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sábado, 29 de agosto de 2015

Principio de Eternidad


El octavo principio universal y el misterio del color negro



En nuestra realidad material, todo lo que conocemos tiene un comienzo y un final. Nuestra guía para lograr comprender los sucesos y la historia de cada cosa y de cada Ser es la temporalidad. Sin embargo más allá del tiempo y como fondo del mismo, se encuentra aquel “Eterno Desconocido” espacio donde todo es posible, todo es potencia y todo puede gestarse. Ese espacio es la ETERNIDAD como el Principio de los Principios, o el más oculto y misterioso rostro de Dios.
El Ser humano, al ser un habitante más de la experiencia temporal propia del mundo manifestado, y al encontrarse de alguna manera “atrapado” en las leyes inferiores propias de la materialidad o fisicalidad, no puede comprender o concebir mentalmente la Eternidad, a menos que logre un momentus sagrado con la chispa de Dios que reside en él y que es causa de su propia identidad o Alma ancestral.
Parte de la gran lucha interior y exterior del Ser humano tiene sus raíces en esta incapacidad, que se ha vuelto cada vez más evidente en los últimos períodos evolutivos, debido a la gran desconexión que vivimos con el Conocimiento Espiritual y con nuestra propia Esencia Divina. Este principio es mencionado tan solo de manera superficial por filosofías que conservan trazos de este conocimiento y por las religiones, siendo señalado como un “inaccesible misterio” para la humanidad, un atributo exclusivo de un Dios separado de la vida cotidiana. Nada más lejos de la verdad.
Y en esa inconsciente, y a veces desesperada búsqueda, por ese “sagrado vínculo” que nos atrae a muchos, que nos hace buscar lo místico y nos impulsa a descubrir la verdad detrás de las apariencias de este mundo velado por la materia, suele suceder que nos perdemos en medio del camino. Algunas veces el resultado es el fanatismo del extremo escepticismo que nos hace cerrarnos casi definitivamente a la vida espiritual y centrar nuestra atención en lo visible; otras veces caemos en las múltiples trampas de la seudoespiritualidad, disfrazada de dogmatismos también fanatizantes y expresados en los cultos donde “lo negro” se vuelve una marca de identidad.


¿Acaso es el color Negro, llevado por sacerdotes, monjes, jueces, agentes secretos, rockeros, darks, hechiceros y “satanistas”, un emblema de perdición?. En absoluto. Sin embargo en nuestro inconsciente colectivo surge un rechazo o, a lo sumo, un asustadizo respeto, por este color. La pregunta siguiente es ¿Por qué? Y también, ¿Qué relación tiene este color con aquella búsqueda trascendental? ¿Por qué hago alusión al Negro al hablar del Sagrado principio de Eternidad?
El color Negro es la forma materializada de la mezcla de todos los colores del espectro de la luz. Cuando digo que es la forma materializada, me refiero a que es la forma en la que podemos visualizar en el plano físico, dicha mezcla, y esto solo es posible cuando logramos densificar el color al espectro visible o impregnar de color un elemento sólido. Al mezclar desordenadamente todos los colores –el desorden es la forma más primaria del Caos Primordial-, como ocurre cuando mezclamos una paleta de pinturas, aparece el Negro. Esto es tan solo una correspondencia física, a lo que en Esencia sucede cuando no hay diferenciación alguna entre los 7 Principios Universales restantes. Mezclar los colores, por lo tanto, es un intento, fallido en el mundo físico, de unificar estos principios desde su origen, cuando no podía expresarse ni siquiera la Luz misma, representada en el Blanco Puro o Principio de Verdad.
Sin embargo, en el mundo físico, no existe otra manera de recordar este estado original de La Luz No visible, Neutra o Cristalina –que es el trasfondo de la Inmortalidad, de aquello que está más allá del tiempo y de la Manifestación, Lo Eterno-, si no es a través del Negro, y nuestra Alma, en su recuerdo más olvidado, aún conserva este saber. Por ello, el color Negro es el representante, manifestado a nuestra vista, del principio de Eternidad, ya que es inspirador de profundidad infinita y tiene la fuerza de “Aquel que todo lo puede” como potencial de acción en el mundo físico. El color Negro es el sombrero de copa del Gran Mago, de donde puede “sacar” todo lo imaginable.

Esta es la razón por la cual desde la más remota antigüedad, el vestir de Negro o investir a una persona con este color es representar u otorgar al otro una relación o poder oculto y sagrado. También explica porqué algunas personas llamadas a una búsqueda más allá de lo superficial, se refugian en el Negro, y lo usan a menudo como una forma de “ocultarse” o rebelarse ante la realidad visible; se identifican con el misterio, con “lo secreto” y con lo desconocido, vistiendo el Negro. La Magia y la hechicería a menudo usan el negro como emblema, en relación al conocimiento oculto que preservan en su esencia positiva. Los religiosos que continuaron con la tradición de la investidura negra, hoy en día han olvidado el significado más profundo de ser “Portador del Misterio de Dios”. El Negro es por lo tanto un color que debiera tomarse como el más sagrado y oculto de todos los colores, sin ser en sí mismo un color verdadero, pues el Negro como ausencia de Luz no existe en la Manifestación más elevada de la realidad.


Pero, estamos en un mundo de máscaras, mentiras y tergiversaciones, y esta es la causa de que este color también sea utilizado para atacar al mismo Principio de Eternidad que lo sustenta.
Toda cualidad alberga el germen de su opuesto, por Ley de Polaridad; y el mal uso de esta Ley del Principio de Voluntad –Acción, en un mundo de densidad como el que vivimos ha generado la dualidad “bien – mal” como un enfrentamiento o guerra de tensiones entre nuestras más egoístas máscaras o demonios, tanto internos, como sociales.
El mal es una realidad creada en este mundo de imperfecciones. Es el desvío de la Naturaleza Sagrada que es perfecta y única; y como todo desvío solo trae consecuencias involutivas. En este transfondo sobre el cual nuestro mundo transcurre actualmente marcado por el ritmo del Tiempo, el Principio de Eternidad se opaca, cuando sus leyes dejan de ser aplicadas de manera consciente y los símbolos que nos hacen recordarlo son usados para introducir falsos arquetipos, como el tributo a la Muerte, la práctica de la Magia Negra, o el culto al satanismo, como expresión visible de las fuerzas ocultas del ser humano para el interés egoísta y mundano.
El color Negro bajo un contexto oscurecido por la ignorancia, se convierte en un símbolo opositorio a lo que en su sentido más originario representa. Quienes han hecho mal uso de las leyes de la Eternidad, han ocultado de manera egoísta este poder transmitiendo la distorsión de la Muerte como verdad ineludible.
Si bien es cierto que la involución humana (su degeneración genética y espiritual) ha hecho del hombre actual un ser atrapado en las redes del tiempo finito, un ser copartícipe de la entropía, del deterioro de la materia y de la ruptura con el mundo espiritual, convirtiéndose estos aspectos en experiencias tangibles; también es cierto que tras esta aparente finalización existe un principio de continuidad que permite que la vida continúe su curso sin obstáculos.
A través de la ciencia el hombre ha redescubierto que la materia no desaparece sino que se transforma, y este mismo saber, como reflejo de leyes superiores, nos hace ver que todas las cosas, seres y sucesos sufren cambios una y otra vez, y que la muerte, tal y como la comprendemos, con sus rupturas, quiebres, desapariciones, tan solo es el lado “visible” de una realidad oculta que subyace en el fondo, una realidad donde rige el principio de ciclicidad.


