Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de enero de 2015

La existencia de Dios




Pasando a otro tema. Yo soy católico creo en Dios pero me doy cuenta que cada vez lo conozco menos. O más bien que los hombres lo han tergiversado tanto que la religión es solo una camiseta. Hay peligro espiritual?
Así como creo en el bien creo en el mal.
De todas formas hay secuelas psicológicas, creencias en el subconsciente.




Apreciado consultante:

La dificultad de “conocer a Dios” está en la intención común de los seres humanos de racionalizar el tema espiritual. La principal barrera es intentar definirlo y ubicarlo en un espacio tiempo. Si atendemos a las explicaciones que algunos seres de mayor conciencia han dado a la humanidad, de que Dios, más que una entidad es La Verdad absoluta, el máximo Bien, El Amor pleno, La Luz máxima , La Finalidad última y a la vez la Fuente primera, creo que cualquier definición escapará siempre a nuestra razón. No podemos creer en un Dios, sino sentirlo y vivirlo dentro nuestro para poderlo ver en Todo. En mi experiencia lo he percibido más como “Aquello” que mantiene unidas todas las cosas de la Existencia, y con lo que me hace ser uno con todos. Al mismo tiempo siento que es la fuerza de impulso hacia una versión cada vez mejor de mí misma, puesto que es el anhelo superior en quien deseo fundirme una vez culmine mi tránsito por la aventura de la vida misma. Pero esta es tan solo mi postura y debes encontrar la tuya, tu propia conexión. Para hacerlo no hay fórmulas ni recomendaciones. Tan solo un despertar interno, una recuperación del sentido de la propia vida. Lo único que quizás sea común a nosotros es que vinimos al Mundo a disfrutar de un viaje, a aprender de todo y servir a todo ser. Moverse en estas premisas, creería yo, es haber encontrado a Dios.
En cuanto a la religión… bueno, muchos nos hemos sentido defraudados alguna vez por las formas religiosas, pero considero importante respetar cada camino elegido por nuestro hermano, cada “estación” de su espíritu en su respectivo viaje y la religión siempre ha sido un medio para muchos de satisfacer el impulso devocional hacia ese “Dios” que se esconde en nuestro corazón. Pero el “encuentro con Dios” no pasa por ponerse como dices esa “camiseta”, es un asunto netamente personal, y al mismo tiempo compartido, no desde la creencia común en dogmas o teologías, sino en el servicio y el amor que podemos despertar para ofrecer.
Me llama la atención que preguntes por “el peligro espiritual”. Sinceramente desde mi opinión ambas palabras son excluyentes. El peligro denota miedo, más que riesgo. La espiritualidad es justamente la liberación del miedo. El único peligro que observaría quizás es el de no permitirse vivir y explorar los caminos elegidos, por miedo a “equivocarse” en ellos. Somos seres con libertad de elección y los errores son, a la larga, beneficios, pues enriquecen de experiencias nuestro andar. Así que si a esto te refieres, quizás puedas liberarte de ese temor. Si tu pregunta se refiere a otro asunto te pediría en ese caso me aclares tu pregunta.
Cuando hablas de secuelas psicológicas, tampoco sé bien a que te refieres. Interpreto que quizás estés buscando explicación a la “creencia” humana, dentro determinado dogma religioso, en la “salvación”, como profunda necesidad inconsciente del ser humano de encontrar respuestas o liberación de su propio dolor… La educación misma, aunque no es propiamente una “secuela” tiene mucho que ver también. En todo caso es diferente “creer”, que tener fé como certeza o convicción, basada en la experiencia personal de una verdad interior. En este sentido no se trata de aprendizajes, ni secuelas por necesidades inconscientes, sino de verdadera espiritualidad.

“Me gustaría pasar por esta existencia haciendo bien. Pero pienso que para hacer el bien hay que empezar por uno mismo. De ahí mi interés por este tema. Gracias por su atención”

Gracias por escribirnos. No te desanimes en tu búsqueda y sigue trabajando en ti mismo.
Un abrazo



