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jueves, 6 de noviembre de 2014

Canalización: Espíritus Guías


Sesión realizada en el 2010



Canalización de Cris realizada por Denyse.
Interlocutor: Daniel Asamuya

Interlocutor:¿Estamos nuevamente?
Cris: Sí, hola. Estoy pensando que la palabra “entidad” suena algo frío, muy alejado. Para facilitar las cosas, y creo que ese es el sentido de los nombres, pueden llamarme Cris, y ya.
Interlocutor: Bien, bueno. Comenzamos. Un guía espiritual  ¿Está siempre con su guiado en todo momento del tiempo terrestre, o el tiempo no existe? ¿Hay momentos en que no esté con el guiado?
Cris: Sobre este tema de las entidades espirituales hay posturas distintas. Por ejemplo, podría decirse que yo soy un guía espiritual de Denyse, pero no es tan así; yo prefiero llamarle a eso una empatía espiritual.
Interlocutor: Ahá, sí, que están cerca para ayudarnos desde otro plano…
Cris: Sí, y existimos por grupos de amigos, grupos espirituales, grupos de trabajo, familiares… A nivel espiritual ‘como es arriba es abajo’, es muy similar. Hay varios espíritus afines, y algunos pares o tríos más cercanos que se pueden estar comunicando espiritualmente toda la vida, sin barreras por estar encarnado o no, como nos ha sucedido a Denyse y a mí; y a Daniel, que eres tú, con nosotros dos.
Entonces en estos casos, ¿quién es el guía de quién?... ¿Me entiendes? En otro momento pude haber sido quizás el padre de la entidad que llaman Daniel, o de Denyse, y ahora resulta que voy a ser el hijo, y entonces eso me pone en otro rol; pero cuando se encarna con una finalidad común espiritual de Servicio, las barreras se van rompiendo, son tan sutiles que no podemos hablar de que sean guías o guiados. Por eso todos somos guías en diferentes niveles y condiciones. En algún momento de nuestra línea evolutiva, a lo largo de vidas y vidas, hay momentos en que una entidad se vuelve guía de otra, pero en otros momentos puede ser viceversa.
De todas maneras, sí tenemos “hermanos mayores” o maestros, que podemos llamar guías también, y a medida que aprendemos de ellos, los asumimos como guías, porque somos nosotros los que voluntariamente asumimos eso; esa idea de que alguien nos asista toda la eternidad para que nos persiga y nos enseñe suena bastante acartonado y es rígido pensar de esa manera.
Todo se va dando en el ciclo de vida, y se van encontrando –nos vamos encontrando- unos con otros, vamos vibrando en la misma sintonía, bajo el mismo rayo de luz, de color, y esa empatía se va dando cuando en el recorrido de una encarnación encontramos personas, aparentemente por azar, pero que realmente operan bajo unas leyes muy hermosas de atracción espiritual. De la misma manera ocurre durante la línea evolutiva vida tras vida, y son las mismas entidades que pueden estar ahí con nosotros en todo este proceso.
El objetivo final es que nosotros encontremos nuestro propio Maestro interno. En todos los casos, nuestros guías se convierten en espejos de eso que queremos hallar en nuestro interior, en nuestro ser, nuestro Yo divino superior, que es nuestro gran maestro.
Interlocutor: Bien. En el momento –dice el consultante- que pienso en mi guía espiritual, bajo cualquier condición, ya sea en meditación o en la cotidianidad, ¿él escucha mis pensamientos? o ¿hay momentos en que le es más difícil?
Cris: Siempre escuchan si se les intenciona. Y pueden intercambiar conceptos contigo y tú tomarlos como si fueran tuyos, y no hay problema porque no hay protagonismo, y puedes pensar que son tus ideas, y realmente son las de esa entidad que está junto a ti.