Por lo tanto, aquellos voceros y pseudo-sacerdotes de la oscuridad, que usan la muerte y el daño, como forma de finalizar y entorpecer procesos humanos solo nos han contado la mitad de la verdad, ocultándonos que posterior a todo detenerse y a toda desaparición aparente, solo existe transformación y cambio, y una temporal destrucción de lo viejo para dar comienzo a lo nuevo. El verdadero sentido de toda finalización es la transformación de las formas y la transmutación de su esencia en una versión mejorada de lo preexistente. Es en esta ciclicidad en espiral, que encarna la Naturaleza misma, donde nosotros como humanidad podemos percibir un claro ejemplo de lo Eterno, de aquello que continúa VIVO más allá de las apariencias.
El mal uso del color Negro, por lo tanto, es solo una práctica ilusoria, que pretende generar el mal en mentes y vidas donde abunde el desorden, la confusión, la debilidad moral, la distorsión y el caos, pero que sus efectos finalmente resultan superfluos ante las conciencias despiertas, capaces de transmutar aquellas fuerzas opuestas a la luz en un potencial de experiencia y sabiduría. La Magia Negra que emplea el poder del rayo Neutro e Invisible, en simbolismos de un inexistente “rayo negro”, aún cuando pueda generar destrucción, solo lo hará en aquello que deba ser cambiado, creando dolor donde hay ignorancia y miedo. Por otro lado, el Mago Blanco de la Verdadera Magia Ritual y el Mago Alquímico que se transmuta a sí mismo, empleará el color Negro y canalizará el Principio de Eternidad, haciendo uso de esta fuerza para la destrucción de ese dolor y dar muerte a lo que por Naturaleza y Conciencia no debe existir: todas aquellas distorsiones, falsedades, emociones y energías obstructoras de la continua fluidez de la Vida.
Lo anterior obedece al conocimiento de que ningún color, ni siquiera el Negro, trae el mal en su finalidad, pues son solo expresiones de la Naturaleza que obedece a Los Principios Universales y su fuerza o poder de manifestación solo dependerán del buen o mal uso que se de a dicha fuerza.
El Principio Sagrado de Eternidad, es la matriz, sobre la cual se teje la creación, el espacio infinito sobre el cual se construye la realidad. Por eso, la fuerza de lo que representa y la energía neutra que invocada y conectada puede entrar a nuestra vida es tan implacable y profunda que necesitamos ser dignos y puros para su utilización y percepción. Este Gran Espacio divino desde el cual todas las cosas pueden Ser, donde todos los demás Principios tienen su nacimiento y trabajan al unísono requiere un nivel y una aspiración de máximo respeto y conexión con el propósito de vida y con el Alma. Sin esta dignificación humana solo podemos ser simples testigos de su arrolladora acción sobre las cosas temporales, débiles y falsas de este mundo, y sin el debido conocimiento podemos convertirnos en cómplices del montaje limitante de quienes se oponen a la evolución humana.

Esto explica la importancia de la Transmutación interior (Depuración o Catarsis), del trabajo alquímico que le debemos a nuestra Alma. El color Negro nos recuerda esta tarea pendiente de cambio y regeneración, y este conocimiento sobre la limitada forma en que podemos concebir Lo Eterno, debe ser una inspiración para intentar conectarnos con nuestras Esferas de Consciencia, haciéndonos conocedores de la vida inmortal a la cual podemos aspirar si nos encausamos a cumplir en la Tierra, lo que el Cielo demanda: los 7 Principios complementarios: Verdad, Amor, Espíritu, Voluntad, Inteligencia, Unidad y Vida aplicados a la vida cotidiana.

sábado, 4 de octubre de 2014

Ley de Generación


“La generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos”
Hermes Trimegistro – El Kybalión


He aquí la Ley final del Gran Principio Universal de la Voluntad-Poder, la clave a través de la cual se genera la realidad de lo existente. Comprendiendo anteriormente el origen mental y sutil de todo, los planos de manifestación de la Energía Espiritual, sus movimientos dentro de cada plano y polaridad, y su poder de generar efectos, entramos finalmente a dilucidar el cómo de la propia creación. Esta ley explica de qué manera la unión de la polaridad más poderosa que existe genera la vida: lo masculino y lo femenino operando en todos los planos y cuyos movimientos y proporciones han sido tomados por sagrados desde la antigüedad. Este acto de unión ha sido, pues la base, de las doctrinas espirituales a lo largo de los tiempos, y una muestra de ello es la marcada presencia de “dioses” con sus respectivas consortes, en toda la amplia mitología antigua. En la cultura oriental el Tao compuesto por el yin y el yang, es un ejemplo muy conocido de la unión inevitable entre este par de opuestos, que para el buen observador penetran toda la naturaleza existente.
Desde lo más visible lo masculino y femenino se expresa en el ser humano a través de su sexo, como forma material o biológica de manifestar la polaridad de manera más marcada. Una mujer expresa las cualidades femeninas de manera más visible mientras que sus cualidades masculinas permanecen más ocultas, mas no ausentes. En el hombre es lo opuesto, y de esta forma se genera un equilibrio y complementariedad en la relación de ambas expresiones. Pero es importante aclarar que para darse dicha manifestación natural, los masculino y lo femenino deben operar de manera fluida y clara desde otros niveles más sutiles, es decir desde la psique o Alma. Lo biológico es consecuencia de lo inmaterial y por lo tanto, si un ser tiene un Alma desconectada de los arquetipos o Principios Espirituales, la polaridad sagrada masculino/femenino también sufrirá distorsiones.
Algunas de las formas más conocidas del bloqueo de esta ley de generación son todos los conflictos relacionados con la confusión en la identidad y práctica de la sexualidad. No solo la homosexualidad puede ser entendida en este sentido como una dificultad de manifestar la polaridad sagrada, sino también la heterosexualidad que se aleja de la complementariedad de estas dos energías. El actual abuso del poder de la energía masculina y la negación del poder femenino que se puede observar a simple vista a través de las disfunciones sexuales, la promiscuidad, la pornografía y la violencia de género, entre otros conflictos, son muestras concretas de este mismo bloqueo.
Sin embargo los resultados de la generación de vida o realidad en tales circunstancias son mucho más profundos y se extienden a muchos otros problemas sociales. El conflicto individual por el abandono de nuestros principios sagrados femeninos y masculinos, son una causa clara del conflicto familiar y en cadena, del conflicto social; pues los efectos no solo se limitan a la expresión biológica de los mismos, sino especialmente a los roles psicosociales asumidos produciendo un desequilibrio total entre estos principios que recae sobre el estilo de vida del humano moderno. Para comprender esto sería necesario profundizar acerca de las cualidades masculinas y femeninas y cómo la sociedad actual –el ser humano dormido- ha dado prevalencia a unos sobre los otros generando un estado de caos. Por ahora mencionaremos algunas de estas cualidades:























LO MASCULINO                                              LO FEMENINO
Activo                                                                 Receptivo
Racional                                                              Intuitivo
Fuerte                                                                 Vulnerable
Competitivo                                                       Cooperativo
Independiente                                                    Apegado
Protector                                                            Conservador
Objetivo                                                             Subjetivo
Planificador                                                       Estratégico
Autónomo                                                         Confiado
Funcional                                                           Estético
Audaz                                                                Precavido
Controlador                                                       Sensibilizador
Reflexivo                                                          Meditativo
Superficial                                                        Profundo
Visible (Expuesto)                                           Oculto (Preservado)
Aplicativo (conocedor)                                    Práctico (experiencial)
Metódico                                                          Creativo-Recursivo
Limitador                                                         Conciliador -Flexible
Dirigente                                                          Ejecutor- Gestor
Conquistador                                                    Mantenedor
Exterioriza                                                        Interioriza

Es evidente que nuestra sociedad humana está enferma por la generación de una realidad donde los principios masculinos prevalecen sobre los femeninos rompiendo de esta manera el equilibrio natural que se requiere para generar una vida coherente y plena. Pocos seres humanos tienen un equilibrio dentro de sí mismo de estas cualidades, muchas mujeres para ser reconocidas socialmente y abogar por sus derechos han reprimido sus propias cualidades naturales para ir en búsqueda del paraíso ilusorio de la igualdad; muchos hombres han convertido su naturaleza en un muro infranqueable que impide el contacto con su propia alma femenina limitando el acceso a dimensiones superiores de su Ser. Y como consecuencia de todo ello los hijos fecundados y engendrados de tal distorsión han sido la enfermedad humana y social en todos los niveles.

Como parte fundamental de esta tarea que tenemos como seres humanos está, entonces, recuperar y darle su merecido lugar a las cualidades de esta polaridad sagrada, iniciando con la vida de cada uno de nosotros. La alquimia interior es un trabajo más que necesario para poner en orden nuestro mundo personal, reconociendo en primer lugar las emociones polarizadas negativamente tanto activas (que vienen del deseo) como receptivas (provenientes del miedo) y cuáles son los estados superiores de los cuales carecemos para fecundar sentimientos elevados y dignos. De igual manera nos permitirá ver los aspectos de nuestro ego que viven en campal enfrentamiento sin sentido y nos hacen olvidar lo esencial de despertar nuestras cualidades masculinas y femeninas, cuya complementariedad consciente nos permite generar una vida íntegra. 

viernes, 3 de octubre de 2014

Antimateria y antimundo


Hola Denyse cómo estás, te escribo para preguntarte si de verdad existe el antimundo ya que algunos científicos se basan en esta ley de los opuestos afirmando que si este mundo está hecho de materia debe haber otro mundo hecho de antimateria.

Hola C.:
El concepto de antimateria a mi parecer es una forma que la física actual usa para darle nombre a la polaridad no reconocida de la ciencia de la energía más sutil que es capaz de vitalizar lo existente. En vista de que hasta el momento muy pocos científicos han investigado en el terreno del ancestral "éter", y darle validez a las enseñanzas antiguas que hablan al respecto, se inventan este término y otros como "materia oscura", etc, para definir algo que en la naturaleza se expresa aunque de manera más difícil de percibir por nuestra conciencia actual.
Suponer la existencia de un antimundo, solo porque se inventaron un término llamado antimateria, sinceramente me parece un absurdo. Especialmente cuando se logra comprender que la materia no tiene en realidad un opuesto que la anule, sino que simplemente es la forma más densa (vibración más lenta en la naturaleza) de la energía Una que da forma a todos lo existente. Es decir, la polaridad de la materia es el Espíritu como extremo máximo de vibración de una misma energía matriz. Pero entre ambos extremos opuestos hay una serie de niveles vibracionales que los herméticos llaman planos de realidad.
Lo que basados en este principio es claramente posible en la naturaleza es la existencia de diversos "mundos" o estados planetarios que convergen en el mismo espacio tiempo con el mundo material que conocemos y que algunos confunden con mundos paralelos. En mi opinión son  simplemente los diferentes estados vibratorios en los que se expresan los cuerpos sutiles del planeta, así como ocurre en el ser humano, en el cual convergen un cuerpo vital (etéreo), uno astral, uno mental, uno causal y otro espiritual, aunque no podamos percibirlos claramente. El planeta, que es un ser vivo,  también los posee y por lo tanto de alguna manera son mundos o dimensiones de realidad en los cuales también se moviliza la energía vital. Como vez la ley de polaridad no se refiere a 2 planos de realidad que se oponen de manera determinante sino a los extremos de manifestación dentro de los cuales un abanico de posibilidades pueden expresarse en la naturaleza de un ser, de la misma manera en que no existe el negro por la existencia del blanco, sino un abanico de tonos luminosos intermedios que culminan en la ausencia de luz blanca que llamamos negro.
Para que puedas visualizar desde el punto de vista científico algunas de estos conceptos, especialmente lo de la "antimateria" y el éter te recomiendo el siguiente blog que me ha parecido muy acertado, especialmente con el tema de la energía orgónica y los descubrimientos de Wilheim Reich y otros científicos:
http://artursala.wordpress.com/author/artursala/
http://artursala.wordpress.com/2013/12/09/wilhelm-reich-y-el-descubrimiento-del-orgon-octava-parte-entrevista-a-james-de-meo/
También te recomiendo la lectura del artículo sobre las 7 leyes universales (ver “Leyes Universales” en este blog) que refuerzan lo referido a las leyes de polaridad y vibración:
Un abrazo


martes, 30 de septiembre de 2014

Ley de Causa-Efecto


“Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley”
Hermes Trimegistro – El Kybalión


