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sábado, 18 de octubre de 2014

Falsa Espiritualidad: ¿Evadimos nuestra realidad?



En este mundo de máscaras es muy común encontrarnos con personas que se esfuerzan a diario por mostrar un “aura” de energías positivas sin que sepamos mucho acerca de su vida íntima. Lo que si resulta evidente para los buenos observadores es que muchas de estas personas parecen bastante críticas a todo aquello que no sea de cierto modo “espiritualista”, es decir, de ellas se reciben innumerables críticas sobre la conducta “desamorada” de otros, sobre la falta de “conciencia” en asuntos sociales, especialmente ecológicos, animalistas o de servicio social en general, la falta de “activismo” para defender causas nobles, y la indiferencia generalizada sobre los temas que la “nueva era” propone sobre “elevar las vibraciones”, “conectarnos con la unidad”, sentirnos como una gran familia “galáctica” etc.
Seguramente hemos sabido de personas que utilizan frases en idiomas sánscritos, orientales o chamánicos, para sentirse más en “sintonía” con sus “hermanos”. Asisten a congresos o se adscriben a grupos, no de culto, porque en general “respetan todas las religiones”, pero si en los que se mencionen mensajes espirituales, ya sea de ángeles o de otras dimensiones, comunicaciones con espíritus, aprender a “atraer” rayos espirituales (especialmente el de la abundancia), charlas sobre viajes astrales,  apertura de chakras o recomendaciones para “trasmutar el karma”, y otra serie de actividades que algunos consideran la cumbre de la realización espiritual.
Respetando ante todo la libre elección de cada uno en elegir los caminos que mejor considere para realizar esa anhelada conexión con el alma o el encuentro con respuestas que puedan satisfacer esta innata búsqueda de verdad y claridad, consideramos que hoy en día, por desgracia, algunas de estas bien intencionadas actitudes, resultan ser en muchos casos, tan solo fachadas pseudoespiritualistas, una evasión del verdadero esfuerzo que requiere transformar nuestro mundo interior. Por supuesto, no estamos afirmando categóricamente que todos los que están en esta búsqueda de manera sincera, sean falsos representantes de la espiritualidad-aunque si puedan existir-. Nuestra intención es que las personas aprendamos con una mirada franca a observar si hemos caído en este ámbito del espiritualismo aparente y reenfocar nuestra búsqueda hacia aquellas herramientas y guías que nos confronten más con nuestros roles, sacándonos de la pasajera ilusión de una “paz” prefabricada por autoprogramaciones, que nuestro ego y la sociedad se han encargado de promover.
Aunque muchas personas puedan sentirse mucho mejor, reprimiendo emociones negativas, disimulando roles o realizando ejercicios de respiración y meditación con la finalidad de mantenerse a salvo de “energías negativas” o pensamientos autodestructivos, especialmente si saben que ellos revelarían a ese “despreciable yo” que tanto rechazan en ellos mismos; si el único lugar de refugio que encuentran ante la angustia de confrontar los demonios personales o las atrocidades que protagoniza la humanidad alrededor del mundo, es el pensar en la “conciencia universal” y pretender , por medio de visualizaciones, enviar y recibir “luz”, que es lo mismo que canalizar energía superior;  la realidad que planteamos es que en la mayoría de los casos, estas personas terminan desconectándose de la realidad y acentuando más y sin darse cuenta todo lo más denso de sí mismos.