sábado, 27 de diciembre de 2014

Felicidad y Autorealización


Asesoría brindada en el 2010



Hola C.,

Gracias por abrirte a nosotros y contarnos tu vida. He tomado algunas de tus palabras para darte mi opinión y tratar de ayudarte desde lo que hacemos.
Me di cuenta según lo que me escribes en que has resaltado que no eres una persona feliz y estás insatisfecha con tu vida. Lo que en mi parecer es el núcleo del asunto. Dices que "No soy una persona feliz, no me siento a gusto con lo que hago, y siento como si esta no fuera mi vida… no se cómo explicarlo pero así me siento". No es necesario que expliques porque sabemos lo que se siente. Sin embargo, desde nuestra experiencia hemos aprendido que aquello que nos hace "felices" tiene que ver mucho con la actitud que decidimos tener frente a la vida y todo lo que se nos presenta. Ser feliz es un estado natural, que nosotros sepultamos en la tierra cuando estamos ciegos y somos incapaces de ver las cosas buenas. Nada es totalmente malo... pero entiendo tu estado y para comenzar a sentirte mejor, debes empezar por confiar en que dentro de ti existe el poder de cambiar las cosas. Las cosas que te han ocurrido a ti y a tu familia, todo lo que tienes afuera de ti, aquello que deseas (estudio, dinero, etc.) no deben ser la razón de tu felicidad o infelicidad. Una cosa es alegrarte o estar triste... eso son emociones que van y vienen, porque los problemas siempre existirán. La felicidad va más allá de los problemas, es la simple gratitud interna por lo que tenemos y por lo que somos. Y solo falta que empieces a descubrir lo hermosa que eres por dentro solo por el hecho de ser un ser humano, una alma que busca y si deseas un Ser de luz - o hijo de Dios como lo dicen en las religiones-. Ante todo aprende a apreciar cuantas cosas se te han dado para vivir, desde la maravilla de tu cuerpo físico, hasta la posibilidad de crear con tus manos, con tus pensamientos; así como la posibilidad de sentir lo que elijas. Muchos de nuestros pensamientos y emociones son elecciones nuestras. Si decides elegir sentirte abrumada por lo que te ocurre verás todo de manera oscura, pero si decides ver lo que has logrado y lo que tienes para darte y dar a otros, todo cambiará. Las cosas se ven con los lentes que te pongas. Infinidad de personas han vivido situaciones más terribles y angustiosas, y algunas de ellas no se han rendido y otras han salido adelante solo por esto: creen en sí mismas, creen que la vida no "golpea", sino que les enseña a ser fuertes. La felicidad es un estado interior al que puedes acceder si lo decides así, si decides cambiar tu manera de ver las cosas y cambiar primero por dentro para que lo de afuera mejore también.
Hemos visto que esta manera de ver la vida, como a la mayoría de nosotros nos ha sucedido, viene en parte por la educación que traemos de nuestros padres y familiares. Por ejemplo tú dices que a tu familia "como que el dinero no les rinde y cuando las cosas van bien algo pasa y sale todo mal". En la mayoría de las personas y familias enteras, existen muchos complejos que se heredan. Uno de ellos es el complejo de "carencia". Siempre pensamos en función de lo que "hace falta" y no en lo que ya tenemos. La mejor manera de lograr salir de un estado de pobreza es no creerse pobre. Cuando nos creemos sin nada, solo atraemos pérdidas. Las cosas que tenemos son el resultado de nuestras creencias y pensamientos, nuestro pensamiento atrae las cosas, y a menudo es más fuerte el pensamiento que justifica el miedo que aquel que apoya nuestra sensación interna de paz, aceptación y gratitud. Cuando deseamos algo, por lo general lo sentimos desde el miedo a no tenerlo. Es el miedo el que hace que el dinero se esfume, que los planes no salgan, que el trabajo se pierda, que más necesidades aparezcan. Es difícil cambiar esta manera de pensar, pues nos educaron para tener miedo de ser "pobres" y no tener como vivir. Pero cuando abres los ojos y dejas que tus capacidades se brinden a los otros, te das cuenta que no es tan difícil "sobrevivir" y que más importante que preocuparse por el pan físico y la ropa nueva, es aprender a vivir con los demás y para los demás. Sólo de esta manera la vida retribuye de manera abundante satisfaciendo nuestras necesidades.
Una de las cosas que desafortunadamente tienes bloqueada es justamente tu capacidad de socialización, tan importante para mostrar tus capacidades y darte a los demás como te acabo de decir. Dices que "en la escuela era muy difícil, tenía que adaptarme a las personas nuevas y como yo nunca he sido una persona que haga amistades pronto, pues fue muy difícil."... "cuando a mí me preguntaban algo no sabía que contestar… es que a mí cuando hablo con otras personas como que no se qué decirles; es como si mi mente se pusiera en blanco. Tal vez por eso no tuve amigos."... "soy muy tímida" y más adelante dices: "Hay días que me pongo a pensar: por qué la vida es así"... "ni sé que realmente quiero… ni sé cómo manejar mi vida ni a qué rumbo voy."



Según lo que me contaste de tu infancia con tu abuela, es evidente que se crearon también grabaciones inconscientes y no te enseñaron a quererte a ti misma. Desde que te negaron la posibilidad de socializarte generaron esa timidez e inseguridad propia de quien no sabe cómo intercambiar con otros. Esta barrera debes romperla, es lo primero que debes hacer si deseas salir adelante, pues el encierro en uno mismo te hundirá en estados cada vez más pasivos y probablemente te conduzca a depresiones mayores. La base para lograr esto es convencerte a ti misma de que eres una persona tan valiosa como cualquiera, sumamente importante para los que te rodean, sin caer en la superioridad. Si estás en el mundo es porque eres única, y la mezcla de tus talentos son necesarios para cualquiera que te conozca, pues de todas las personas se aprende. Para poder adquirir esa seguridad en ti misma, trata todos los días de descubrirte y conocerte. Reconoce las cosas positivas que tienes y muéstralas al mundo. Piensa en las cosas que te interesan, analiza por qué sueñas con ciertas cosas, qué te atrae, qué te apasiona por qué cosas estarías dispuesta a jugarte la vida y establece metas concretas. Es lindo soñar para motivarnos a nosotros mismos, pero mejor aún es ponerse metas reales e intentar cumplirlas: por ejemplo, realizar un estudio determinado o terminarlo bien (aprender inglés es una base importante para ti según lo que veo), buscar un empleo mejor o sacarle provecho al que tienes por más sencillo que sea, mejorar las relaciones familiares, y en especial conseguir amigos y contactos que te favorezcan. Es importante aprender a expresar tus ideas y sentimientos. Tú dices que "mis papás ni mis hermanas me vieron llorar nunca, a veces me miraban triste y me preguntaban y yo les decía que no tenía nada. Nunca les dije nada porque yo pensaba que me iban a decir que estaba loca o algo así". La represión solo te lleva a dos caminos: la frustración y con el tiempo a la violencia o autoagresión. Es vital que compartas tus cosas con personas de confianza, que te abras para que descargues tus conflictos. Tu larga carta es una muestra de esa necesidad. Por otro lado procura evitar la necesidad de aprobación. Aunque es básico en los humanos sentir deseos de ser valorados y reconocidos, trata de que la opinión ajena no te afecte, trata de vivir de acuerdo a tu criterio y basado en lo que crees. No me refiero a gritarle al mundo que "eres de una manera y que se mueran todos", me refiero a ser indiferente por lo menos ante la crítica y a ser fuerte frente a la amenaza. Levanta la frente en alto y siéntete feliz por lo que eres.
Con respecto a la relación con tu hermana menor dices que "Mi hermana mayor sí le habla, pero como que le guarda rencor por todo lo que ella dijo y porque no nos dijo nada que se iba. Cuando hablamos con ella como que ya no es lo mismo… yo trato de que sea igual que antes pero ya la siento diferente". Es natural sentir recelo frente a alguien que nos ha defraudado, sin embargo si la amas como la hermana que nunca dejará de ser, es posible que con el tiempo estas heridas sanen. El orgullo es la barrera más grande que existe entre un ser humano y otro y la cadena más pesada que nos separa de Dios. Trata de vencer con el tiempo esto y si aún no eres capaz de perdonar, por lo menos evita pagar con mal el "mal". En ese caso sería mejor ser indiferentes y dejar que todo siga su curso sin que el resentimiento nos devore (porque hace más daño el desprecio a quien lo da). Tu hermana menor ya tendrá suficiente con tener que encargarse a tan temprana edad de una menor, a solas y de paso componer su vida como para poner una carga adicional de desprecio. Siempre hay que intentar ayudar más allá de los actos de la gente y se debe empezar por la familia. Cada cual recoge lo que sembró de acuerdo a sus obras. Deja que ella recoja lo suyo y tú intenta sembrar mejor, para que en el futuro encuentres una mano cuando lo necesites.
Cuando reiteras que "No me siento una persona feliz y no creo que mis papás lo sean porque ellos también han sufrido cuando eran niños, ni tampoco lo son mis hermanas pero como a nosotros nunca nos gusta decir nuestros sentimientos preferimos callarlos” pareciera que marcas tu vida con estas palabras, como si fuera un castigo heredado de familia. No lo permitas. Sal del círculo de los malos aprendizajes y la desesperanza y cuando estés mejor contigo misma, intenta influenciarlos, teniendo en cuenta que no podemos cambiar a los demás, pero si podemos hacer mucho por nosotros mismos si nos lo proponemos. 