Interlocutor: Dice… “Se entiende que un guía espiritual es un ser elevado, sin embargo, desde el punto de vista espiritual, desde el punto de vista de los guías, cuando están en su correspondiente plano, ¿los guías son formados en el mundo espiritual, entrenados para guiar, o no es necesario? ¿El guía escoge a la persona a la cual guía, si no, cómo se establece ese criterio, por afinidad espiritual, por vivencias similares?
Cris: El problema es que estamos pensando que hay alguien que interviene y decide por nosotros para elegir nuestros guías, alguien que dice: ‘este va a ser tu guía’, como si fuese una especie de decreto o de ley; el problema es que estamos tan estructurados mentalmente a creer que nuestros guías son como unas especies de enviados o maestros y que hay un orden de leyes que estipulan ‘este te corresponde a vos y este no’, que nos cuesta entenderlo, nos cuesta ver que es asunto de familiaridad y empatía simplemente.
Es difícil comprenderlo porque ya tenemos un preconcepto ahí. Yo puedo decir que gracias a que yo no he leído muchas cosas que Uds. han leído, soy un poco más liberado de ese preconcepto, me siento un poco más libre en afirmarlo.
Interlocutor: O sea que cuando tu madre actual (embarazada de la entidad) lee lo que estudia, ¿Va pasándote todo a ti como guía?
Cris: En este momento no estoy siendo condicionado por la educación de mi madre; no quiere decir que espiritualmente no pueda compartir conceptos con ella; yo percibo y entiendo lo que piensa ella y puedo no estar de acuerdo. Por ahora tengo la voluntad de elegir con qué estar de acuerdo y con qué no. Una vez esté condicionado al plano físico va a ser más difícil, posiblemente voy a recibir una educación, y voy a depender más del grado de conexión espiritual que pueda tener estado encarnado.
Es una experiencia y la tengo que mirar cómo sería, confrontar lo que espiritualmente siento dentro de mí que es verdad, con la verdad propia de un ser que ya tiene un recorrido y unos preconceptos establecidos en la encarnación presente, como es el caso tuyo y el de ella, que han estado bajo la influencia de teorías, paradigmas, creencias; como le pasa a quien está preguntando en este momento, que está condicionado por el preconcepto de un grupo espiritual, y entonces su pregunta se sustenta en su ideología - dando por hecho de que a nosotros nos asignan guías-.
De eso es lo que invito a liberarse. Lo digo sin escrúpulos, sin temor alguno, porque debe ser así. Para Uds. es más difícil porque Uds. han estado inmersos en el paradigma, pero para mí no, porque no estoy comprometido con ellos.
Interlocutor: ¿Es posible que una persona pueda tener contacto con su guía, hay alguna técnica que permita a las almas, y sobretodo a la parte encarnada en proceso de aprendizaje, relacionarse aún más con su guía?
Cris: Todos los seres que están en el plano físico, y tienen entidades cercanas espirituales, llámense guías o no, que estén transmitiéndole ideas, apoyándolos emocional y mentalmente en sus conceptos, en fin, todos tienen esa posibilidad, absolutamente todos, aunque también depende mucho del nivel evolutivo (facultades despiertas).
Si nosotros somos seres que estamos buscando de alguna manera encontrar la verdad interior, encontrar la paz, la armonía, la sabiduría, la Luz, queremos prestar Servicio, en fin, estamos tratando de ascender por el camino que consideremos correcto, vamos a tener guías de esa misma especie.
Pero si nosotros estamos dormidos, estamos siendo manipulados por nuestros roles del ego, estamos sumergidos en el mar de nuestras emociones del bajo astral que están sustentadas en el miedo, en el temor, en la falta de amor propio, pues vamos a encontrar seres que nos van a estar reforzando esa actitud emocional y esa actitud mental, y van a estar ahí pegados a nosotros reforzándolos.
Sin embargo siempre vamos a estar más conectados con los primeros. Los “guías” que estamos en la Luz y en el Servicio, tratamos de lanzar ideas y se reciben mejor si el guiado está en la tónica. No es que una entidad de Luz esté pegada a otra que está sumergida en la oscuridad diciéndole ‘por favor sal de ahí, sal de ahí’… No necesariamente; porque la gente encarnada no siempre va a poder escuchar, y menos si está en esos estados emocionales densos, donde el ser humano es sordo y ciego. Así es absurdo insistir. Si haciéndolo como encarnados no nos escuchan, mucho menos desde un plano espiritual, para el cual suelen estar cerrados, desconectados de su propia psique, con sus habilidades intuitivas y síquicas totalmente obstaculizadas.  La persona encarnada en esos casos tendría que empezar por despertar su intuición y su capacidad de canalizar su alma mínimamente para poder percibir alguna idea luminosa que la saque del estado en que se encuentra.