Y muchos se preguntarán: ¿Por qué afirmamos tal cosa de personas que desde el corazón buscan hacer las cosas de una mejor manera, más iluminada o espiritual?. Porque hoy en día y basados en nuestras experiencias, sabemos que todo camino de rosas no está exento de lidiar con las espinas. Es decir, si en realidad queremos vencer la oscuridad nuestra y la del mundo que nos rodea, no es suficiente con el deseo-por más sincero que sea- de estar en la “luz”, sino sobretodo aprender a conocer esa oscuridad para confrontarla y vencerla. Tener los pies firmes en la tierra es tan –o más – necesario que poder abrir los brazos al cielo.
No estamos tampoco a favor de aquellos que nos presentan a un humano rendido ante sus más bajas emociones, como lo pretenden hacer los creadores de ciertas teorías psicológicas modernas, que justifican y promueven la aceptación de todos las sombras de la humanidad haciéndonos creer que el hombre es así por naturaleza, que es normal que vivamos con diferentes demonios y es solo cuestión de mantenerlos tranquilos… Nuestra visión está a favor de una vida en donde cada ser humano necesariamente y como meta principal de vida deba convertirse en un guerrero, cuya batalla no es otra que la de vencer sus debilidades y parásitos, esos roles de los que hemos hablado en otras oportunidades.
Aunque soñemos con la santidad de aquel que cierra los ojos pensando en un lejano “Dios” y con ello crea haber logrado-por extraño milagro- la remoción de sus vicios o la sanación de su alma y la de otros; pensamos que esto no es más que una publicidad engañosa y pseudomística. Por más poder que tenga la palabra y el pensamiento, ellos solos no actúan en la vida; ni las oraciones solas ni las acciones sin juicio pueden hacer algo por un verdadero cambio en la vida de las personas. Los cambios trascendentales requieren de decisiones conscientes y profundas, y tomarlas, en la mayoría de los casos, resulta siendo un proceso arduo y doloroso, y no un sendero perfumado lleno de angelitos asintiéndonos.



Este proceso tan evadido o escondido incluso por los falsos portadores de verdades pseudoesotéricas, es la Depuración psicológica o también llamada Catarsis, que no es otra cosa que la purificación del alma de la que tanto hablaban los antiguos sabios y promovían las antiguas enseñanzas herméticas. Es el enfrentamiento con todos nuestros odios o rechazos, con nuestros miedos y nuestros vicios como sustento de todos estos falsos personajes que nos enajenan alejándonos de nuestro verdadero Ser. Y la razón por la cual un proceso tan importante para la evolución humana, se haya mantenido al margen del conocimiento que abunda hoy en día, supuestamente asociada al “mundo espiritual”, es que su práctica requiere mucho valor.
En este mundo donde el facilismo impera, aquello que nos desafía, o desacomoda nuestra aparente vida de gozo y satisfacciones –obviamente superficiales-, no es ciertamente muy alentador. A nadie le gusta, por cierto, que sean sacados a la luz sus defectos escondidos. Además, en un mundo donde las distracciones abundan, donde parece ser más importante señalar los errores de otros, salvar las buenas causas, conquistar las grandes metas exteriores, el hecho de enfrentar y recorrer ese oscuro pasadizo que representa nuestra propia vida cotidiana, llena de altibajos emocionales y pequeños fracasos diarios, suele ser mantenido en la mayor reserva o pasada al olvido o al silencio de la complicidad familiar. A menudo tendemos a posponer la guerra más apremiante que todo hombre debe enfrentar, la que se vive dentro nuestro.
Eso sí, no falta quien acumule una gran cantidad de conocimiento a manera de armas de guerra que finalmente nunca son usadas para vencer los enemigos internos, sino tan solo para alardear de ser un “salvador” o difusor de nuevas eras de luz para la humanidad. Y esto nos hace recordar aquella útil sugerencia descrita en el primer capítulo del Libro Tibetano de los Preceptos de Oro–La Voz del Silencio, rescatado por la teósofa H.P. Blavastky- que dice: “Si pretendes cruzar sano y salvo el segundo (el Vestíbulo de la Instrucción), no te detengas a aspirar el aletargador perfume de sus flores”. Y más adelante refiriéndose a aquel Vestíbulo reza: “Cuidado, lanú (discípulo), no sea que, deslumbrada por el resplandor ilusorio, se detenga tu alma, y en su engañosa luz quede presa”
No cabe duda que el mero “saber” –incluyendo ese “buscar sin encontrar” propio del espiritualismo vacío- no solo es insuficiente, sino además una dulce copa embriagadora que puede cegarnos del propósito fundamental de trabajar con nosotros mismos.
Una referencia más moderna de este tema lo describe muy bien este artículo que trascribo, cuya autora hace referencia a una visión bastante acertada de lo que denominan el “bypass espiritual”:

“Los riesgos del bypass espiritual”
http://barcelonalternativa.es/los-riesgos-del-bypass-espiritual/

“¿Alguna vez recurriste a tu espiritualidad para evitar enfrentar un aspecto doloroso de tu vida? ¿Dejaste pasar abusos en nombre de la compasión? ¿Te escudaste en tus aspiraciones más elevadas para evitar sentir celos o enojo, por considerarlas emociones “poco espirituales”? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, no estás solo. La mayoría de las personas que transitan el camino espiritual caen en algún momento, sin darse cuenta, en esta distorsión que el psicólogo estadounidense John Welwood bautizó “bypass espiritual” allá por 1984. De hecho, es una ocurrencia tan común en la cultura espiritual reinante, que muy pocos la perciben su existencia y los peligros que trae aparejados.
Autores como Ken Wilber y Robert Augustus Masters incluso advierten que muchos consejeros religiosos y psicólogos transpersonales hoy promueven este error, con las mejores de las intenciones, al proponerle a quienes buscan su ayuda soluciones espirituales a problemas de otro origen (cognitivos, psicológicos, hasta corporales).
El psicoterapeuta Robert Masters dice en su libro Bypass espiritual: cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que verdaderamente importa que nuestra dificultad para tolerar y hacer frente a nuestra sombra personal y colectiva es el motor que nos lleva a buscar la espiritualidad como refugio o solución fácil a nuestros problemas. En estos casos, las prácticas o creencias no ayudan a elevarnos sino a evitar el costoso tránsito por el auto-examen y la auto-observación, a acallar la voz interior que nos dice que algo no está bien, a barrer bajo la alfombra conflictos y dificultades que piden a gritos ver la luz del día.
Así lo describe John Welwood, quien acuñó el término a partir de lo que observaba en su comunidad de practicantes budistas, y en él mismo: “Cuando caemos en el ‘bypass spiritual’, usamos la meta de la iluminación o la liberación para racionalizar lo que yo llamo trascendencia prematura: intentar elevarnos por encima del costado crudo y desprolijo de nuestra humanidad antes de haberlo enfrentado verdaderamente y haber hecho las paces con él. Y entonces procuramos usar la verdad absoluta para descalificar nuestras necesidades humanas relativas, nuestros problemas psicológicos, nuestras dificultades vinculares o déficits de desarrollo. Creo que este es una especie de ‘peligro ocupacional’ del camino espiritual, dado que la espiritualidad conlleva la visión de ir más allá de nuestra situación kármica actual”.
¿De qué formas se manifiesta esta tendencia en las personas? En una actitud de desapego excesivo, la represión de ciertas emociones (la tendencia a “anestesiar” la tristeza o el enojo), o a través una compasión ciega, una inclinación exacerbada hacia lo positivo, ignorando o denostando la propia sombra (los aspectos mal vistos de uno mismo). En casos más extremos, puede presentarse, incluso, como delirios de iluminación.
También se denomina a esta tendencia “inflación espiritual”, en referencia la noción de que todo puede trascenderse a pura fuerza de luz y voluntad. Pero ya lo decía C.G. Jung: “Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad”.
Un ejemplo de Welwood, en relación a la práctica del budismo en Occidente: “Si uno intenta practicar el desapego renegando de la propia necesidad de recibir amor, lo único que logra es desterrar esa necesidad al inconsciente, donde posiblemente actúe y se manifieste de maneras potencialmente peligrosas”.
Explica el terapeuta: “Es fácil usar conceptos como ‘la verdad del vacío’ de una manera distorsionada. La enseñanza es que los pensamientos y las emociones no tienen existencia verdadera, que son apenas ilusiones del Samsara (el mundo de las formas), y por lo tanto, no debemos prestarles atención. ‘Debes reconocerlos como formas vacías y, atravesarlos sin más’, es el consejo que reciben los discípulos. Esto puede ser útil en el ámbito de la práctica, pero en situaciones de la vida, esas mismas palabras pueden ser usadas para reprimir o negar sentimientos que requieren nuestra atención. Lo he visto ocurrir en numerosas ocasiones”.
“Temo que lo que muchos budistas occidentales están practicando no es desapego, sino evitación del apego. Esto no es lo mismo que liberación del apego: es otra forma de apego: se apegan a la negación de sus necesidades humanas, por desconfianza en el amor” , subraya.
Este fenómeno se asocia en parte con la explosión de interés en la espiritualidad que acontece en los años 60 y la adopción por parte de Occidente de prácticas y saberes del Oriente; y también con la deformación de estas prácticas y creencias en lo que ha dado en llamarse “espiritualidad de consumo rápido”.
Pero no es privativo de las tradiciones orientales ni de sus prácticas; la oración también puede ser usada como una manera de evitar contactar con las heridas psicológicas y los dolores del corazón.
Lo cierto es que no hay nada instantáneo en el proceso de crecimiento espiritual. Quienes conquistan la madurez en este terreno lo hacen a fuerza de años de trabajo interior y transparencia, sabiéndose pequeños y falibles en cada paso del camino. En términos de Welwood, en ellos la fruta cae del árbol por su propio peso, en lugar de ser arrancada prematuramente de la rama.
Hay en estos seres añejados espiritualmente -sean monjes, maestros o barrenderos- una cualidad de integridad y de arraigo. No son almas descarnadas, ni aparentan serlo. No están, ni se pretenden, más allá de nada. Por esto mismo, son capaces de abrazar la complejidad de quienes los rodean con infinito amor, y mostrar el camino hacia una transcendencia real, sin trampas ni atajos, sin ilusiones de santidad, con simple vocación humana.
No podría desearnos un destino mejor”
Fabiana Fondevila