También dices que "Mi familia no es muy religiosa y a veces yo pensaba que dios no existía, me ponía a mirar el cielo y sentía un gran vacío en el corazón y me preguntaba dónde podía estar dios. "… "leí un libro de ángeles donde se dice que cada uno tenemos un ángel, de ahí empecé a pensar más en dios pero creo que aún no lo he podido encontrar… creo que existe pero como que todavía no estoy cerca de él. Y cuando me pongo triste y pienso que dios existe me animo un poco pero hay veces que no puedo dejar de sentir soledad." La fé es certeza interna de realización, convicción de que las cosas buenas de la vida existen para todos los seres. Pensar así también es una elección, y créeme que solo los que tienen esta verdadera fe son los que salen adelante. Nosotros creemos en El Supremo, en lo Absoluto, en aquella Mente Universal o Fuente de lo que existe, sin importar la religión que lo pregone. Es apenas un asunto de lógica que al observar los milagros de la vida, la transformación de las personas, y la inteligencia de la naturaleza y de cuanto se crea en el mundo, podamos tener la certeza de Dios. Pero lo importante es que empieces a darte cuenta que tú eres un trozo de luz que viene de Èl y buscarlo fuera de ti misma puede hacerte confundir, a menos que aprecies su presencia en todas las cosas bellas, buenas y justas de la vida. Él es Luz Total y mientras andemos en oscuridad interiormente, nos costará sentirlo, a menos que aumentemos nuestra propia luz. Quizás sientas que tu llama sea pequeña y a veces parezca extinguirse, pero siempre está ahí por el solo hecho de haber tenido la oportunidad de vivir y existir. Intenta recobrar esa fe. Por ahora más que hablar con un ángel o creer en lo que te dicen, busca dentro de ti el mensaje que tu conciencia y tu Espíritu te dan, pues te aseguro que ahí está la vía a través de la cual hablamos con Dios. Serena tus emociones primero, levántate en la mañana agradeciendo las nuevas horas que te regalan para vivir, y antes de dormir agradece también lo recibido. Verás que es mucho...y con el tiempo será más a medida que con humildad aceptes lo que tú misma has sembrado. No podemos recordar todo nuestro pasado, pero recuerda bien: nuestro presente es el resultado de lo que alguna vez hicimos y de aquello en lo que creemos. Por eso desde ahora, cree en ti, cree en un mejor mañana y recobra la fe en Dios. Todo dolor es una manera de aprender. Busca aquello que debes aprender y empieza a corregirlo. Verás que cada día podrá ser mejor.

Un abrazo,


Denyse

viernes, 14 de noviembre de 2014

¿Sabemos Orar?




La oración, como costumbre religiosa para algunos, o como un acto personal que expresa nuestra espiritualidad, sigue estando hoy en día vigente como práctica que pretende acercarnos con Dios o nuestra percepción de Lo Sagrado. Incluso en algunos círculos y grupos de redes sociales, la oración ha tomado un auge poco convencional, tomándose como instrumento o medio de “sanación” o como una especie de acción mística que busca la concentración de fuerzas vibracionales positivas para provocar cambios en personas o situaciones que afectan un entorno social determinado.
Mi intención no es poner en tela de juicio ninguna de estas utilidades de la oración, pero si exponer algunas reflexiones sobre la misma, para que cada persona tome aquello que pueda serle útil en alguno de estos propósitos expuestos.
En primer lugar, ¿cómo podríamos definir a la Oración?. Una posible definición puede ser: El acto a través del cual entablamos una comunicación directa con la Divinidad, utilizando la palabra y la intensión profunda como instrumentos de acceso a Ella. En este concepto dejamos abierta la posibilidad de que tal Divinidad, sea el concepto de Ser superior que una persona pueda tener, independientemente de sus creencias espirituales o la religión que profese. En este sentido, la Oración sería un medio más “universal” de acceso a este mundo, casi desconocido, de lo sagrado.
Pero si ahondamos más en su naturaleza y propósito, encontramos que en lo cotidiano existen diferencias en su forma de comprenderla y más aún si esta práctica, desde nuestro mundo actual, es comparada con la forma de Oración que concebían en la antigüedad. De hecho si nos vamos al pasado y nos remitimos a lo que refiere el Maestro Jesús en lo que aún se conserva en la Biblia, lo que más resuena en nuestra memoria es su famosa frase: “Pedid y se os dará. Buscad y hallaréis, Llamad y se os abrirá” y “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, creyendo lo recibiréis”. Y ciertamente, a nuestro parecer, estas palabras tienen una connotación mucho más profunda, que el solo hecho de adjudicar a la oración una función meramente materialista, en la cual busquemos que una ayuda milagrosa y externa a nosotros, pueda ser invocada a través de la oración, como estrategia para la obtención de nuestros deseos, sin importar en absoluto la naturaleza de estos. Es decir, que si lo que queremos es obtener algo concreto, como una mejor salud, un trabajo nuevo o una casa o incluso dinero, no consideramos tan útil, el usar la oración como medio de adquirirlos, como si se tratara de una especie de transacción espiritual con Dios; sino más bien buscar en la oración una puerta de acceso que nos permita conectarnos con aquellas fuerzas internas capaces de transformar, también, nuestra realidad exterior, pero principalmente activando estas fuerzas desde adentro.
Esta es justamente una de las causas por las que muchas personas han dejado a un lado la práctica de la oración: el distorsionar su propósito real y pretender, con resultados casi siempre frustrantes, satisfacer nuestros deseos egoístas y generalmente materialistas, sin entender que el acto de orar es una “entonación” con lo más elevado que podemos percibir en nosotros. La materialización de deseos, siempre que estos se correspondan con una finalidad superior y no con nuestra necesidad o carencia, puede ser canalizada a través de la oración; pero la función de la oración no se limita a esta “materialización” de cosas o eventos, sino especialmente a la “Autotransformación” y a la experiencia vivencial de lo Sagrado, ese encuentro necesario –muy necesario especialmente hoy día- entre nuestra Alma y su Sagrada Presencia, que es el “Dios en nosotros”.
Esto que expongo, para las mentes religiosas –más no siempre espirituales- que buscan tener una relación con un “Dios” ajeno de sí mismos, externo y hasta “humanizado” que está en un alejado trono observándonos, supuestamente decidiendo si nos concede las peticiones de una oración mal hecha, puede sonar osado o hasta blasfemo. Pero no será así para quienes hemos tenido la experiencia de conocer, cómo el poder de la Oración “íntima con Dios”, se revela en primer lugar en un cambio positivo de nuestra personalidad. Y en segundo lugar y como consecuencia de lo primero, una mejora de nuestro mundo cotidiano.
Esta es la razón por la cual la Oración está emparentada en gran medida con otra forma de conexión espiritual, más conocida en los círculos orientalistas llamada Meditación. Ambas son herramientas indispensables para el avance espiritual, aunque, por desgracia, en el caso de la oración, ha habido graves distorsiones que nos han sacado de su verdadero y oculto poder.