Ahora, si posee capacidad canalizadora, puede haber más esperanza. Eso le sucedió a Denyse, cuando estuvo en sus estados más densos, sus estados de prueba; tenía ese “hilo” que la conectaba por momentos y la sacaba a la superficie nuevamente; pero no le sucede a todos, desafortunadamente…
En el caso de otras personas que quizás no tengan esta conexión síquica, se necesita más de las personas encarnadas, con las cuales se confronte y se enfrente para salir de esos estados; entonces estos también van a ser sus guías. Todos los seres que estén a favor de la evolución del ser humano pueden ser guías. Seríamos unos seudo-esotéricos, si nos ponemos en el plan de querer conectarnos con nuestro guía espiritual sin ni siquiera damos cuenta que a nuestro alrededor nuestra madre, nuestro padre, nuestro propio hijo o nuestro propio compañero de trabajo está realizando ese rol de guía espiritual para con nosotros.
Interlocutor: Esa estaría respondida. Dice otra pregunta: “¿Qué sucede cuando un guía logra guiar exitosamente a una persona, y qué sucede desde el punto de vista del guía, es decir, para él, cuando no logra guiar a esa persona?”
Por ejemplo, si un padre ha logrado guiar a sus hijos en algunas cosas, pero en otras no lo puede hacer…si no se es exitoso siempre.
Cris: Es distinto cuando se tiene un rol de padre porque además de la guía existe la intención responsable de conducir; hay una responsabilidad y un compromiso. No quiere decir que un guía no quiere comprometerse, no quiera hacerse responsable, pero es un poco distinto; una cosa es ser tutor, padre, tener una autoridad relativa sobre alguien porque está en formación y crecimiento, y en el plano físico hay mayor dependencia porque hay muchos factores de los cuales los seres tienen que depender para poder subsistir en el plano físico, no solamente la educación sino también la alimentación y una cantidad de cosas; y en ese sentido cuando se es padre o madre, se asume un nivel de responsabilidad mayor por todos estos factores que implican el estar encarnado.
Pero cuando se trata de un consejo espiritual, una guía espiritual, en la que ya de por sí existe un límite, esa barrera entre lo físico y lo astral, no podemos adentrarnos mucho o lograr un cambio en alguien realmente. De hecho espiritualmente no está concedido –por un asunto ético- el hecho de que vamos o tengamos que hacer que otro cambie, no es posible eso; por lo tanto, si no podemos esperar eso no debe haber ninguna frustración, a menos que la entidad que se presente sea una entidad manipuladora, controladora, con unas gran necesidad de poder o dominio sobre el otro, que también existe en esas esferas, pero en ese caso no sería una guía sino una influencia nefasta; ¿se entiende la diferencia?
Y cuando un guía, digamos, es un poco más despierto, alguien de mayor conciencia, mayormente no está esperando un cambio, simplemente está brindando su mano amorosamente, está diciendo aquí estoy yo por si me necesitas, te doy mi opinión por si la quieres tomar, te comparto mi experiencia por si la quieres tener en cuenta y aplicarla a tu vida, a tu propia experiencia personal; nada más, entonces no hay frustración, no puede haber frustración. El otro ser, que está recibiendo ese apoyo, esa mano, tiene la libre voluntad de apoyarse en esa mano o no tomarla, y no va a pasar absolutamente nada, excepto que para el otro vaya a ser más difícil confrontar su vivencia personal si no escucha consejo. Y como se dice: ‘el hombre entre más sabio e inteligente, más en cuenta tiene el consejo y la experiencia ajena’; porque es capaz de vislumbrar o proyectar esa experiencia en el otro y decir ‘a mí puede sucederme lo mismo y puedo evitarme un dolor, o ahorrarme todo un recorrido de experiencias difíciles si hago caso a todo esto que me están diciendo’.
Pero escuchar consejos de planos espirituales a veces es muy difícil que se tomen de manera consciente. Vuelvo y repito, si la persona no tiene una apertura síquica y no puede conectarse con esa otra voz, o esas otras voces que le dicen ‘cuidado, ponte atento, despierta, date cuenta, cambia’, solo hará caso a lo que su criterio analítico le dicte, su lógica o su propia energía emocional lo arrastre a hacer, y desafortunadamente la mayoría de los casos es así.
Interlocutor: En el transcurso de la vida de una persona, ¿su guía puede ser reemplazado por otro guía?; si es así, qué hace que un guía sea mejor que otro para determinado momento.
Cris: No hay reemplazos porque no hay asignación.