Ahora que tenemos esta información a nuestra disposición los seguimos invitando como siempre a este desafío del Autoconocimiento, la Autoobservación y la adquisición de herramientas para detener aquello que actúa en nosotros sustituyendo los verdaderos propósitos de nuestra Alma.




Para más información sobre la Terapia De Orientación Psicoespiritual ver “Asesorías” en este blog.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La Magia Ritual



La Magia Ritual es la aplicación de las técnicas del Ocultismo (Aplicación ritual de las Leyes Universales) para el manejo de las energías de la naturaleza con el fin de influenciar las situaciones cotidianas y los procesos humanos.
Muchas de las técnicas que actualmente se utilizan para la sanación energética de las personas tales como el uso de piedras, colores y luz, magnetismo, etc. eran consideradas en la antigüedad como parte de la Magia Ritual practicada por grandes magos y sabios. Estas técnicas han pasado del terreno ocultista al terreno científico, pero aún la ciencia no termina de dar explicación a muchas otras técnicas rituales que siguen dando su efecto sanador y cambiando de manera efectiva la vida de muchas personas.
La razón por la cual la Magia Ritual sigue siendo una vía confiable y útil para lograr cambios radicales y de raíz en la vida cotidiana es porque trabaja mejorando o cambiando positivamente las energías invisibles que toda persona posee o adquiere, energías a las que podemos llamar influjos energéticos.
Lo que actualmente genera la desmerecida desconfianza de las masas desinformadas sobre esta vieja ciencia, son las malas prácticas ritualistas y los engaños pseudoesotéricos que abundan en todos los lugares del mundo, realizados por charlatanes engañadores o por personas, que a veces, usan mal sus dones, y que pese a su intensión positiva, terminan generando confusión. 
Por eso, en muchas ocasiones la Magia Ritual es confundida con otras prácticas, mal llamadas "mágicas" en las que se desconocen la Principios Universales y se logran manipular energías a través de métodos indignos y deshonrosos, como la manipulación de entidades densas o la movilización de emociones densas, realizando prácticas que generan daños a los elementos, a los consultantes y finalmente hacia el operador o ritualista por cumplimiento de la Ley del Karma.