Un arte perdido


Para entender por qué hablamos de la oración como una especie de “herencia olvidada”, debemos remitirnos a su significado etimológico. Del griego Oratio, que significa “Discurso”, la oración tiene un significado asociado directamente con la “palabra”, pero no como pensamiento sino como Verbo. Los discursos griegos eran justamente famosos entre los más importantes filósofos de aquella civilización, por su belleza, su fuerza y su vínculo moral, aunque posteriormente se hayan desvirtuado en la oratoria de una política decadente. Una palabra pronunciada con fuerza y convicción era considerada un poder atribuido al humano capaz de sostenerla con sus actos. Y si nos vamos más atrás, donde el poder de la palabra, no era simple narrativa, sino un potente acto de realización, al igual que era considerada la palabra conjurada de los “magos” ancestrales o los “decretos” de los sacerdotes de tiempos arcanos, el origen de la verdadera Oración, toma un tinte en su significado más rico de sentido.
Sin extendernos mucho en el tema del poder intencional – energético – de la palabra pronunciada, nosotros vemos en la Oración –como tradición ancestral- un medio que permite a quien la realiza crear ese “momentus” o espacio temporal crucial, donde el pensamiento y la toma de acción se encuentran a través de la Voluntad, expresada como decisión consciente al pronunciar en voz alta aquello que nos hemos propuesto vivir; este es nuestro poder creador como principio espiritual que reside, latente casi siempre, en nuestra Alma. Es a través de una oración entonada, con certeza y fuerza, y con intencionalidad de fortalecer el Ser interior, que el cambio de realidad puede darse. ¿Significa eso entonces que la oración “en silencio”, no sea una Oración? Todo depende de la función que elijamos aplicar de ella en nuestra vida: ¿Queremos tan solo abrir la puerta de nuestro corazón a nuestro Dios íntimo? o ¿Buscamos hacer de la oración un punto de inflexión que cambie nuestro mundo exterior?...


El “rezo” no es Oración

A la luz de lo anteriormente expuesto, vale la pena aclarar que lo que muchos bien intencionados devotos realizan como una oración fija y repetitiva, bien sea porque se trate de una transmisión oral de generaciones anteriores o de enseñanzas religiosas, no siempre representa el sentido profundo de la Oración, a la cual nos referimos. Esto se debe a que el “rezo”, como acción metódica o automatizada, casi siempre se realiza sin la conciencia, y a veces también, sin la comprensión, necesaria para generar los efectos que hemos relatado. Las palabras repetidas desacralizadamente, no importa si se está en un templo o no, casi siempre se convierten en una mera costumbre o a lo sumo, una mera necesidad de calmar nuestra conciencia, cargada de culpa y temores en la mayoría de los casos, es decir, un parafraseo del dolor oculto, del miedo inconsciente a un futuro incierto, o una débil liberación, a través de frases dirigidas  a “Dios”, de aquellos fracasos que nos cuesta admitir frente a nuestros familiares, amigos o enemigos.
Sin embargo no podemos negar que existen “rezos de poder”; estos son los llamados “mantras” o sonidos capaces de activar las fuerzas, dormidas en nuestro inconsciente, de aquellos arquetipos sagrados que han acompañado nuestro “linaje” racial, vida tras vida. De hecho, ciertos rezos, como el “rosario” del catolicismo, son solo copias desfiguradas de mantras sacados del paganismo romano o de tradiciones egipcias, así como muchos de sus símbolos lo son. Pero, para evitar salirnos del tema, aclaro que los mantras, cuya función es similar a la Oración consciente, se alejan mucho actualmente de lo que es el rezo que se efectúa sistemáticamente y que termina por alejar la mente del propósito real de la Oración.


¿A cuál “Dios” oramos?


Esta es la naturaleza del “rezo” religioso de las masas y depende, en definitiva, de la conciencia del “tipo de dios” que adoramos. Es evidente que quienes rezan sin Orar, bajo estas características, solo desean que un ser “superior” pueda sentir compasión por nuestra disminuida condición de mortales y obtener el favor de su gracia, de manera similar en que el esclavo suplicante, espera el favor de un amo. Buscar fuera de nosotros a un dios que lejos de ser un amoroso Padre, resulta ser un tirano de quien necesitamos aprobación y perdón por nuestra “innata maldad”, ciertamente no puede dar como resultado otra cosa que la perpetuación de esa indigna condición humana –muy útil para quienes conociendo el origen espiritual del humano, insisten en ocultarlo para fines de dominación-. Con oraciones llenas de palabras emocionalmente oscuras solo estaríamos decretando más la presencia del miedo, del dolor y del fracaso en nuestras vidas. 
Para quienes, en cambio, han descubierto a ese otro “Dios” del amor incondicional y se saben en comunión con él por el sólo hecho de ser un Espíritu Inmortal, el rezo se transforma, no en plegaria, sino en “alabanza”. Y no me refiero a esa adulación emotiva que muchos refieren a un ser invisible que suponen está en un cielo imaginario. Sino a esa devoción de un hijo que agradece a su Padre, el regalo de la existencia, el regalo de la Vida con todos sus desafíos y también con sus cosechas. Esta Oración es un asunto más de Confianza que de ruego inseguro.  Solo así se convierte, no solo en poder de realización que invoca nuestros más elevados sentimientos, alineados a los principios de Dios, los Principios Universales, sino también, y de manera primordial, en ese constante ejercicio de Gratitud, más  por lo que Somos y podemos Hacer, que por lo que tenemos.
Quien ora a su Divina Presencia, es decir a la chispa del Dios Absoluto que lo habita, no puede acceder a él con una “oración” desvitalizada de Amor, por la invasión de miedos y odios reprimidos. “¿Tendríamos la osadía de pisar un templo con las ropas sucias y los pies lodosos?, ¿o de abrazar el Sagrario santo con nuestras manos manchadas de dolor y furia?”* Ciertamente, disponernos a acercarnos a Dios tendría que ser un verdadero ritual de respeto y dignidad, acompañado de una actitud sincera frente a nuestro esfuerzo cotidiano de mejorarnos y la plena serenidad de quien, sabiéndose imperfecto, conoce su naturaleza más pura, que es Eterna. Saberse un “hijo de Dios” es la convicción más clara que debe tener quien pronuncia a solas o en compañía, en silencio o a viva voz una Oración, pues solo con la alegría de reconocerse parte de esa Suprema Fuente, las realidades positivas se asientan, y lo que nos falta aún por Ser, se concretiza.