Interlocutor: Perfecto. Seguimos. “Un alma distinta a la guiada, que está en proceso de aprendizaje, puede hacer contacto con otro guía que no sea el suyo, por ejemplo, yo puedo ser escuchado por el guía de un familiar e incluso recibir consejo de ese guía ajeno; o ¿este concepto de individualidad no existe en el plano físico?”
Cris: No.
Interlocutor: Bien. Hay dos preguntitas más pero vamos a cortar, ¿sí? O sí puedes responderlas …
Cris: Vamos a suspender.
Interlocutor: Bien. Gracias.


jueves, 2 de octubre de 2014

Percibir asuntos ocultos del pasado o de personas


¿Se puede saber el pasado?, y también ¿se puede revelar algo que alguien haya hecho en el pasado bueno o malo?, como por ejemplo si alguien roba alguna cosa… ¿es posible eso.?



Debido a que los hechos ocurridos en el pasado forman una determinada energía mental que queda grabada en el campo magnético mental planetario o campo conocido como archivo akásico, algunas personas con una capacidad de percepción especial pueden “leer” este campo y tener acceso a dichos hechos. De igual manera quien tiene una percepción amplificada de diversas energías, puede percibir algunos aspectos de la vida de una persona, dependiendo de la apertura de la energía mental de quien se extrae la información y la habilidad del psíquico que lo ejecuta. Por eso no todas las cosas pueden saberse con precisión, porque la habilidad de un psíquico o vidente es variable, así como es variable la apertura de un consultante o ser objetivo a identificar. A veces es posible “dar en el clavo”, en otras ocasiones la información puede tener baches y solo aproximaciones. Por eso dentro de nuestra ética como grupo, procuramos utilizar las capacidades perceptivas para fines de servicio más relacionados con el mejoramiento personal y la toma de consciencia y no en asuntos que pueden ser resueltos a través de otros métodos o fuentes y que implicarían un desgaste innecesario a los ejecutores o resultados insatisfactorios en los consultantes –cuando se espera la precisión de una respuesta detallada que no es posible dar-.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Limitaciones de la Canalización