Clasificación de los influjos energéticos

Los influjos energéticos son aquellas energías que se mueven de manera intencionada por una persona o grupo de personas, ya sea como producto de sus propias emociones o por deseos centrados sobre una persona en particular. Se derivan de la energía áurica de quien los libera y suelen llegar al afectado en cúmulos con una determinada forma astral o colores/vibraciones variables. Cuando son negativas se les llama “influjos nefastos” y suelen adherirse al aura de una persona en forma de larva astral. También pueden ser llamados así los parásitos emocionales que se transmiten de manera más directa a una persona por contacto físico-genético (congénito), o a través de relaciones sexuales, o cuando la relación entre dos individuos es estrecha, frecuente e íntima a nivel emocional.

Nosotros los clasificamos de la siguiente manera:

AUTOGENERADOS
EXTERNOS
INCONSCIENTES
EXTERNOS
CONSCIENTES
Generación propia de pensamientos y emociones que cargamos energéticamente en nuestra aura (formas mentales con contenido emocional).
Estos influjos propios son los más comunes, generalmente son negativos y son los que nutren los parásitos o roles del ego
Dirigir la energía de dichos pensamientos y emociones hacia un tercero a al ambiente sin tomar conciencia del acto en sí o de sus efectos.
Cuando son negativos los ambientes se cargan de “mala vibra” que las personas sensibles pueden detectar fácilmente.
Proyección intencionada y dirigida de la energía  propia o de otras entidades para un fin determinado, en ocasiones a través de rituales o procedimientos.
Con energía positiva de luz, le llamamos a este procedimiento “magnetismo a distancia” en los trabajos de sanación. Cuando se dirigen con el objeto de destruir o dañar, o se envían sin respetar los Principios Espirituales, se habla de magia negra o trabajos negativos.
























¿Qué es un Ritual?

Un ritual es un conjunto de procedimientos simbólicos o ceremoniales  destinados a la activación de las fuerzas dormidas del inconsciente o a la conexión de la conciencia del operador con la energía de otras entidades. Su finalidad es el dominio de las fuerzas de la Naturaleza que funcionan tanto interna como externamente en el individuo.
También puede definirse como una acción particular realizada de manera consciente y con un sentido trascendente que rompe con el automatismo cotidiano y permite recordar nuestro origen sagrado y nuestra permanente conexión con la Naturaleza, Yo Superior,  los Guías Espirituales o la Divinidad. En este sentido se logra la captación intuitiva  de las Leyes de la Vida para el “saber obrar” que representa la base de la Magia Alquímica o Trascendental.
Es un impulso evolutivo el ir despertando progresivamente nuestro poder interno humano y actuar de acuerdo a lo que nos corresponde. Sin embargo no todos los seres humanos han alcanzado dicho estado de Magia Interior o Alquímica para solucionar de manera oportuna sus conflictos personales y por ello, la práctica del ritual simbólico-energético,  es decir, el trabajo realizado a través de elementos de la naturaleza tales como el fuego, el agua, piedras y minerales, y los elementales de plantas y animales entre otros medios, solicitado a un practicante de la Magia Ritual como una ayuda externa, sigue siendo un alternativa positiva que permite a un consultante activar sus poderes personales que en la mayoría permanecen dormidos.

La fuerza (y por lo tanto el efecto) de un ritual simbólico -energético depende de dos factores principales:

1.         El desarrollo psíquico del operador (potencial despierto del Mago Ritualista)

2.         La apertura del beneficiario (fé) o vulnerabilidad del afectado (en rituales negros). Los pensamientos y las emociones son energías creadas y proyectadas que pueden afectarnos y afectar nuestro entorno.

