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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Falsa Mediumnidad



Estimado Horacio:



Quería preguntarle si ¿ha cuestionado alguna vez la
veracidad de los mediums, tarotistas, videntes, o clarividentes con
los cuales se ha contactado en el pasado y actualmente?
Hace poco supe gracias a un psicólogo sobre las técnicas o trucos
que se usaban en las pseudociencias, como la lectura en frio y en caliente.

La lectura en frío consiste en extraer información útil de la persona únicamente a partir de la observación cuidadosa de ella: su apariencia, cómo se viste, cómo habla, qué tipo de accesorios utiliza, qué edad tiene, de qué perfil socioeconómico probablemente proviene, etc. Sin que la persona diga nada de sí misma, el "lector en frío" puede encasillar al "leído" y puede aventurar afirmaciones que pueden estar, sino muy cerca, directamente sobre los hechos actuales y pasados de la persona.

Después de la observación inicial, el lector en frío lanza afirmaciones que ya pueden estar cerca de la "verdad" sobre la persona, pero son las propias reacciones de la persona las que van guiando al lector en frío en confirmar si sus afirmaciones son un acierto o un desacierto: si la persona no reacciona, frunce el ceño, niega... claramente, lo que está diciendo el vidente no es correcto y el lector en frío con experiencia hará correcciones a sus afirmaciones para guiarlas a algún punto donde las reacciones de la persona apunten a que esté sobre la pista correcta: los ojos de la persona o su boca se abren de impresión, se sobresalta, afirma inconscientemente con la cabeza, se ríe en complicidad, etc.

Por lo tanto, es la propia persona la que le confirma al lector en frío que sus "afirmaciones" van en la pista correcta o, incluso, que "es" correcta.

De esta manera, un lector en frío hábil puede adentrarse en la vida de un desconocido llegando a afirmar cosas aparentemente sorprendentes a partir de una fuente desconocida, pero simplemente es la misma persona leída, el intelecto del lector en frío y su habilidad para observar reacciones las que guían la lectura. Una característica clave de la lectura en frío es que las afirmaciones del lector parten siempre vagamente definidas, amplias e interpretables por el "leído" de muchas formas y sólo aparentan ser específicas; en la medida que la persona leída va consciente o inconscientemente "cooperando" con el lector en frío para validar (o descartar) sus afirmaciones, estas afirmaciones van adquiriendo poco a poco la precisión aparentemente mágica, pero si se observan en detalle, son vagas y genéricas.

¿Y de que se benefician estos mediums o videntes, etc? Pues de Dinero.
Una persona experimentada y avanzada en lectura en frío podría convencer y dar la sensación de ser "un verdadero medium" por saber más que otro "adivinador" menos experimentado en la técnica.
No pretendo ser escéptico ni moverle el piso a nadie, simplemente como humano busco la verdad con discernimiento de la información que adquiero.

¿Realmente existe la mediunidad? ¿O hay algo que no quiere que Crea?
Mi posición no es el escepticismo ni tampoco la creencia.

Respetuosamente

K.M.


Respuesta de Horacio


Dear friend: Sí, mi experiencia de muchísimos años con videntes, tarotistas y médium me dicen que la gran mayoría utilizan esos trucos para embaucar. Además, siempre está la influencia negativa de los espíritus que se comunican cuando no son de Luz. Eso no significa que por el otro lado no haya buenos médium. La mediumnidad existe y es una ciencia. Y de la misma manera como hay malos médicos y también los hay malos, así también hay malos médium y buenos médium. Hay que tener siempre cuidado. Como enseñara el Maestro Jesús, hay que ser prudentes como la paloma y astutos como la serpiente. Siempre lo que dice un médium, vidente tarotista hay que examinarlo a la luz de la razón y especialmente comparándolo con los hechos. Por eso nosotros usamos siempre la doctrina del dato estable, que significa que los datos que brinda un médium los tomamos con la expectativa de que pueda haber una verdad mejor. Si aparece un dato mejor, entonces se lo toma como cierto... provisoriamente. Hay un dato interesante a tener en cuenta, y es cuando muchos médium opinan sobre un asunto de la misma manera. Por ejemplo, si todos los médium dicen que la Tierra es hueca y por ahí un médium dice que es maciza, hay que sospechar que este médium puede estar equivocado y entonces hay que estar alerta. Un abrazo.