La creencia de que el Yo Superior de una persona vive en relación completa con un nivel espiritual superior, en comunicación permanente con otros “Yo superiores” e incluso con entidades de elevado nivel espiritual, es un concepto que no compartimos pues no ha sido corroborado por nosotros en experiencias ni propias ni ajenas. Por el contrario hemos observado múltiples casos en los que los “Yo superiores” expresan dificultad para percibir el estado espiritual de otras entidades o incluso de recordar sus propias vivencias. En relación a esto hemos encontrado asociación entre, la falta de conexión del consultante con las propias intenciones de su Alma, es decir, su impulso espiritual poco consciente, con una tendencia al control dominante de su ego que hasta cierto punto lo incapacita para confrontar las vivencias pasadas. Esto nos indica que estas Almas se encuentran en un letargo espiritual, debido posiblemente a la fuerza negativa de los roles de ego presentes durante su encarnación, los cuales le dificulta su capacidad de salir de su mundo personal y conectarse con el nivel propio de su Espíritu y por lo tanto su conciencia es más limitada.
Un Espíritu encarnado, cuya Alma ha adquirido una conciencia espiritual más despierta y amplia, probablemente podrá establecer –como Yo Superior– una conexión más fluida con otras entidades, y tener mayor acceso consciente a su propia historia personal, así como su ego o personalidad podría, a fuerza de trabajo interno e interés por su crecimiento espiritual, mejorar su conexión con su Yo Superior escuchando más a su Alma, facilitando así su propio despertar. Estas características propias de cada Yo Superior, hace que cada canalización se dé de manera particular y diferente.
Por otro lado, hemos observado en la experiencia, que cuando un Espíritu está encarnado, el Alma está necesariamente influenciada por la vivencia cotidiana del plano físico y por lo tanto está actuando en conjunto con su ego o personalidad encarnada (esto se da de manera natural por la presencia de los cuerpos mental y emocional de la persona), lo cual parece en ciertos casos formar un velo que de alguna manera separa la conciencia del Yo Superior con otras realidades espirituales –a menos que esté haya estado entrenada para ello, siendo capaz en este caso de separar sus experiencias emocionales y mentales primarias para contactar con aspectos más elevados o sutiles de las mismas–. Esto nos ha mostrado cómo cada Yo Superior está en realidad más centrado en su tarea evolutiva y su conciencia está más puesta en sus acciones y aprendizajes a través del plano físico que en la de otros seres o en la búsqueda de conocimiento en otros planos de conciencia (astral y mental) como se ha especulado, ya que cada experiencia de vida es una oportunidad de exploración íntima del Espíritu con el mundo material. Es aquí donde la capacidad psíquica del canalizador permite ir más allá de las limitaciones de un Yo Superior y ayudar en el proceso de trasmitir su experiencia, visualizando aquellos aspectos que podrían ser evadidos por la entidad (no confrontados) o que no pudo traer a su conciencia en el momento de la canalización.
Cuando se trata de canalizar entidades no encarnadas hemos encontrado que entre más alto sea el nivel de conceptualización o amplitud de conciencia de la entidad, mayor es su influencia sobre el campo energético mental del canalizador sensiblemente abierto; pero para que esta comunicación se dé debe existir por parte del canalizador un desbloqueo que le permita liberarse de sus propias limitaciones autogeneradas por sus creencias, o temores, o por sus fluctuantes e inestables cambios emocionales. No está por demás decir que se requiere como en todo la fe, expresada como certeza o convicción de la presencia permanente del guía espiritual o del Maestro a quien le hemos abierto la puerta de nuestro llamado o intención. Cada canalizador puede presentar una relación de empatía con determinada entidad de acuerdo al rayo o línea de trabajo espiritual a la que sus almas sean afines. Es más fácil en este sentido canalizar entidades que vibren en los mismos intereses y tareas de vida que aquellas que no son afines a las mismas tendencias espirituales.
Al intencionar entidades guías, hemos encontrado que la falta de Integración Psicológica que existe en la gran mayoría de los seres humanos, incluidos los canalizadores, puede afectar la forma en que es trasmitido un mensaje proveniente de este tipo de seres, ya que la canalización siempre estará influenciada y filtrada por el estado espiritual del canalizador; y dicho estado espiritual va estar condicionado por los ciclos naturales propios de la vida del canalizador: sus pruebas emocionales y kármicas, la claridad lograda en su investigación personal del mundo espiritual, y sus avances en su propio trabajo interno. Puede suceder, por ejemplo que el mensaje sea tergiversado o mal interpretado debido a las creencias espirituales propias del canalizador. Sin embargo, cuando la presencia de una entidad de alto nivel evolutivo es reconocida por un canalizador, es decir, éste percibe su energía, gran parte de su tarea evolutiva pendiente es fortalecida por la entidad superior y de manera progresiva estos “baches” van siendo mejorados, siempre que el canalizador sea trasparente y se deje conducir intuitivamente por el mensaje. Dicho “pulimiento” puede tomar varias vidas.
De todas formas en cualquier tipo de canalización, no se puede dejar a un lado que durante el proceso mismo siempre hay intervención del carácter propio del canalizador, y que es el cuerpo mental y emocional del canalizador los que están mediando el mensaje trasmitido. Lo cual por lógica nos hace comprender que el estilo del lenguaje, así como la interpretación misma del mensaje estará indefectiblemente asociado al conocimiento previo del canalizador y al estudio de los temas que canalice. Por eso entre menos preconceptos o creencias cerradas frente al tema de la canalización y frente a diferentes asuntos de carácter esotérico o incluso científico posea un canalizador, el lenguaje será más simple, concreto y fiel.