Diferencias entre Rituales Negros y Blancos



Características del Pseudoesoterismo

  • ·        Prometen soluciones “mágicas” para cualquier problema o circunstancia utilizando para ello rituales negros (Ejemplo: trabajos de “amarre”, “dominación”, “separaciones” mal intensionadas, “curaciones” con entidades del bajo astral).
  • ·         Los trabajos realizados carecen de fundamentos psicológicos, filosóficos y espirituales.
  • ·      Los intereses económicos (Cobros exorbitados o engañosos) y el protagonismo predominan sobre el servicio.
  • ·    Los dones psíquicos del ejecutante son utilizados solo para su propio bienestar material (materialismo “espiritual”).
  • ·     Utilizan elementos simbólicos y espirituales como simples “mancias”, tales como la adivinación a través de Tarots y Runas. Cobran por la simple “lectura del aura”, por predicciones astrológicas, etc., convirtiendo estas prácticas en mero comercio, y no se toman como parte de un estudio espiritual serio o como medio de auto-conocimiento para el consultante.
  • ·    Las teorías que difunden están cargadas de dogmatismo y enfocadas hacia el egocentrismo ("solo te ayudas a ti mismo"), o buscan solo la “trascendencia” temporal (Misticismo discriminatorio) de la realidad actual como una manera de evadir el trabajo personal e interno individual y el compromiso social.
  • ·      Aprovechan la curiosidad  e ingenuidad de las personas para ganar popularidad, sin brindar orientación ni propuestas de crecimiento espiritual y social.


Falsa Mediumnidad



Estimado Horacio:



Quería preguntarle si ¿ha cuestionado alguna vez la
veracidad de los mediums, tarotistas, videntes, o clarividentes con
los cuales se ha contactado en el pasado y actualmente?
Hace poco supe gracias a un psicólogo sobre las técnicas o trucos
que se usaban en las pseudociencias, como la lectura en frio y en caliente.

La lectura en frío consiste en extraer información útil de la persona únicamente a partir de la observación cuidadosa de ella: su apariencia, cómo se viste, cómo habla, qué tipo de accesorios utiliza, qué edad tiene, de qué perfil socioeconómico probablemente proviene, etc. Sin que la persona diga nada de sí misma, el "lector en frío" puede encasillar al "leído" y puede aventurar afirmaciones que pueden estar, sino muy cerca, directamente sobre los hechos actuales y pasados de la persona.

Después de la observación inicial, el lector en frío lanza afirmaciones que ya pueden estar cerca de la "verdad" sobre la persona, pero son las propias reacciones de la persona las que van guiando al lector en frío en confirmar si sus afirmaciones son un acierto o un desacierto: si la persona no reacciona, frunce el ceño, niega... claramente, lo que está diciendo el vidente no es correcto y el lector en frío con experiencia hará correcciones a sus afirmaciones para guiarlas a algún punto donde las reacciones de la persona apunten a que esté sobre la pista correcta: los ojos de la persona o su boca se abren de impresión, se sobresalta, afirma inconscientemente con la cabeza, se ríe en complicidad, etc.

Por lo tanto, es la propia persona la que le confirma al lector en frío que sus "afirmaciones" van en la pista correcta o, incluso, que "es" correcta.

De esta manera, un lector en frío hábil puede adentrarse en la vida de un desconocido llegando a afirmar cosas aparentemente sorprendentes a partir de una fuente desconocida, pero simplemente es la misma persona leída, el intelecto del lector en frío y su habilidad para observar reacciones las que guían la lectura. Una característica clave de la lectura en frío es que las afirmaciones del lector parten siempre vagamente definidas, amplias e interpretables por el "leído" de muchas formas y sólo aparentan ser específicas; en la medida que la persona leída va consciente o inconscientemente "cooperando" con el lector en frío para validar (o descartar) sus afirmaciones, estas afirmaciones van adquiriendo poco a poco la precisión aparentemente mágica, pero si se observan en detalle, son vagas y genéricas.

¿Y de que se benefician estos mediums o videntes, etc? Pues de Dinero.
Una persona experimentada y avanzada en lectura en frío podría convencer y dar la sensación de ser "un verdadero medium" por saber más que otro "adivinador" menos experimentado en la técnica.
No pretendo ser escéptico ni moverle el piso a nadie, simplemente como humano busco la verdad con discernimiento de la información que adquiero.

¿Realmente existe la mediunidad? ¿O hay algo que no quiere que Crea?
Mi posición no es el escepticismo ni tampoco la creencia.

Respetuosamente

K.M.