Horacio


Respuesta de Denyse

No es la primera vez que nos hacen esta pregunta y para las personas que necesitan medirlo todo a través de algún método y pasar sus observaciones por el tamiz de la razón, sin utilizar otras maneras de observar la realidad, resulta muy difícil aceptar nuestras respuestas o a lo mucho le parecerán insuficientes.
De todas formas lo que afirmamos de manera reiterada son dos cosas:
Primero que mientras una persona no se haya acercado al conocimiento que abre la posibilidad de que exista una manera más sutil de comunicarnos, ni entienda que la comunicación a través de la percepción de energías más sutiles se sustenta en las olvidadas a veces, leyes universales de vibración y correspondencia, y que la misma energía mental es también capaz de comportarse como una onda y puede ser captada por un receptor, dependiendo de la calidad de su "antena"; entonces no puede admitir la existencia de la canalización telepática.
Y segundo que mientras una persona no viva por sí misma la experiencia de la mediumnidad o la canalización, lo que pueda llegar a comprender de ellas, solo será para intuir o "creer" en su posibilidad, más no para tener certeza de ella. La mejor prueba para alguien es experimentarlo y comprobar como encajan las piezas del rompecabezas que de otra manera no has podido armar.
Algunos más escépticos han intentado someter a los medium a pruebas de conocimiento a través de los cuales juzgan si es posible el fenómeno en sí, pero usar este tipo de estrategias resulta arbitrario en ocasiones, porque esta habilidad no es una ciencia exacta y ningún medium puede eludir su probabilidad de error, especialmente si la emoción le juega en contra.
Sin embargo, Daniel pasó por varias pruebas que su escéptico hermano le realizó años atrás con las cuales pudo dejar su radical desconfianza y abrir la mente, y le sirvieron sobretodo al propio Daniel para confiar más en sus percepciones. Yo misma me cansé de sorprenderme por los aciertos que tenía en muchas de sus canalizaciones o en la percepción que tenía de personas de las cuales sabía perfectamente que él no tenía ni el más mínimo conocimiento -y la primera persona sobre la cual acertó y la que ayudó a sanar fue a mí misma-.
Por otro lado la gran mayoría de la información recepcionada por él a través de sus canalizaciones viene de eventos no estudiados previamente o de personas que nunca ha visto en persona, ya que vivimos en el campo y mayormente trabajamos a distancia. Las “coincidencias” sobre aspectos concretos de la vida de nuestros consultantes son generalmente advertidas por ellos mismos, que luego nos relatan.
En resúmen, solo vas encontrando las pruebas "que necesitas" cuando te atreves a vivir esta experiencia y te permites conocer las capacidades psíquicas de alguien.
También se dice que cuando alguien está listo en su interior para aceptar algo, no requiere de pruebas; comprender su mecanismo le es practicamente suficiente porque hay otras certezas acerca del conocimiento que sustenta estas habilidades y muchas otras relacionadas con el psiquismo o con la propia “magia”. Y generalmente estas personas ni siquiera la cuestionan, ni necesitan preguntar si existe o no.