Esta ley, conocida en oriente como la Ley del Karma, y cuya reinterpretación en occidente ha dado lugar a explicaciones, a veces superficiales, sobre las razones que causan las experiencias del ser humano, es una ley que simplemente hace alusión a la lógica de la naturaleza en la cual no existe cosa alguna que no tenga su origen. Por lo tanto esta ley aclara la inexistencia del azar o de la casualidad y atribuye esta manera común de explicar los fenómenos o sucesos a la ignorancia e incapacidad del ser humano de entender o visualizar los múltiples mecanismo de la vida en su profundidad.
De esta manera todo lo que no hemos logrado dilucidar de manera racional no pasa de ser otra cosa que un simple vacío de conocimiento con respecto a las misma leyes universales, las cuales debidamente estudiadas podrían aclarar todos los misterios del Universo. Los milagros, los fenómenos para normales, las vivencias dolorosas inexplicables y muchas otras cosas no resueltas por nuestra cuestionadora razón, podrían iluminarse bajo la simple aceptación de nuestra limitada condición humana y el reconocimiento de verdades superiores a las que debemos ser dignos de acceso.
El Ser Humano por lo tanto está llamado a trascender progresivamente los niveles cada vez más complejos y sutiles en los cuales esta ley universal se aplica hasta convertirnos más en generadores de causas que en supuestas víctimas inconscientes de efectos ajenos a nuestra comprensión. Esta es la propuesta del hermetismo para la aplicación consciente de esta ley: conocer cuáles son los móviles por los cuales nos encontramos aquí, cómo llegamos a ser lo que somos y conocer las acciones que nos llevan a experimentar el dolor y el placer y las que nos llevan por encima de tal polaridad para conocer nuevas y mejores realidades.
Esta ley nos obliga a ver alrededor el impacto de toda acción, no solo propia sino también de otros, así como la realidad que creamos constantemente tanto a nivel individual como en conjunto con otros –los efectos de las acciones del colectivo humano-. Esta toma de consciencia no puede estar, aislada por lo tanto, entre las partes de la sociedad, sino verse en relación a la influencia ejercida sobre los demás. De ahí que sea importante vernos como reflejos permanentes de nuestro mundo exterior y viceversa, pues esta ley nos ayuda a ver que la separatividad y el egoísmo son una ilusión en cuanto todas nuestras acciones están unidas a otras en una interminable red de causas y efectos, que se convierten en causas de nuevos efectos en una cadena que fluye en cada segundo de la vida.
Pero la gran mayoría de los seres humanos actúa sin darse cuenta de la fuerza de esta ley al punto de dejarse arrastrar por la oleada de efectos que otros generan por mera inmersión y aceptación de una realidad distorsionada o por repetición automática de lo que la gran masa realiza, bien sea por educación, marcas de la herencia o simple sugestión, sin cuestionarse la dirección o los efectos que puedan producir. Así, los círculos de causa-efecto se repiten una y otra vez sumiéndonos en un estancamiento evolutivo deplorable.
Cuando un ser humano decide despertar ayudado por la comprensión de esta Ley, se convierte en dueño y señor de sus actos, ya que comienza a tomar verdadera responsabilidad de sus consecuencias, asume su presente, lo confronta y evita repetir los mismos desaciertos que lo han desviado de su natural y más elevado Destino. Así esta ley empieza a aplicarse o manifestarse de manera positiva, los frutos o resultados que obtengamos serán cada vez más dulces y no tan amargos y eso será la señal de nuestro bien obrar. Ya lo decía el Maestro de maestros: “Por sus frutos los reconoceréis”, haciéndonos ver que la integridad humana es reconocida no por las palabras y las actitudes, sino por la realidad vital que cada uno de nosotros haya logrado crear, los efectos visibles de nuestra acción en el ahora.
De esta manera nos vamos alejando del aparente determinismo que nos agita como viento huracanado debido a los movimientos invisibles de las leyes y nos vamos acercando al Libre Albedrío, derecho de todo ser capaz de mover el barco de su vida en la dirección correcta usando estos “vientos” a su favor. Este progreso representa la verdadera liberación de nuestras propias ataduras internas y externas, sin olvidar que el comienzo de toda libertad real comienza en la elección consciente de aquello que nos eleva y no nos suprime, de integrar nuestros deseos, razones y necesidades a los Principios Espirituales y no a las meras conjeturas y opiniones sin fundamento de un sistema, una colectividad, una persona o una mente centrada en la mera supervivencia. Los siguientes artículos pretenden ser una guía para identificar el sustento de nuestras elecciones y dirigir la mirada a lo imperecedero.

Ley de Ritmo


“Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación”
Hermes Trimegistro – El Kybalión


Esta ley es la ley del segundo movimiento, el que se da dentro del espacio-tiempo. Es el movimiento desplazado que naturalmente existe entre las diversas polaridades que se forman en todos los planos de vibración. Es la ley que explica por qué la naturaleza se mueve a través de ciclos, pasando de un estado a otro con un ritmo asombroso: lo pequeño nace y se hace grande, lo grande o maduro se transforma en algo mejor, más sutil, o se reduce en la muerte; el día aparece detrás de la noche y siempre sale el sol después de cualquier tormenta. Nada se queda en un estado por siempre, siempre hay cambio, transformación, porque en la vida todas las leyes buscan alcanzar un equilibrio, un acercamiento hacia el propósito evolutivo del Universo.
Y es por esta finalidad de equilibrio o compensación, que nada puede quedarse detenido en una polaridad, y cuando se experimenta un fuerte extremo, esta ley se encarga de llevarnos al otro lado. De esta manera, al conocer los extremos que se encuentran fuera de nuestro Dharma -Destino o Propósito- nos vamos acercando a ese “centro” donde se halla la Verdad. Como dice la frase popular: “todo extremo es negativo” aunque hace referencia a los estados más densos de la experiencia humana donde lo activo y receptivo (derecha – izquierda) se turnan entre sí sin un ascenso de conciencia, y como dijimos respecto a la ley de polaridad en la cual “los extremos se encuentran”, las vivencias de ambas polaridades tienen una finalidad muy clara y es el aprendizaje de ese “Camino del medio” en el cual las cosas alcanzan estabilidad y en la vida humana el Alma adquiere la anhelada paz o imperturbabilidad del desapego, en la cual el dolor y el placer dejan de convertirse en ese angustiante miedo o ese deseo de control sobre nuestras vidas.
Parte del proceso evolutivo –y en el ser humano su retorno a la luz-, es asimilar cada experiencia comprendiendo la función que cumple esta ley y observar cómo opera haciéndonos vivir diferentes momentos que se nos presentan de manera opuesta: lloramos al día siguiente de haber estado en nuestra mayor euforia, o nos quejamos de la enfermedad después de abusar de nuestra vitalidad en el exceso, y la abundancia suele llegar luego de haber enfrentado la batalla de la carencia, por poner solo algunos ejemplos. Y en nuestro mundo emocional suele moverse con tal rapidez que con frecuencia nos confundimos en medio de agitados cambios internos: pasamos de la pasión al odio (rechazo) con relativa rapidez, y de la ira  a la tristeza o frustración cuando no aceptamos lo que vemos a nuestro alrededor.
Sin embargo cuando las polaridades son de ausencia/presencia a nivel de los Principios Universales, la tendencia de la ley es a llevarnos hacia la polaridad más sutil (presencia) que es la más afín a la esencia del ser humano. Es decir, si se experimenta con el odio, la ira, la pasión desenfrenada, las polaridades superiores según su naturaleza que son el Amor y la Voluntad y sus hijas: la aceptación, la paz, el valor, son las que se presentarán como únicas salidas a nuestros conflictos, para prevenir el dolor del ritmo de las emociones densas. Es por esto que los maestros enseñan la templanza y el autodominio, como medio de poder manejar esta ley del “péndulo”, para estabilizar nuestra alma hacia la polaridad más positiva. Este es el arte de la “neutralización” del cual habla el Kybalión y quien puede aprenderlo sabrá evitar los efectos de los movimientos extremos, no solo a nivel emocional sino también en las situaciones diarias. Es el desarrollo inteligente de la habilidad de no dejarse arrastrar por emociones, pensamientos y situaciones negativas por esta ley, sino que, conociendo esta ley, se actúe con previsión y firmeza para mantenerse en la polaridad más positiva y cercana al mundo espiritual. Por eso es importante conocer cuáles son esas polaridades positivas y activarlas diluyendo las negativas o densas.