Acción y Or-acción: Orar para sanar


Como hemos dicho anteriormente, Orar de cierta manera nos ayuda a entrar en sintonía con lo mejor que habita en nuestra Alma. Es en esta medida que podemos ayudarnos en ese proceso de purificación o Catarsis del que hablamos en otros artículos**.
De la misma manera en que antiguamente los guerreros de las verdaderas “guerras santas” oraban para fortalecer sus almas en la lucha que se avecinaba, la Acción más crucial de la vida de un “guerrero de la luz”, que es la “guerra interior” o enfrentamiento y derrota de nuestros enemigos internos, va de la mano de una Or-acción consciente, el acto de decretar y consagrarse a su Dios para fortalecerse en dicha lucha. Ya se ha dicho lo difícil que resulta confrontarse a sí mismo, pero acá surge la oración como ayuda de este proceso, estableciendo ese nexo, a través de la palabra espiritualizada, con nuestras Esferas de Conciencia. La oración nos recuerda Quienes Somos, en ese camino, a veces, doloroso, de reconstruirnos a nosotros mismos.
Este es el verdadero sentido de la frase “Orar y Trabajar”, o “Convertir el trabajo en Oración”. Cada acción tomada con finalidades claras hacia un progreso constante del Alma, son también oraciones cuando acompañamos el día a día, el comienzo y el final de cada uno de nuestros días con la esa “Palabra” cargada de intensión positiva que nos alienta a superarnos a cada paso. El estar “presentes” en cada acto, significa que podemos percibir la “Presencia” de aquello que Somos en Esencia y lo que Somos también más allá de nuestras limitaciones, en unión con Todo lo que nos rodea.
Y si tal acción y toda “petición” intencionada en estos términos, se hace con otros, la energía derivada se fortalece al punto de que al ser focalizada en alguien produce las “milagrosas” sanaciones que muchos testigos afirman haber vivido. Pero más allá de todo lo que la Oración tenga para darnos, lo importante es que sea sacada de ese triste y fracturado lastre de las emociones densas que a veces nos dominan, y seamos capaces con el tiempo y su práctica, de ponerla en ese lugar que merece para ser pronunciada con dignidad: el Corazón de un Humano Despierto.

*Estas preguntas fueron realizadas por uno de mis guías espirituales, y han sido motivo para la reflexión en varios temas.
**En el artículo Falsa Espiritualidad: ¿Evadimos nuestra realidad?, en la etiqueta “Psicología Trascendental” se habla de la Catarsis.


 Ver también la Canalización: La Oración y la sanación de palabra, en este blog.

sábado, 1 de noviembre de 2014

El eterno presente del Padre Absoluto y la naturaleza demiúrgica de Jehová




Hola Horacio:

Dada la complejidad de tu cuestión voy a responderte por partes para que puedas ir viendo los puntos de posible confusión que presentan tus razonamientos:

Daniel, Denyse Ariel: 
Desde que empecé a interesarme por el tema esotérico, siempre busqué algo que nunca encontré abordado de ninguna manera.
Me refiero a que todos hablan del Bien y del Mal, de los Buenos y de los Malos, pero siempre, directa o indirectamente, poniendo a Dios y a los buenos por un lado y a los malos por el otro como si los Malos no estuvieran dentro de Dios, y para colmo dentro de su Eterno Presente. 

Para empezar a comprender hasta cierta medida el asunto de Dios como Absoluto y su naturaleza, es necesario desligarnos de la noción de Bien y Mal, ya que el mal es solo el desvío de lo Natural. Esta dualidad es de alguna manera artificial, ya que de la perfección no puede surgir lo imperfecto, solo desvíos temporales que nos resultan paradógicos a causa del juego e interrelación de las leyes universales que nos cuesta comprender con amplitud. La existencia del Libre albedrío como posibilidad de manifestación individual de los seres y fruto del Amor universal, es que el que de manera indirecta “permite” la posibilidad de este desvío o "bache" sin que por ello esto sea lo Verdadero o natural en el universo y en la creación. Lo "malo" es la excepción y no la norma. 
Es cierto que cuando vemos esto desde la visión dual del humano mortal que contrasta el mal frente al Bien permanentemente porque vivimos en una realidad errática, nos parece que Dios está a un lado y Satanás del otro. Pero cuando sabemos que un satanás o ser demiúrgico es hijo de dios, un dios, pero desviado, vemos que se trata tan solo de dicha excepción, una "célula maligna" del gran tejido funcional del universo. Pero si bien unas células malignas pueden aparecer en determinado momento en el gran organismo de la creación perfecta, no quiere decir esto que ellas deban estar de manera permanente en dicho Gran Cuerpo. Ellas (los seres demiúrgicos) son temporales en razón de que las leyes, siendo perfectas, y los principios de Dios, Absolutos, se encargan de corregir todo error, de la misma manera en que nuestro sistema inmune y otros mecanismos en un cuerpo físico cualquiera de desenvuelve para anular y destruir las células de un cáncer. Obviamente salvando las distancias enormes, se demora más en eliminar o corregir el proceso demiúrgico que un cáncer.
Por lo tanto estos "malos" pueden estar dentro de Dios sin que sean como él y no por ello el Universo colapsa, ni se considere el mal como una necesidad o una especie de principio inherente a Dios desde el inicio de la creación, como algunos confusamente creen. El mal es en realidad una ilusión, pues no puede sostenerse dentro de la realidad perfecta de lo divino -frente a la Eternidad que el Absoluto representa-.

Estoy de acuerdo que sería muy confuso que alguien mencione a la Maldad de Jehová diciendo que Jehová y su Maldad también forman parte de Dios.