Fidelidad y alcances de la Canalización

Todos estos análisis explican por qué la canalización es totalmente falible e imperfecta. Nuestra postura ,en síntesis, es que ningún canalizador posee una fidelidad máxima o mínima, sino que dicha “fidelidad” es relativa y dependiente del asunto transmitido, de la facilidad de interpretación del mensaje (para lo cual siempre influye el banco de información previa del canalizador), del momento de la recepción y estado psíquico del canalizador, del nivel espiritual de la entidad y su cercanía (guía o empatía) con el canalizador, de si la entidad está encarnada o desencarnada, o si es un ser de nivel espiritual superior o alguien más próximo a nosotros.

A pesar de todos estos factores que les compartimos basados en nuestro estudio y experiencia personal, la canalización telepática es sin duda alguna, uno de los más maravillosos dones que puede desarrollar un ser, especialmente cuando es puesto al servicio de sus hermanos en la búsqueda espiritual. Su perfeccionamiento seguramente hará que con el tiempo sean más y mejores los canalizadores del mundo y su trabajo de luz sea reconocido no con ánimo de protagonismo, sino como parte de una ciencia mayor que establezca nuevos principios y nuevas posibilidades para la sanación y progreso del ser humano.

Para más información sobre este tema ver en "Consultas": Auditación Indirecta

Canalización y Psiquismo


Existe una clara relación entre la capacidad de canalizar y la habilidad psíquica de una persona. Aunque no toda persona capaz de canalizar por ejemplo a sus guías, necesariamente tenga una habilidad psíquica desarrollada o marcada, existe como base un cierto nivel de desarrollo a nivel biológico que sirve como base para dicho logro, como hemos mencionado en otros artículos.
Pero cuando la tendencia natural biológica es desarrollada con más amplitud, bien sea porque la influencia hereditaria es muy fuerte o múltiple (como los hijos de generaciones enteras de psíquicos, de ambos padres con “facultades”, etc), o bien sea porque el interés por esta tendencia le llevó a una preparación o a una práctica bien encaminada de las habilidades psíquicas, entonces la capacidad de canalizar se fortalece con otras habilidades psíquicas como la clarividencia.
Una cosa es recibir un mensaje conceptual y ser capaz de recrearlo desde el propio cuerpo mental y emocional, dándole de esta manera vida al concepto recibido y que, para ello, se asume la energía como propia, por lo que el mensaje se da en primera persona; y otra cosa es que además de esto se pueda visualizar y participar desde el propio Yo Superior en relación al mensaje recibido. Esta diferencia la hemos notado en nuestra experiencia personal en los tipos de canalizaciones efectuadas por nosotros. Mientras que unas canalizaciones son simplemente mensajes conceptuales trasmitidos y algunas veces se logra visualizar conceptos abstractos en forma de imágenes que nos facilitan la interpretación del concepto; en otras canalizaciones se ha tenido la experiencia de poder visualizar íntegramente un suceso determinado perteneciente a una vida pasada o el estado energético de un consultante (a manera de tonalidades y colores propios asociados a rayos o los chakras de una persona, etc), para lo cual la habilidad clarividente es más que necesaria.

Esto explica en parte porque hay más limitaciones en la canalización de un Yo Superior de una persona, que no ha tenido la experiencia de practicar la clarividencia y por lo tanto no siempre está en condiciones de visualizar con claridad todos los aspectos relacionados con la energía de su parte encarnada o por cuestiones relacionadas a otras entidades o personas con los cuales tiene relación, a diferencia de una canalización de consulta con un guía de mayor avance espiritual no encarnado o con el Yo Superior de un canalizador con capacidad clarividente, en donde se pueden visualizar más detalles frente a un asunto consultado. También esto explica porque un canalizador-psíquico no requiere siempre de realizar el contacto telepático para conocer el estado general de un individuo y se puede brindar una asesoría directa; aunque es evidente que se puede profundizar más en los casos de los consultantes cuando son abordados también con la canalización, ya que el estado de sofrosis y relajación requeridos para ello facilita la claridad de lo “observado”.