La ley de ritmo podrá entonces seguir con su movimiento pero desde planos vibracionales cada vez más elevados dentro del ciclo natural del dar y recibir, entregar y entregarse, un reto y una meta para todo ser humano que busca transformar su vida.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Ley de Polaridad


“Todo es doble; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan todas las verdades son semiverdades; todas las paradojas pueden reconciliarse”
Hermes Trimegistro – El Kybalión


Dicen que en el Principio, La Fuente de Todo,
quizo conocerse a Si Misma.
Entonces lo primero que hizo
fue salirse de Sí para poder verse,
frente a frente, como quien se mira a un espejo.
Desde entonces no solo La Fuente pudo saber cómo era,
sino que pudo Ser muchas cosas más
para seguirse conociendo por toda la Eternidad.

La polaridad es un aspecto de la manifestación de la vida que se repite en todos los niveles vibratorios, ya que desde el origen de la vida misma, La Fuente o Gran Mente de Dios, salió de su primer estado de Potencia absoluta y pasó a un segundo estado de Expresión unificada sin perder el primero, es decir, 2 formas simultáneas de Sí mismo: Pasiva y Activa, que le permitieron Identidad y Manifestación en múltiples formas de vida.
Y a medida que la cascada de manifestación de dicha Vida (niveles de vibración) se iba alejando de la Fuente, las polaridades se fueron extendiendo también hasta su máximo extremo de posibilidad, lo que comprendemos como Espíritu-Materia: aquello que Es y lo que parece Ser, Presencia y Ausencia, Luz y Obscuridad.
Lo que nos dice esta ley es que toda polaridad pertenece a una misma naturaleza ya que comparten el mismo origen - la dualidad presencia/ausencia- y que no pueden existir mutuamente si alguna de ellas es inexistente. La obscuridad, por ejemplo, no puede definirse más que como ausencia de luz, y de manera similar ocurre con otras polaridades: el frío es ausencia de calor, lo blando es falta de dureza o firmeza, lo negativo es carencia de carga positiva, etc. Por eso, y gracias a la física cuántica, hoy en día sabemos que la materia no es más que energía densificada, es decir, la vibración más lenta de una energía superior; por lo tanto el Espíritu es energía vibrando a la máxima velocidad posible y es origen de todo lo manifestado. Y el hecho de que todo lo que conocemos sea visto como extremos opuestos es sólo porque es la misma energía espiritual vibrando en grados diferentes, y por lo tanto si se cambia la vibración aumentándolo gradualmente de un estado a otro, un extremo puede terminar transformándose en su opuesto.
En síntesis, los opuestos lo son tan solo por una distancia que existe en las diferentes escalas de vibración, y el hermetismo enseña que existe la posibilidad de reducir esa distancia, a lo cual llama polarización: pasar de un extremo a otro. De hecho la esencia de la evolución consiste en ello: la transmutación de la energía material en energía espiritual y la elevación vibracional en cada plano.
En el Plano Físico, los experimentos científicos actuales pueden dar cuenta de cómo un elemento complejo puede convertirse en uno simple y viceversa. En la biología humana el paso de un opuesto a otro se da, por ejemplo, cuando las sustancias bioquímicas actúan como mensajeros y dan lugar a reacciones electromagnéticas, descifradas por nuestro cerebro; o cuando una molécula se convierte en una célula en energía potencial que se almacena como una determinada carga electromagnética, para ser utilizada posteriormente (Formación del ATP). De esta manera elementos bioquímicos y cuantificables, se pueden convertir en elementos biofísicos, eléctricos y magnéticos cada vez más difíciles de medir. El corazón humano, por ejemplo, se sabe que es mucho más que un  músculo autónomo: es un centro de proyección de energía magnética. Hoy en día se conoce que nuestro ADN es un medio físico de almacenamiento de “información” (conocida como memoria celular); pero ¿qué es la información?, ¡es energía mental que se expresa en nuestra biología! Dos energías vibrando en diferente sintonía, visible una e invisible la otra que comparten espacio dentro de nuestro cuerpo humano. Dos opuestos que intercambian lugar permanentemente.
Si pasamos ahora al Plano Mental humano, por ley de correspondencia podemos entender que esta misma ley se aplica a dicho nivel. ¿Cuáles son las polaridades más comunes que vivimos los seres humanos? Las emociones opuestas como el odio/amor, valor/miedo, tristeza/alegría, por mencionar solo algunas, y también las actitudes que de ellas se derivan en conjunto con pensamientos que las alimentan: pasividad/actividad, negligencia/diligencia, orgullo/humildad., etc.

La psique humana está plagada de estos extremos, de los cuales vamos y venimos sin comprender lo que nos ocurre –que es la aplicación de la siguiente ley que veremos-, con mayor tendencia a mantener muchas veces la densidad de una emoción que la sutileza de un sentimiento verdadero. Nuestra Psique por lo tanto es de naturaleza dual y muchos autores lo han descrito de diversas maneras cuando hablan de lo Consciente/Inconsciente o Personalidad/Sombra  y esto se debe a que la “Ausencia” le ha ganado a la “Presencia” espiritual, y donde la Luz de los principios espirituales no está presente, el espacio se llena con aquello que No Es, que es ilusorio, y sin embargo causa dolor, enfermedad y muerte. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Ley de Vibración