Respuesta de Horacio


Dear friend: Sí, mi experiencia de muchísimos años con videntes, tarotistas y médium me dicen que la gran mayoría utilizan esos trucos para embaucar. Además, siempre está la influencia negativa de los espíritus que se comunican cuando no son de Luz. Eso no significa que por el otro lado no haya buenos médium. La mediumnidad existe y es una ciencia. Y de la misma manera como hay malos médicos y también los hay malos, así también hay malos médium y buenos médium. Hay que tener siempre cuidado. Como enseñara el Maestro Jesús, hay que ser prudentes como la paloma y astutos como la serpiente. Siempre lo que dice un médium, vidente tarotista hay que examinarlo a la luz de la razón y especialmente comparándolo con los hechos. Por eso nosotros usamos siempre la doctrina del dato estable, que significa que los datos que brinda un médium los tomamos con la expectativa de que pueda haber una verdad mejor. Si aparece un dato mejor, entonces se lo toma como cierto... provisoriamente. Hay un dato interesante a tener en cuenta, y es cuando muchos médium opinan sobre un asunto de la misma manera. Por ejemplo, si todos los médium dicen que la Tierra es hueca y por ahí un médium dice que es maciza, hay que sospechar que este médium puede estar equivocado y entonces hay que estar alerta. Un abrazo.

Horacio


Respuesta de Denyse

No es la primera vez que nos hacen esta pregunta y para las personas que necesitan medirlo todo a través de algún método y pasar sus observaciones por el tamiz de la razón, sin utilizar otras maneras de observar la realidad, resulta muy difícil aceptar nuestras respuestas o a lo mucho le parecerán insuficientes.
De todas formas lo que afirmamos de manera reiterada son dos cosas:
Primero que mientras una persona no se haya acercado al conocimiento que abre la posibilidad de que exista una manera más sutil de comunicarnos, ni entienda que la comunicación a través de la percepción de energías más sutiles se sustenta en las olvidadas a veces, leyes universales de vibración y correspondencia, y que la misma energía mental es también capaz de comportarse como una onda y puede ser captada por un receptor, dependiendo de la calidad de su "antena"; entonces no puede admitir la existencia de la canalización telepática.
Y segundo que mientras una persona no viva por sí misma la experiencia de la mediumnidad o la canalización, lo que pueda llegar a comprender de ellas, solo será para intuir o "creer" en su posibilidad, más no para tener certeza de ella. La mejor prueba para alguien es experimentarlo y comprobar como encajan las piezas del rompecabezas que de otra manera no has podido armar.
Algunos más escépticos han intentado someter a los medium a pruebas de conocimiento a través de los cuales juzgan si es posible el fenómeno en sí, pero usar este tipo de estrategias resulta arbitrario en ocasiones, porque esta habilidad no es una ciencia exacta y ningún medium puede eludir su probabilidad de error, especialmente si la emoción le juega en contra.
Sin embargo, Daniel pasó por varias pruebas que su escéptico hermano le realizó años atrás con las cuales pudo dejar su radical desconfianza y abrir la mente, y le sirvieron sobretodo al propio Daniel para confiar más en sus percepciones. Yo misma me cansé de sorprenderme por los aciertos que tenía en muchas de sus canalizaciones o en la percepción que tenía de personas de las cuales sabía perfectamente que él no tenía ni el más mínimo conocimiento -y la primera persona sobre la cual acertó y la que ayudó a sanar fue a mí misma-.
Por otro lado la gran mayoría de la información recepcionada por él a través de sus canalizaciones viene de eventos no estudiados previamente o de personas que nunca ha visto en persona, ya que vivimos en el campo y mayormente trabajamos a distancia. Las “coincidencias” sobre aspectos concretos de la vida de nuestros consultantes son generalmente advertidas por ellos mismos, que luego nos relatan.
En resúmen, solo vas encontrando las pruebas "que necesitas" cuando te atreves a vivir esta experiencia y te permites conocer las capacidades psíquicas de alguien.
También se dice que cuando alguien está listo en su interior para aceptar algo, no requiere de pruebas; comprender su mecanismo le es practicamente suficiente porque hay otras certezas acerca del conocimiento que sustenta estas habilidades y muchas otras relacionadas con el psiquismo o con la propia “magia”. Y generalmente estas personas ni siquiera la cuestionan, ni necesitan preguntar si existe o no.

Saludos

Denyse Gómez