores. También ofrece al ser humano la posibilidad de proyectarse al futuro. Todas estas funciones están influenciadas por el deseo (por el placer y la supervivencia), razón por la cual se le llama Mente de deseos o Mente Egoísta.
5
Cuerpo Mental Puro
También se le llama Cuerpo Causal en varios textos y es el albergue de la Mente Pura e Inegoísta que le da conciencia superior al individuo y preserva la memoria de todas sus vivencias. En algunos textos esotéricos es llamado el Huevo Áurico que es la morada del Alma*. Allí se encuentran la síntesis de todos los aprendizajes (memoria de todas las vidas) y se desarrollan las facultades para la evolución. A este nivel, los deseos se transmutan en impulso espiritual y tanto el pensamiento como las emociones, una vez depuradas, se unifican en estados de conciencia superior.
6
Cuerpo Intuicional
Llamado Cuerpo Búddico o Christico. Es un cuerpo aun no desarrollado en nosotros, que permanece latente, a la espera de su despertar una vez entremos en comunicación directa con nuestro Ser. Los esotéricos se refieren a él como cuerpo de Amor Purificado. Desde allí nos llegan pequeñas luces de Fraternidad, Servicio y Sabiduría.
7
Cuerpo Espiritual
Llamado Cuerpo Átmico. De igual manera que el anterior, es un cuerpo latente, con el cual empezaremos a identificarnos con nuestra Esencia Espiritual. Es el albergue de nuestra “Chispa Divina”, dentro de lo poco que podemos percibir.
[*] Es preciso aclarar que mientras un ser permanece encarnado el Alma se encuentra en constante interacción con sus vehículos “físicos”, aunque limitada –por efecto del ego inferior– para transmitir a su parte encarnada todo el conocimiento adquirido. Cuando el Alma logra expresarse plenamente desde su plano de origen (Mental) podremos visualizar más claramente nuestros aprendizajes, búsquedas, la aplicación de la leyes en la vida cotidiana, las vivencias de manera más nítida; pero si el alma permanece atrapada a su astral denso por el apego del ego al plano físico dicha visión será más difícil, distorsionándose su verdadera esencia o incluso negándose a avanzar en su crecimiento. A eso se refieren los ocultistas cuando hablan de la “desconexión” y posterior muerte del Alma; nosotros lo interpretamos como una confusión del Alma al estar inmersa en la “ilusión” y que la hace estar ciega a su verdadero origen y naturaleza inmortal.
.
Esta clasificación de los vehículos, hemos procurado que sea abierta e incluyente, teniendo en cuenta las diferencias conceptuales de las diversas corrientes filosóficas y esotéricas; y como nada puede estar exento de error, aclaramos que su finalidad no es mostrarla como última verdad sino aproximarnos básicamente al conocimiento de los instrumentos que como seres humanos poseemos para llevar a cabo nuestro proceso evolutivo. Se ha encontrado en la literatura que los primeros 4 vehículos corresponden a la “Personalidad” del hombre, o “ego inferior”, aspectos cuyo desarrollo debe irse perfeccionando y coordinando dentro sí mismo, de manera que su “alineación” logre en él la integración de sus roles del ego o máscaras psicológicas con las cuales distorsiona su Identidad y una vez se logre esta primera meta acceder a la comprensión y conexión con su Esencia Espiritual, con lo cual se abriría el portal hacia los reinos suprahumanos.

Todos estos vehículos están constituidos de materia (entendida como energía vibrando en diferentes velocidades), siendo la más perceptible por nuestros sentidos actualmente desarrollados, la del Cuerpo Físico Denso. Pero para evitar confusiones al respecto seguiremos llamando al espacio físico donde se da la “encarnación”, “plano físico”, aclarando que es solo la parte actualmente visible por nosotros, ya que el plano astral y mental inferior, aun sin ser visibles, se consideran esotéricamente parte del Plano de Manifestación Física, como ya se ha mencionado. Por fortuna son cada vez más los seres humanos que han podido comprender y visualizar la existencia de otras realidades, dimensiones o planos de conciencia en donde podemos emplear los vehículos más sutiles realizando acciones de manera menos limitada. Queda a consideración de quienes lean estas páginas tener en cuenta estos comentarios e investigar más a fondo este concepto.
Resumen de los tres planos mayores en los que un Espíritu se mueve bajo la influencia de sus tres aspectos y principios:
PLANO DE
MANIFESTACIÓN FÍSICA

se relaciona principalmente con:
PLANO MENTAL
se relaciona principalmente con:
PLANO ESPIRITUAL
se relaciona principalmente con:
Cuerpos inferiores o de la personalidad: físico o denso, astral, mental inferior (espejos del plano mental), y su expresión como roles.
El NO-YO
Cuerpo mental superior (causal), y búdico, Alma o Ego Superior. Estados superiores de conciencia (amor, voluntad, inteligencia).
PUENTE-CONCIENCIA DEL YO
Cuerpo átmico, plano monádico. Energía Universal o Prana y los vórtices o chakras de cada cuerpo magnético.
ESPIRITU O MÓNADA