“Nada es inmóvil; todo se mueve; todo vibra”
Hermes Trimegistro – El Kybalión


Esta hermosa ley es la base de la vitalidad del Universo. Es la ley del primer movimiento de la Luz Espiritual expresado como onda-sonido y nos explica a su vez la manera en que la Energía Universal, viaja a través de todas las cosas existentes, usando “ropajes” de diversa densidad.
A través de esta ley comprendemos como la Gran Mente del Eterno se abre a múltiples formas de vida creando diferentes escalas de manifestación vibratoria. Ese Uno indivisible (primera ley), se divide sin perder su esencia (segunda ley), y sin embargo logra que cada criatura conserve una característica especial: su grado propio de vibración de dicha energía primera.
Al hablar de vibración, entonces, nos acercamos a la manera en que la Substancia primordial con la que están hechas todas las cosas, cambia de forma, moviéndose, desde una velocidad máxima –a nivel espiritual- hacia una velocidad tan lenta que pareciera ausente de dicha vitalidad-como podemos ver en la expresión más densa de la materia. Entre ambos extremos encontramos una gran escalera de diversos estados vibratorios que podemos llamar planos de energía o de vida.
En el Kybalión, a estos planos se les llama, planos de correspondencia, ya que entre ellos se aplica la segunda ley como hemos explicado previamente. Estos planos se resumen allí en tres grandes planos que son: El Plano Espiritual, el Plano Mental y el Plano Físico, y se explican ampliamente en dicho orden, desde una velocidad vibratoria alta a la más baja. Por eso el Kybalión explica que a mayor vibración, mayor es la posición en la escala de planos.
El Ser humano, comprendido desde una visión integral, cuenta con un cuerpo físico perteneciente al plano físico y una energía psíquica que es instrumento de su identidad –su Alma- que vibra en el plano mental. Sin embargo no dejan de ser ambas vestiduras o herramientas de su existencia para los fines de las circunstancias vitales que ha elegido y más allá de aquellas, su esencia Espiritual, propia del plano Espiritual, late silenciosamente en él, dándole su verdadera Vida. Por eso se habla del hombre como un pequeño universo entre uno mayor, un ser que habita varios mundos o dimensiones al mismo tiempo, y es conocedor de su multidimensionalidad.
De la misma manera en que los 3 planos vibracionales cohabitan en el ser humano, todos los aspectos de su vida y las diferentes formas de expresión de sus dimensiones tienen también una vibración particular. Comenzando por su anatomía integrada por diversos tipos vibracionales de materia –desde los densos huesos hasta la delicada red de circuitos electromagnéticos y corrientes de energía vital -, y terminando con un mundo psíquico casi desconocido por quienes pretenden estudiar su Alma.
Si empezamos a reconocer que toda emoción y todo pensamiento humano hacen parte del Gran Plano Mental, compartido incluso con otros Seres, y que éstos también pueden tener diferentes grados de vibración, desde lo más denso a lo más sutil, veremos que no es tan complejo observarlos y darles un determinado orden que nos permita posteriormente transmutarlos o “moldearlos” con la ayuda integrada de las demás leyes.

Conocer las diferencias vibracionales que existen, entonces, es una clave básica para comenzar el camino de autoconocernos y entrar en los escurridizos pasadizos del alma, especialmente cuando ésta, desviada de las leyes naturales, cuya expresión en el plano mental derivan de los Principios Universales, se enferma inexorablemente, contaminada por aspectos parasitarios que no corresponder a la verdadera Naturaleza más pura del Ser Humano.

Para ampliar este tema ver en"Consultas": Planos Vibracionales y Reinos Naturales

jueves, 25 de septiembre de 2014

Ley de Correspondencia


“Como arriba es abajo, como abajo es arriba”
 Hermes Trimegistro – El Kybalión



Esta segunda ley universal explica cómo la Unidad Mental del Universo, explicada en el primer principio, se expresa en una multiplicidad de formas de vida, y sin embargo conserva en cada individualidad, aparentemente separada de esta Unidad, el germen, la memoria o estructura básica de su origen. Esto quiere decir, que por más pequeño y denso que sea un Ser, siempre guardará similitud funcional, una especie de organización repetitiva, con aquellos Seres superiores a él que intervinieron en su existencia.
La creación se desenvuelve progresivamente desde La Fuente Única hasta sus múltiples manifestaciones sin perder así su esencia vital. Toda criatura del Universo conserva la “imagen y semejanza de su Creador”.
El ejemplo más actualizado de esta ley, tomado de los re-descubrimientos científicos, es la descripción del fenómeno “fractal”, en el cual cada especie o unidad posee en sus propias estructuras básicas la misma organización geométrica y matemática de dicha unidad. Esto puede observarse con nitidez en los árboles observando su crecimiento o mirando simplemente como las hojas conservan la misma forma de toda la estructura en su conjunto.
Esto significa que en lo más pequeño se puede observar lo grande y viceversa; lo superior se ve reflejado en lo inferior, lo invisible en lo visible. La Correspondencia nos muestra esa relación de parentesco, esa marca ineludible, que todo Ser o creación guarda de su antecesor. Basta con mirar la configuración de una galaxia para ver en ella la imagen de nuestras propias “galaxias interiores”, ese conglomerado de células que se entretejen en bellas y organizadas unidades–órganos dentro de nuestro cuerpo físico-; o ver en un sistema estelar el mismo orden que mantiene un átomo. 


COMPARACIÓN ENTRE UNA HOJA, LA CIRCULACIÓN SANGUÍNEA Y UN MAPA HÍDRICO

Es evidente que en esta labor, la Naturaleza es una verdadera experta en copiar figuras y esquemas, obedeciendo una orden sabiamente definida por el Gran Arquitecto.
Los Seres Humanos, imbuidos en esta coherente repetición de esquemas, no escapamos a esta ley. Cuando mencioné anteriormente que tenemos el potencial de construir nuestro microuniverso, hacía alusión a la correspondencia que existe  entre nuestro mundo personal y el Universo, pues para ambos rigen las mismas leyes.

En una antigua ciudad llamada Delphos reza en una pirámide la siguiente inscripción: “Conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses”. Esta sabia frase nos brinda una clave acerca del estudio de la Naturaleza y sus orígenes, a partir de la observación de nuestra constitución humana, y viceversa. Cuando el Ser Humano descubre que no sólo posee una materia densa, encuentra que “eso invisible” que anima su cuerpo proviene de “algo invisible” que también da vida al Universo. De la misma manera, al observar la Naturaleza, el humano descubre cómo pueden funcionar sus propios mundos interiores, tanto materiales como energéticos[1].
Sin embargo, a lo largo de los últimos milenios en los cuales la humanidad ha mantenido en la trastienda la verdad que encierra esta ley, venimos atravesando un largo ciclo de alejamiento de la sabiduría alojada en la Naturaleza; una clara desconexión con el Universo que mantiene su indivisibilidad gracias a estas dos primeras leyes.
Las consecuencias de este “olvido” de cierta manera las conocemos todos: una evidente desarmonía interior y exterior, una falsa separatividad que genera enfermedad, conflicto y destrucción. Aún así, bajo estos aparentes males se esconde, como veremos más adelante, el germen de la sanación humana.
El recordar esta ley es, entonces, una necesidad imperiosa para la transformación humana. Recordar que nuestro cuerpo refleja los estados del alma y que el alma se expresa en el cuerpo permanentemente, es entender a nivel humano este principio. Darnos cuenta que nuestra forma de ser, de actuar, de sentir y de vivir, afecta a otros Seres y al Mundo, es comprender el hilo de correspondencia que nos hermana.
Cuando algunos psicólogos nos hablan de que la vida es un espejo nuestro y nosotros somos también espejo de otros, se refieren, quizás sin saberlo, a este principio. Cuando la ciencia médica abre sus puertas a la sanación interior para ayudar a nuestra parte física, está siguiendo la ruta que enseña esta ley. Estamos pues, en un momento crucial de cambio donde este arcano conocimiento vuelve nuevamente a abonar los vacíos de lo que hasta ahora el Ser Humano no había comprendido; pues, gracias al estudio y aplicación de esta ley,  los falsos límites que nos separan por dentro (cuerpo-mente) y por fuera (relaciones humanas), se podrán romper al fin, para detenernos a contemplar la verdad de que Todos somos Uno.