No sería confuso siempre que se vea a Jehová como un simple humano demiúrgico desviado. Si bien una sola "célula" causa muchos estragos, dentro de un "cuerpo" capaz de renovarse perfectamente, esto es solo un problema menor para el Absoluto. Pasa que para nosotros mismos es difícil asimilarlo porque estamos en una escala igualmente pequeña... 

Pero no estoy diciendo que lo mencionen constantemente, sino por lo menos en algún parrafito.
Llevo más de 60 años buscando ese párrafo y nunca lo encontré… ¿De esto no se habla?
Lo único que encontré es que Jehová finalmente será disuelto, también dentro de Dios, porque en su reino hay muchas moradas.
Lo que digo es que alguien debería alguna vez aclarar esta cuestión porque ¿Cómo se entronca o acomoda el Eterno Presente con el libre albedrío y con el hecho de que dentro de Dios SIEMPRE ha existido Jehová y su maldad?

La concepción del Eterno presente de Dios es un asunto que es parte de la confusión mental que puede existir, cuando se toma como un asunto estático y no dinámico. La Eternidad del Absoluto es un movimiento permanente de creación, manifestación y evolución, dentro de unas leyes tan perfectas que esa Magna e incomprensible Presencia- Conciencia universal que llamamos Absoluto, no "teme" la experiencia del desenvolvimiento de la vida, sin conocer futuro alguno. El Eterno Presente del Absoluto no debe entenderse como un conocimiento de pasado y futuro conjugados, como un saber preexistente de todo lo que ocurrirá en todos los tiempos eternos del futuro, porque no existe la temporalidad para él, solo en los seres individuales de su manifestación. El Eterno Presente de Dios es precisamente su Conciencia Eterna  y Plena que segundo a segundo experimenta y expresa sus principios universales en todo lo existente. Desplegándose a sí mismo de esta manera no hay tiempo, y el conocimiento adquirido siempre es mayor y en ascenso, aunque lo viva a través de sus creaciones de manera cíclica, pero siempre es NUEVA, y este es la clave de este asunto. No se trata de que su vivencia permanente del presente le haga estar "enterado" de todo lo que sucederá, pues no hay futuro alguno que le preocupe, porque no hay futuro que pueda estar "mal". Es como una especie de Aceptación plena y anticipada de lo que ES y puede SER, ya que todo brota de su propia perfección. (Obviamente podemos verlo humanamente en el ejercicio de referirnos al absoluto como un Ser, pero no tenemos opción ya que él, ESO, ES el Todo y no una individualidad)
Y es el Libre Albedrío de sus criaturas el que permite justamente este desenvolvimiento de vida y experiencias. Sus criaturas son aspectos múltiples y ricamente variados de los que Él mismo ES, por lo tanto, dicha libertad, no solo es su regalo de amor, sino uno de los principios básicos de la existencia, ya que lo contrario implicaría un sometimiento y una limitación que estaría en contradicción con sus propias leyes, permanentemente libres y en eterno movimiento. El "riesgo" de que una pequeña consciencia opte o decida revelarse de esta perfección y de él mismo, no detiene el desarrollo de su SER, de la misma manera en que una necia bacteria de su piel que pretenda atacarle por libre albedrío, pueda hacer mella dentro de la macroestructura de su cuerpo universal. 
Jehová no ha existido siempre. Tuvo un comienzo temporal y tendrá también su final, porque es solo una bacteria-conciencia que tontamente pretendió creerse el cuerpo ,sin dejarse llevar por la Generosa Corriente de Vida proveniente del mismo. (Las “células” nacen y se transforman pero si se resisten a la evolución por tonta decisión individual, desaparecen, se autodestruyen) .La diferencia es tan abismal que sus Principios inviolables no sufren alteración alguna, solamente se generan "pequeños márgenes de error", consecuencias de las acciones desviadas, que "obligan" al Absoluto a generar nuevas dinámicas que los encausen a su origen u "hogar" - por ejemplo la Reencarnación, como mecanismo corrector de la naturaleza que solo sucede cuando las almas humanas pierden sus cuerpos físicos sin realizar la natural Ascensión-. Estas dinámicas que surgen como "imprevistos", son los que dan señal justamente de la perfección en que la naturaleza divina actúa frente a estos errores. El "error" por lo tanto puede existir y convivir en una escala menor dentro de un universo de perfecciones, por el libre movimiento de factores y conciencias en un movimiento permanente donde no importa el futuro sino la vivencia del segundo a segundo (Presente eterno) y gracias a que todas las leyes en conjunto (interferidas por la Ley de Inercia), actúan de manera fluida y autónoma con tendencia permanente al equilibrio.

Porque si bien es cierto que tenemos libre albedrío, también es cierto que ese libre albedrío pertenece a Dios. De lo contrario habría algo que no estaría dentro de Dios, es decir, dentro de su Eterno Presente.
Si yo lo tuviera que explicar compararía a Dios con un piano para ser entendido.
De la misma forma que no podemos preguntar por qué un piano es un piano y por qué es cómo es, porque la respuesta es que su esencia última es ser así y no hay otra respuesta, así también Dios es como es porque ésa es su esencia y contiene todo lo bueno y todo lo malo, a todos los buenos y a todos los malos; en definitiva, el Bien y el Mal le pertenecen eternamente porque forman parte de su Esencia.



Como dije anteriormente, dentro de la Esencia de Dios no existe el mal, de la misma manera en que nuestro cuerpo no funciona con tejidos repletos de cáncer en condiciones saludables. El "bien" es inherente a Dios y es su naturaleza eterna, y no se equipara en magnitud al error o mal, así como donde todo es Luz, no hay oscuridad. Oscuridad y Luz no pueden compartir el mismo espacio temporal, ni la misma Esencia de ningún Ser. Nuestra naturaleza por lo tanto es luminosa, y lo que hemos conocido como oscuridad es un espacio aislado creado artificialmente para aislarnos de tal naturaleza, de manera similar en que alguien puede construir un bunker subterráneo sin ventanas o meterse a una tumba y enterrarse: y sin embargo en las más oscuras circunstancias no se puede estar así eternamente, pues, o la más pequeña rendija revelará la presencia de la luz, o el alma perece de tanto persistir en la terquedad de negar la realidad del universo. El "mal" se hace mal a sí mismo, al negar a Dios, y Dios es un "Bien" tan perfecto que le deja manifestarse aunque no le pertenezca.