Saludos

Denyse Gómez



Canalizar no es Mediumnidad


Dentro de nuestra postura hacemos una diferencia entre la capacidad canalizadora y la práctica mediúmnica (llamada "de incorporación"), con base en la experiencia con personas con las cuales hemos intercambiado experiencias.
Una de las diferencias notorias entre un canalizador y un médium, es la dificultad de este último para intermediar de manera consciente entre la entidad que se comunica y quienes reciben el mensaje, y por lo tanto resulta a menudo desconocedor del mensaje o la información para la cual fue “vehículo”. Suponemos que esto se debe a que durante el proceso mediumnico la desconexión del médium con sus cuerpos sutiles es drástica y en algunos casos involuntaria. Hemos conocido numerosos casos en los que el médium ha sido “tomado” por la entidad y se ha expresado a través de este, influenciando o dominando completamente los cuerpos emocional y mental del médium. Es apenas obvio notar una cierta tendencia hostil en este accionar y consideramos que quienes se abren de tal manera a ser “manipulados” por una entidad muestran que no tienen un control ni una formación adecuada con respecto al fenómeno en sí, y hemos visto en la experiencia que algunos son, o bien personas con alguna hipersensibilidad psíquica (capacidad no manejada de facultades paranormales, como clarividencia o clariaudiencia) o son “educadas” bajo la guía arbitraria de doctrinas que desconocen las consecuencias en la salud mental y emocional de dichas prácticas.
También reconocemos que algunas prácticas mediúmnicas se realizan bajo la presencia de entidades desencarnadas apegadas al plano físico y por lo tanto de carácter egoísta que buscan establecer contacto sin medir los efectos sobre aquellos que se prestan para dicha práctica. Por otro lado, otros practicantes inexpertos o poco orientados, caen en la creencia de ser “poseídos” por entidades elevadas o poderosas, que en realidad son seres del bajo astral, deseosos de mantener alguna conexión con el plano material y generando el engaño de los incautos que mayormente tienen canales de percepción psíquica abiertos, sin ningún tipo de autocontrol o discernimiento.
De igual manera hemos tenido la oportunidad de conocer médiums que utilizan esta habilidad para realizar trabajos de orientación y de servicio enfocados a la sanación emocional y mental de las personas y que tienen la posibilidad de conectarse con entidades que asumieron un rol importante en la vida de las personas que ayudan, o con seres que han sido “maestros” de la humanidad, que de acuerdo a su rayo de afinidad pueden brindar ayuda determinada a dichas personas. Este tipo de mediumnidad, que consideramos más sana y útil, quizás esté más emparentada con la canalización cuando algunos manifiestan que no pierden totalmente la conexión con la realidad cuando entran en el estado alterado de conciencia, propio de los médiums.
No dejamos, sin embargo, de hacer notorio el riesgo que implica en la estabilidad psíquica la práctica de la mediumnidad en cuanto que en dicha práctica no se integra conscientemente la energía conceptual de una entidad al cuerpo mental del receptor, sino que el receptor permite la influencia plena y con poco dominio del proceso, de las energías emocionales, mentales y a veces etéreas de la entidad con su consecuentes efectos en la dinámica energética del receptor, es decir, una alteración de todo su cuerpo áurico, razón por lo cual su propia energía debe aislarse o separarse en cada sesión como mecanismo de protección, aunque la influencia sobre el campo etéreo y físico sean inevitables. Dicha práctica, por lo tanto exige un grado mayor de preparación y fortaleza psíquica y física, así como un trabajo interno más exigente de manera que las entidades atraídas sean en realidad afines a la propia vibración espiritual alcanzada, algo que es difícil de realizar disciplinadamente en el actual estado evolutivo humano.

Con la canalización este riesgo y esta tarea se minimizan en el sentido de que no compromete de manera directa al receptor. En esta práctica no se trata de “prestar” nuestra vitalidad y nuestro cuerpo áurico para la toma o influencia energética de una entidad, sino que se asemeja más a una trasmisión, como la que toma una antena capaz de sintonizar un determinado tipo de ondas. No hay separación o aislamiento alguno de nuestro cuerpo mental y emocional para que se de la comunicación, sino que al contrario los empleamos como canales de recepción de la energía de una entidad, energía que nos llega a semejanza de una presencia invisible o un mensaje directo a la conciencia, sea que lo llamemos o no. Es decir, la entidad no impone su presencia o no usa sus cuerpos sutiles para influenciar los nuestros, sino que sus conceptos como formas de energía son enviados y nos “tocan” a nivel mental para ser traducidos al lenguaje común. Por eso casi siempre se “intenciona” a la entidad, en un acto voluntario y en una clara relación de respeto entre entidades y receptores.