[1] La diferenciación entre materia y energía se realiza acá para mayor comprensión del lector, a pesar de que el Kybalión, y recientemente la ciencia actual, reconocen que no hay diferenciación real entre ambos, ya que la materia es energía densificada.

martes, 23 de septiembre de 2014

Ley de Mentalismo



Introducción a la Ley: “El Todo es Mente; el Universo es mental”

El Mentalismo es la Gran Ley de las leyes del Principio o Voluntad; sobre ella se apoyan todas las demás leyes que mencionaremos. Esta Ley nos recuerda nuestra Unidad con todo lo existente. Es el fundamento de la verdad que afirma que el Universo y todo Ser que hace parte del mismo (incluidos nosotros los humanos), son una proyección, para algunos entendida como emanación y para otros como creación, de la Mente Infinita del Eterno. En otras palabras, toda lo existente se encuentra o vive en la Gran Mente de Dios.
Somos producto por lo tanto de la Imaginación (Imagen en Acción) del Eterno y esta es la razón por la que todos sin excepción somos sus “hijos”. Todo espíritu existente lleva por tanto la herencia sagrada de su Mente bajo la forma de una “mente” limitada que difiere de grado en cada Ser, hecho que se comprueba en el hermoso orden de la naturaleza y la inteligencia de sus criaturas. El Ser Humano por su parte posee una Energía Mental iluminada con la facultad de auto-percibirse a sí misma como tal, lo cual le lleva a una tarea sagrada: la de imaginar en menor escala su propio universo, es decir, crear el mundo en el que vive.
Todos los Seres Humanos, por lo tanto, hacemos parte de un gigantesco Sueño, en este Universo, que como dice sabiamente el Kybalión, es “nuestro hogar”. El Sueño del Eterno es la Gran Ilusión y, paradójicamente, es un sueño real para nosotros en el cual es menester estar despiertos y atentos para poder apreciarlo y crecer dentro de él. De esta manera, podremos cumplir con tres nobles tareas, que considero, son el sentido de la encarnación humana: Aprender, Servir y Disfrutar.
Si bien, la ciencia actual, viene cada vez más corroborando esta verdad sobre la ilusión del mundo físico, a través de increíbles descubrimientos acerca del comportamiento de la materia y la energía, no por ello debe el alma humana restarle trascendencia a la existencia, por más grande que sea el grado de densidad en la que la vida se exprese. Aunque todo sea una ilusión en esencia, esto no significa que cada vivencia y cada cosa del Universo merezca estar infravalorada por nosotros sino al contrario: descubrir esta Ley equivale a aventurarse a abrazar y observar amorosamente todo alrededor. De no ser así, pasaríamos al otro extremo de la ignorancia, una especie de apatía egoísta, manchada de falsa superioridad, que nos haría sentirnos como “dioses” y no obstante ser finalmente seudodioses lánguidos y tan dormidos, como los hermanos ciegos que se angustian por el solo hecho de vivir, apabullados por una realidad aparentemente abrumante. Perderíamos todo el sentido de vida, del cual el Universo está plenamente cargado.
El verdadero Humano Vivo, El Ser Despierto, asume como real cada momento de su vida, cada acontecimiento y cada contacto con la materia misma y con toda la vida que lo envuelve, pues solo de esta manera descubre el gozo del Amor y la fuerza de su conquistada Voluntad.
¡Cuánto lograríamos alcanzar, si como humanos, lográsemos aprovechar la oportunidad que tenemos de crear nuestra propia vida a través de nuestra propia Esencia Mental heredada por la Fuente de Todo! Abriríamos sin duda alguna la puerta de la paz que nos hará ver lo inútil del miedo y el rechazo, lo innecesario de la agitada carrera detrás de los deseos compulsivos del ego; y lo fútil de perdernos en el dolor por aquello a lo cual nos aferramos. Descubriríamos al fin el secreto por medio del cual podemos conducirnos voluntariamente hacia la vida que soñamos vivir. Este texto pretende ser un comienzo que nos acerca a esa clave primordial que nos ayude a vivir con una mayor Conciencia.

Sobre la Creación de Realidad y el Mentalismo

A continuación anexamos a la presente lectura algunas ideas del libro “La Gran Ramera y todos sus hijos” del escritor Ramiro de –Granada que nos aportan mucho sobre esta Ley:

La realidad no es lo que vive una conciencia individual, sino un estado natural de las cosas, completamente independiente de las percepciones de un observador. Te lo explico más detalladamente: La realidad es la Precipitación de una Voluntad, la concreción del deseo de una conciencia, en todos los planos de existencia de un Universo en particular.
(…) Al inscribir en el plano mental, el molde de lo que debería ocurrir, estás generando un mentalismo. Y aunque eso [lo imaginado] te proporcione algún placer, es sólo la primera parte de una "realidad", y se llama visualización. (…) Esta energía vital [el placer emocional], será aplicada luego para realizar lo visualizado. (…) la situación debe ser producida de tal modo que deberás hacer una planificación, es decir la segunda fase de la realización. Luego, si gastas toda tu energía psíquica en planificar hasta el último detalle, corres el riesgo de no tener ni ganas de pasar al punto siguiente, (aunque a veces esta parte del proceso resulta acumular energía en vez de perderla).
(…) Mientras que la visualización es un molde en el plano de la idea-forma (que es una parte del plano astral) para estar seguros de lo que realmente deseamos, la planificación –en cambio- es un proceso frío, mental, que debe hacerse lo más libre posible de factores emocionales. Ni alegría ni tristeza, ni pesar, ni nada. Debe disfrutarse como de cualquier tarea creativa, pero nada más.
-O sea que la visualización sí puede disfrutarse emocionalmente, pero no como una masturbación mental, sino como una planificación emocional. Luego la planificación mental es el uso de la inteligencia que determinará el método a aplicar. ¿Es así?
-Así es. Y ya que lo entiendes, te explico lo que sigue: Luego de elaborada y repasada meticulosamente la planificación, (…) se pasa a la aplicación del Verbo Creador.
(…) El Verbo Creador es la aplicación de un sonido, de una palabra o de una frase, mediante la cual se completará y activará el molde formado durante la visualización. Para ser más claro, digamos que un arquitecto se pasa unos cuántos días visualizando una casa. Sueña placenteramente con ella durante ese tiempo, pero luego tiene que pasar a la realización de los planos. Allí debe dejar casi todo lo emocional y sacar fríamente las cuentas de material, tiempo, cálculos matemáticos de toda clase y aplicación de algunas leyes físicas. Después tiene que decidir el momento de empezar la obra. La mayoría de las personas aplican el Verbo en forma inconsciente.
En algún momento, cuando ya todo ha sido suficientemente visualizado y planificado, las personas
dicen "Amén", "Que así sea", "Abracadabra", "Eso es lo que voy a hacer", etc., mientras retienen en la mente una síntesis de lo que harán realmente. Este Verbo se dice una única vez en relación a una misma realización, a viva voz, o se piensa muy claramente (pensamiento con sonido mental), o se hace alguno de los mantrams de poder que sólo deben manejar los Magos responsables.
Inmediatamente aplican el cuarto punto que es Concreción, es decir aplicación total de la Voluntad
de acuerdo a lo planeado, con lo cual se completa el proceso de realización.
-Así que el proceso completo está formado por Sentimiento (visualización), Pensamiento