Si la cuerda de un piano, que es constantemente percutida por un martillo preguntara por qué se la castiga así, con tanto sufrimiento, la respuesta sería porque forma parte de un instrumento musical  llamado piano, cuya esencia es ser un piano, que tiene cuerdas que son golpeadas por un martillo, que a su vez es movido por una tecla que alguien presiona.
Este ejemplo, puesto para Dios, sería lo mismo: Jehová sería el martillo que golpea las cuerdas, pero el que presiona las teclas es Dios, porque su esencia es ésa Y NO LA PUEDE CAMBIAR COMO NO SE PUEDE CAMBIAR LA ESENCIA DEL PIANO PORQUE ESA ES SU ESENCIA ETERNA E INMUTABLE.
                                                                                  
Si tal ejemplo revelara la realidad de Dios, sería como pensar que Jehová es el mismo Dios, ya que sería un ser movido (martillo) por la Voluntad de Dios (Los dedos que tocan). Pero esto no es posible de acuerdo a lo ya explicado. Jehová nunca podrá ser un instrumento de Dios, ni un medio, ni un reto, ni nada retorcido que pueda imaginarse un hombre, porque la perfección no da cabida al dolor, ni a la muerte, ni  a la enfermedad. Todo esto que nos han dicho de la "sabia existencia del mal para aprendizaje" es una gran falacia tejida por el mismo Demiurgo. Nuestro Destino, y nuestra Naturaleza verdadera están lejos del concepto del "golpe" de una supuesta vida imperfecta. No somos imperfectos para llegar a ser como Dios, somos imperfectos por ser una desviación de Dios, más allá de las causas que hayan generado este caos. Podemos culpar abiertamente a este loco clonador de Jehová, pero no serviría ser como él -renconcoroso y juzgador- sino más bien reconocer dentro nuestro la verdad de nuestra innata Bondad Eterna, taponado por el lodo del engaño. El Universo, si es un Gran piano, es tocado siempre por Dios y sus principios sagrados, sus leyes y todo lo que él ES, y las teclas del piano son todas perfectas. Y el universo jamás se siente golpeado por su mano sagrada, sino ritmica y poderosamente acariciado por su perfecto movimiento. Jehová sería más bien esa tecla rota y sin sonido que oportunamente él reparará no sin permitirle haber existido un tiempo, breve para Él, en el que hubiese si quisiera ajustado a la melodía de la Vida.

En definitiva, Dios sería como un juego donde todo está consumado, pero no para sus criaturas, que piensan que el destino lo están haciendo ellas, mientras Dios ya conoce todo lo que van a hacer y también el final.
Por supuesto que he tratado de explicar mis especulaciones de alguna manera, porque la cosa es obviamente muy compleja.

En la eterna manifestación de Dios, todo es posible y nada se consume salvo en el momento en que se convierte en algo ya vivido. Todo es posible para Dios y a la vez, difícil paradoja, todo es seguro y conocido. En Él está Todo contenido, pero Todo puede suceder. Como todo lo posee, todo lo puede vivir y experimentar de manera eterna y como novedad, pues desde la potencia eterna puede crear y recrear la realidad sin detenerse  nunca. Lo conocido por Dios es lo que conoce por sus criaturas en cada segundo, porque Dios no necesita expectativa alguna, es Felicidad en él mismo, plenitud en sí mismo y no necesita de nada, ni saber nada. El es el conocimiento perfecto que al mismo tiempo "disfruta" en recordarse su saber a través de nosotros. ¿Por qué querría Dios tener el control de sus criaturas, o el control de sus destinos o el saber de sus futuras acciones, si ellas son perfectas como él? ¿Por qué ha de saber su final y su futuro si ya sabe que será igualmente perfecto como Él? Yo percibo que simplemente nuestro Padre vive cerrando sus ojos para sentirse a Sí mismo a través de todos nosotros, confiado en lo que él mismo Es en su divina perfección. Y como nada puede andar mal en Él, todo puede pasar, todo juego es válido, todo disfrute es eterno. No hay límites y sin embargo de su perfección nace el orden y el equilibrio, y sus reglas de juego le permiten a la Existencia Ser como elija ser, ¡porque Él mismo es la Existencia!. Él es el juego, pero también es el jugador, y así como Él lo Es, por imagen y semejanza, somos también nosotros. Pero los que seguimos su juego participando con Él y en Él, siempre salimos ganando y jamás perdemos.

Y no quiero entrar en la cuestión de "Dios Creador" porque tal cosa no puede existir dentro del Eterno Presente...

Dios “crea” a través del movimiento de sus Leyes y la acción de sus criaturas, permanentemente, es decir eternamente crea, segundo a segundo, en cada presente....

Un abrazo



martes, 28 de octubre de 2014

Canalización: Sobre canalizar a Dios


(Fragmento de una sesión realizada en el 2008)
Canalizadora: Denyse
Interlocutor: Daniel

Denyse:   Con relación a la canalización del Absoluto, sólo voy a decir que realmente todos podemos canalizarlo…
Interlocutor: Yo me estoy refiriendo a esto, porque se va a interpretar mal: algunas personas creen que cuando decimos ‘canalizar’  significa que el canalizador puede incorporar entre comillas a “Eón”, y puede traducir, y que Eón hable y hable y diga todas sus grandes cosas…
Denyse: No se trata de canalización… De hecho la canalización sería obsoleta, innecesaria y poco productiva, para la finalidad de lo que significa ‘comunicarse con el Absoluto’. Lo aclaro: si estamos hablando del principio de la emanación, y este nos dice que el Absoluto está en todos y en todo; que todo lo que está hecho tiene su Sustancia, tiene su Chispa, tiene su Luz, absolutamente todo, por más pequeña que sea, quiere decir que todos y todos tienen a Dios en su interior, al Padre como parte de su naturaleza.
¿La dificultad es cuál? abrir los ojos, descubrirlo, levantar el velo que nos limita acercarnos a Él; nosotros no tenemos que hacer sesiones para preguntar al Dios lo que Dios nos dice en secreto al corazón, al oído conceptual de cada uno de nosotros; porque las palabras, o el mensaje más simple que el Absoluto nos puede decir es más simple de lo que nosotros creemos, Él simplemente nos comunica a diario que no es necesario que nuestra mente nos acorrale, nos encierre, tener tantos hijos de la mente; es decir, multiplicar las ideas a menos que sea para fines de Servicio, y de creatividad en Servicio a otros, pero multiplicar las ideas inoficiosamente generando concepto, tras concepto, tras concepto, para acercarse a Él,  es alejarse cada vez más de Él, porque en la simpleza está la verdad, la belleza de Dios es más simple de lo que nosotros podemos concebir.
Interlocutor: Voy a aclarar esto para que se entienda la diferencia; yo entiendo lo que quieres decir, yo lo pienso así; pero como se han venido enseñando como que un canalizador canaliza a Dios, todo eso después muchos preguntan –como me ha pasado a mí- que quieren una sesión con “Eón”; entonces yo dije que no, que no me consideraba tan atrevido como para traducir los conceptos del Absoluto en relación a determinadas preguntas complejas que me hacían, no sé si me explico lo que quiero decir…
Denyse: Todos aquellos que, haciendo uso de su canalización, han pretendido canalizar al mismo Abosoluto están haciendo una proyección del Dios que habita en ellos. Con esto quiero cerrar para que esto lo mediten.
Interlocutor: Bueno, gracias por todo, hasta pronto.