Canalizar no es Mediumnidad


Dentro de nuestra postura hacemos una diferencia entre la capacidad canalizadora y la práctica mediúmnica (llamada "de incorporación"), con base en la experiencia con personas con las cuales hemos intercambiado experiencias.
Una de las diferencias notorias entre un canalizador y un médium, es la dificultad de este último para intermediar de manera consciente entre la entidad que se comunica y quienes reciben el mensaje, y por lo tanto resulta a menudo desconocedor del mensaje o la información para la cual fue “vehículo”. Suponemos que esto se debe a que durante el proceso mediumnico la desconexión del médium con sus cuerpos sutiles es drástica y en algunos casos involuntaria. Hemos conocido numerosos casos en los que el médium ha sido “tomado” por la entidad y se ha expresado a través de este, influenciando o dominando completamente los cuerpos emocional y mental del médium. Es apenas obvio notar una cierta tendencia hostil en este accionar y consideramos que quienes se abren de tal manera a ser “manipulados” por una entidad muestran que no tienen un control ni una formación adecuada con respecto al fenómeno en sí, y hemos visto en la experiencia que algunos son, o bien personas con alguna hipersensibilidad psíquica (capacidad no manejada de facultades paranormales, como clarividencia o clariaudiencia) o son “educadas” bajo la guía arbitraria de doctrinas que desconocen las consecuencias en la salud mental y emocional de dichas prácticas.
También reconocemos que algunas prácticas mediúmnicas se realizan bajo la presencia de entidades desencarnadas apegadas al plano físico y por lo tanto de carácter egoísta que buscan establecer contacto sin medir los efectos sobre aquellos que se prestan para dicha práctica. Por otro lado, otros practicantes inexpertos o poco orientados, caen en la creencia de ser “poseídos” por entidades elevadas o poderosas, que en realidad son seres del bajo astral, deseosos de mantener alguna conexión con el plano material y generando el engaño de los incautos que mayormente tienen canales de percepción psíquica abiertos, sin ningún tipo de autocontrol o discernimiento.
De igual manera hemos tenido la oportunidad de conocer médiums que utilizan esta habilidad para realizar trabajos de orientación y de servicio enfocados a la sanación emocional y mental de las personas y que tienen la posibilidad de conectarse con entidades que asumieron un rol importante en la vida de las personas que ayudan, o con seres que han sido “maestros” de la humanidad, que de acuerdo a su rayo de afinidad pueden brindar ayuda determinada a dichas personas. Este tipo de mediumnidad, que consideramos más sana y útil, quizás esté más emparentada con la canalización cuando algunos manifiestan que no pierden totalmente la conexión con la realidad cuando entran en el estado alterado de conciencia, propio de los médiums.
No dejamos, sin embargo, de hacer notorio el riesgo que implica en la estabilidad psíquica la práctica de la mediumnidad en cuanto que en dicha práctica no se integra conscientemente la energía conceptual de una entidad al cuerpo mental del receptor, sino que el receptor permite la influencia plena y con poco dominio del proceso, de las energías emocionales, mentales y a veces etéreas de la entidad con su consecuentes efectos en la dinámica energética del receptor, es decir, una alteración de todo su cuerpo áurico, razón por lo cual su propia energía debe aislarse o separarse en cada sesión como mecanismo de protección, aunque la influencia sobre el campo etéreo y físico sean inevitables. Dicha práctica, por lo tanto exige un grado mayor de preparación y fortaleza psíquica y física, así como un trabajo interno más exigente de manera que las entidades atraídas sean en realidad afines a la propia vibración espiritual alcanzada, algo que es difícil de realizar disciplinadamente en el actual estado evolutivo humano.

Con la canalización este riesgo y esta tarea se minimizan en el sentido de que no compromete de manera directa al receptor. En esta práctica no se trata de “prestar” nuestra vitalidad y nuestro cuerpo áurico para la toma o influencia energética de una entidad, sino que se asemeja más a una trasmisión, como la que toma una antena capaz de sintonizar un determinado tipo de ondas. No hay separación o aislamiento alguno de nuestro cuerpo mental y emocional para que se de la comunicación, sino que al contrario los empleamos como canales de recepción de la energía de una entidad, energía que nos llega a semejanza de una presencia invisible o un mensaje directo a la conciencia, sea que lo llamemos o no. Es decir, la entidad no impone su presencia o no usa sus cuerpos sutiles para influenciar los nuestros, sino que sus conceptos como formas de energía son enviados y nos “tocan” a nivel mental para ser traducidos al lenguaje común. Por eso casi siempre se “intenciona” a la entidad, en un acto voluntario y en una clara relación de respeto entre entidades y receptores.