(planificación), Palabra (Verbo) y Acto, que sería la aplicación material.”

lunes, 22 de septiembre de 2014

Las 7 leyes de la Voluntad-Acción aplicadas a la vida humana



¿POR QUÉ HABLAR DE LAS LEYES UNIVERSALES?

Podría parecer complejo hacer referencia nada más ni nada menos que a las leyes que rigen la vida en el Universo, y sin embargo, nada más simple y básico, ya que al ser estas leyes, la primera base sobre la cual funciona todo, a manera de esqueleto o estructura que sostiene lo existente, toda ciencia, arte o ideología puede sustentarse en ellas, incluso el casi insondable conocimiento que nos acerca al comportamiento humano.
La filosofía hermética ha enseñado desde hace miles de años, la clave de la vida a través de estas leyes, indicándonos cómo su estudio y debida aplicación nos puede ofrecer una mayor comprensión, no solo de la manera en que El Universo –Macro se desenvuelve de una manera sorprendentemente ordenada y coherente, sino también, y de manera especial, cómo ese otro universo –el microuniverso humano- se forma y se reforma en su escalera de ascenso evolutivo.
Gracias al descubrimiento de la Tábula Hiperbórea (fig. 1)  que contempla y sintetiza dichas Leyes Universales, pude ver que la siguiente descripción representa tan solo el comienzo de un largo camino hacia la comprensión del funcionamiento general de la naturaleza y el mundo. Sin embargo, mencionar todas estas leyes exigiría un libro entero de análisis y correspondencias aplicadas al ser humano y mi interés es por ahora, relacionar aquellas siete leyes del principio de Poder o Voluntad, contempladas en el libro conocido como “Kybalión”, con aquellos aspectos que he encontrado en la conducta humana y que de alguna manera por ignorancia y por la decadencia de los fundamentos básicos espirituales dentro de cada ser humano, dan cuenta de la confusión, la enfermedad y el conflicto, desvíos sin duda del camino natural al que conduce la aceptación y cumplimiento de tales leyes en la vida cotidiana. Mi intuición me condujo a pensar que, siendo tan claras y coherentes estas leyes, la causa de nuestro caos actual podía ser en gran medida producto de una pérdida de entendimiento, respeto y aplicación de estas leyes universales y era necesario, entonces, volver a ellas y recordar nuestros orígenes.

Las siete leyes del Kybalión corresponden a las leyes del principio “Principio” o Voluntad

Cuando al fin decidí adentrarme en el estudio serio de estas siete leyes, descubrí que éstas, por sí solas ya daban una  pauta básica para el estudio de otras materias de interés para mí como la sanación y la educación, áreas del saber que a su vez exigían profundizar en la esencia y las constitución del Ser Humano de tal manera que al comprenderlos, pudiera proponer una ruta coherente hacia la armonización de la vida humana y ayudar a reconstruir el equilibrio que ha perdido en su interior y en su relación con otros Seres.

A medida que me dejaba permear de las palabras contenidas en el Kybalión, muchas ideas previas sobre el mundo emocional fueron cobrando solidez y empecé a ver con más claridad que esta enseñanza no solo era una invitación indirecta a conocernos como humanos, sino también a poner en práctica las leyes mismas, afrontando con valor el reto de aprender el arte de la verdadera alquimia.


SINTESIS DE LAS SIETE LEYES

En la portada del Kybalión reza:

“Los principios de la verdad son siete:
1.       Todo es Mente (Mentalismo)
2.       Como es arriba es abajo (Correspondencia)
3.       Nada es inmóvil: todo se mueve; todo vibra (Vibración)
4.       Todo es doble; tiene dos polos, su par de opuestos (Polaridad)
5.       Todo fluye y refluye (Ritmo)
6.       Toda causa tiene su efecto; todo efecto, su causa (Causación)
7.       La generación se manifiesta en todos los planos (Generación)
Quien comprenda esto perfectamente, posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del templo de abrirán de par en par”

Cómo veremos en otros artículos posteriores, esta magia de la que acá se habla, es mucho más valiosa que todo el oro del mundo, es el Oro interior del Ser humano que espera latentemente que su Alma lo descubra, lo refine y lo pula, de tal manera que la transformación profunda, las transmutación de su propia condición pueda darse. Y esta misma llave mágica es a su vez la que abre el entendimiento y el corazón, para que podamos acceder al templo de la Sabiduría, viviendo la aventura previa de abrir las diferentes puertas de conocimiento que hacia ella pueda conducirnos.
El orden de estas leyes guarda una coherencia y tiene una finalidad clara. La primera rige sobre las siguientes y cada ley anterior a cualquiera de ellas se considera superior, por ser más elemental; lo cual permite que podamos adquirir un dominio de ellas para usarlas a nuestro favor y la de otros. Si las analizamos en su orden ascendente nos daremos cuenta que desde la última hasta la primera, cada vez es mayor el acercamiento hacia el Mundo Espiritual, y a nuestra percepción de Dios, Absoluto o Gran Ser, la Gran Mente Universal, o como es llamado en el Hermetismo, el Todo. Me referiré a Él en este artículo como el Eterno y la Fuente.

Entre estas leyes también existe una relación íntima e indisoluble. Comprendidas de manera individual son solo teoría, pero una vez podemos descubrir cómo se tejen entre ellas para comprender la realidad, vemos al Universo y a todos los Seres en movimiento a través de ellas.

Sin embargo cuando recién aprendemos algo, para nuestra limitada mente es necesario separar y definir conceptos, lo cual intentaré hacer a continuación, no a manera de resumen del mismo Kybalión, libro al que cualquiera podrá acceder si desea profundizar en ellas, sino, más bien como un compartir personal, sobre cómo asimilé estas leyes para asociarlas a la vida propiamente humana. El propósito de la siguiente descripción es acercarnos progresivamente al interior del Ser Humano, regido como todo Ser, bajo estas leyes y luego comprender la manera en que esta filosofía nos enseña a iniciar el viaje hacia la transmutación interior.