ACLARACIONES SOBRE LA CANALIZACIÓN DEL ABSOLUTO



Continuación de la sesión (Parte dos)
(Fragmento de sesión del 2008)

Interlocutor: Quería aclarar esto: Cuando finalizamos la sesión anterior tú dijiste que todos podemos canalizar al Absoluto, tenemos una parte de Él en nosotros, y dijiste algo así como “canalizar nuestro propio Yo interno”, esa parte de Dios, entonces se puede malinterpretar porque muchos pueden decir ‘sí, yo entonces la puedo canalizar esa parte de Dios'; y que aclares porque lo que dijiste es un concepto, que lo amplíes para que no se malentienda, porque muchos creen que es una sesión con Dios, donde muchos dirían ‘quiero preguntarle sobre Ud., que cómo era antes de Ud., según su naturaleza, etc’, entonces ahí se puede llegar a interpretar mal, creo. Lo digo porque me ha pasado con personas; entonces te dejo la consulta para ti.
Denyse: Bueno, yo entiendo tu preocupación, pero creo que también dentro del grupo de Contactos de Luz hay personas con una capacidad de poder reflexionar y de construir, como hemos insistido siempre, por sí mismos este tipo de conceptos que son generales.
La primera parte, cuando se habló del tema de canalizar al Absoluto, mi propósito era transmitir un mensaje directo de que cada uno de nosotros -cada ser humano-, está llamado, como parte de una tarea fundamental de crecimiento espiritual, a comunicarse con su Esencia Sagrada profunda y divina que es la chispa que todos tenemos de Dios al interior de nosotros.
Lo que se dijo fue un llamado, más que una explicación abstracta de las posibilidades de canalizar al Padre, en fin. Era directamente una intención clara que ‘desde arriba’ hemos tratado de hacer, que los seres humanos no pierdan la conexión con la Luz; y ¿qué es la Luz? es nuestro concepto de Bien, nuestro concepto de Amor, nuestro concepto de Servicio.
Esto puesto de manera consciente en cada una de nuestras mentes es la puerta de entrada para quien pretende comunicarse con lo que yo llamé en la última frase ‘el Dios interno’.
Interlocutor: O sea que uno entre más se eleva, más se puede acercar a esa canalización; pero nunca traducir al 100%, ¿o sí?
Denyse: Exactamente, por eso mencioné que la canalización era totalmente obsoleta e inefectiva para la comunicación con el Absoluto, porque hay una cosa que nos cuesta mucho entender desde nuestro plano, cuando hablamos del Absoluto y lo concebimos como un “ser”, que si bien en el Génesis se hizo el hombre a semejanza de Dios, parte de la explicación de esto es en cuanto a la Luz que nos habita; ¿sí?...
Es como decir que la planta se asemeja al sol; ¿en qué se asemeja? en que tiene, contiene, la luz transformada en sus procesos de fotosíntesis, al interior de sus procesos de lo que es, como planta. La planta es realmente luz convertida en algo material, biológico, en la savia que lo transforma. Eso es la planta, y la semejanza con el sol está en la parte del sol que quedó en ella.
Si lo hacemos similar a la humanidad, o a todos los seres capaces de percibir esta Luz que viene de Dios, que tienen esa chispa, que es el puente para comunicar con eso inmensamente grande, abstracto, que es nuestro Dios Absoluto.
Entonces estamos hablando de que hay ahí una semejanza, pero no que el sol es una planta; entonces no es que el Absoluto sea un humano, no es que el Absoluto sea un “ser” con una identidad única y diferenciada como todos los demás, sino que es más bien la fuente de la multiplicidad de seres que existen, que existimos en el universo.
Por lo tanto nosotros no podemos establecer una comunicación como si fuera ‘persona a persona’ como se ha pretendido explicar, y no solamente lo que se hace, y tú sabes bien, sino como se ha dicho también en otras visiones, en donde se ha pretendido que Dios sea el anciano de barba, que esa palabra Dios nos hace remitir siempre a la memoria infantil de un ser que está cargándonos, cuidándonos, construyendo nuestra vida, ayudándonos a crecer; que metafóricamente hablándolo es así, pero no directamente es así en nuestras imágenes.
Entonces cualquier concepto que percibamos, por eso decía en la última frase, realmente es un reflejo de ese Dios interno tal y como lo podemos concebir; y más si es en el caso de una canalización que está realizada obviamente con un componente egoico y con un componente mente, de conocimiento mental adquirido en procesos anteriores de vida, o incluso en la vida presente.
¿Qué quiere decir eso? que, te pongo a ti como ejemplo, si tú intentaras canalizar a este “Ser”, a esta gran energía suprema y absoluta, vas a necesitar conectarte con esa chispa de Luz que habita en ti. Ahora, la pureza con que recibas esa información siempre va a estar condicionada con todas las cualidades que te rodean, que rodean esa chispa de Luz que es tu propia personalidad, tu carácter, incluso lo que llamamos tu ego, más el lenguaje que aportes en esa canalización, que sería producto de todo lo que tú has elaborado conceptualmente de estudios, aprendizajes previos, sobre el determinado tema que se consulte al Dios.
O sea, el nivel de pureza de un concepto del Absoluto va a estar totalmente condicionado por ti mismo, en síntesis. Por eso se dijo esa frase final para que captáramos lo difícil que sería entonces poder hacer un intento de canalizar directamente a Dios. Primero por lo que ya se dijo, pensamos que es un ser en similitud de condiciones a nosotros, con quien conversar y entablar una relación persona a persona como si fuera una entidad separada a nosotros, lo cual no es posible.

Y segundo, porque ese filtro de Luz que poseemos del Absoluto, que sacamos del Absoluto, a boca nuestra, no va a estar totalmente puro sino condicionado a nuestra propia personalidad, carácter y conocimientos.